De las cosas más difíciles de conocer en una sociedad democrática, es lo qué
piensan los militares sobre cada minuto de la vida social y política de su país.
Es difícil porque todos los países democráticos hemos decidido que eso sea
difícil: si se corre la voz de lo que opinan los que tienen los fusiles, mala
cosa para la libertad de los que sólo tenemos voz. Pero tampoco se puede pedir
que los que visten uniforme, o los que lo vistieron hace unos días, no tengan
manera de opinar sobre lo que les pasa. Si hay una ley difícil de redactar es la
de los derechos y deberes de los militares. O la del asociacionismo de los
jefes, oficiales y soldados. En mi opinión no van mal las leyes que tenemos en
España y sólo sería necesario mejorar las aplicaciones y los diálogos.
El dato fundamental es que, sorprendentemente, el debate nacional más
atendido por los medios de comunicación tiene que ver con el Jefe de la Fuerzas
Armadas: un general (el máximo general) ha dado un mal ejemplo de lo que debe
ser un militar.
Nadie ha prestado atención en este cúmulo de anécdotas al hecho de que S.M.el
Rey es el jefe de las Fuerzas Armadas españolas de acuerdo con la
Constitución.
No sabeis lo que me reconforta que nadie uniformado haya emitido juicios de
valor sobre lo que los ciudadanos andan debatiendo. ¿Lo hizo bien el Rey o lo
hizo mal? Pues nadie de entre sus conciudadanos uniformados ha dicho una sola
palabra. Bien hecho.
Pero tenemos que llegar a un acuerdo con los grupos de militares asociados,
retirados o politizados: no se puede mandar mensajes de silencio ante actitudes
del general en jefe y ser críticos activos contra determinadas personas del
mundo político.
¿Hay alguno de vosotros que lea la revista ATENEA? ¿Conoceis la publicación
MILITARES de la Asociación de Militares Españoles? Seguro que no estais atentos
a la Asociación AUME o sobre lo que opinan los suboficiales de los Ejércitos.
Normal: en España hemos pasado de mirar cada ascenso de un general (nos iba la
libertad) a menospreciar a los uniformados hasta límites preocupantes.
No es el asunto de hoy, pero no sería malo que -cuando las cosas se
normalicen- hablemos de la profesión militar; una profesión que creo que se
aplaude con la manos flojas.
Vaya por delante que lo que nos pasa viene de un pasado lleno de errores y de
un prsente lleno de tópicos. Pero se ha empezado (hemos empezado) a recorrer un
camino acertado aunque queden cosas que meditar.
Nunca he entendido bien que los militares que pueden escribir/opinar
(retirados, lógicamente) sean tan críticos siempre con las gentes que se
consideran de izquierdas. No dudo que un militar tienda a ser conservador, pero
esa fijación con sus compatriotas de izquierdas, me cuesta entenderla.
Ahora, el jefe de las Fuerzas Armadas, anda con problemas. Y nadie dice nada
en ningún medio de militares que pueden opinar.
No pido que se hagan las bromas como las que se han hecho con la ministra
Chacón, no pido que los militares (retirados) hagan chistes con generales,
elefantes o señoras, pido que el maravilloso uso de la libertad tenga un poco
más de equilibrio entre ideologías.
Conozco a algunos militares que son patriotas y son de izquierdas. ¿Pasa algo?