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José Juan Cano Vera. Coordinador de Opinión de VMPress.
Jueves, 23 de abril de 2015
CIEN AÑOS DEL GENOCIDIO ARMENIO

El yihadismo otomano

[Img #10857]Ni dejaron crecer la hierba en todo el oriente próximo y medio y en algunos países de Europa cuando el Yihadismo turco-otomano se encargó de mantener un imperio ensangrentado, explosivo y religioso, que se mantuvo impune hasta ya entrado el siglo pasado, que condenó el mundo europeo por el brutal genocidio de Armenia, hace un siglo.

Un país pacifico, luchador y defensor de su historia, sus libertades, sus usos y costumbres seculares, y de sus signos de identidad nacional que admiramos y respetamos los que hemos tenido el placer de conocerlo "in situ" ya hace años.

Los valores humanos, sus principios de refinada cultura y la defensa valerosa de su independencia, atacada brutalmente, convierten a Armenia y a sus ciudadanos, en un sólido baluarte de una antigua civilización acosada por los bárbaros de un imperialismo extremadamente peligroso, a espaldas de la vieja Europa creciendo de nuevo.

También en España. La llamada OPERACIÓN TORTUGA es una peligrosa invasión del fundamentalismo radical, lenta pero cubriendo sus principales objetivos como son los de promover, impulsar y alentar el fuego de las guerras civiles entre musulmanes hermanos y el cristianismo perseguido cruelmente. 
 

Y a todos estos conflictos armados se ha sumado el terrorismo siniestro y clandestino que esta arruinando a unas naciones del Oriente Medio, y acorralando al mundo Occidental, mudo y sordo y sin ideas realistas para encontrar soluciones idóneas que mejoren la calidad de vida de multitudes hambrientas, pero sin equipos y lideres que conviertan la actividad social en hechos reales y eje solidario y no en negocios personales.
 

En estos aspectos estoy convencido que Armenia, que tanto ha sufrido, puede liderar una regeneración que el Papa Francisco ha sugerido un siglo después de aquella masacre de decenas de miles de armenios, armenias y sus hijos, que buscaban la libertad nacional por los caminos de la Justicia. Los españoles decentes lo sabemos y estamos con Armenia. Y el mundo libre. No olvidemos como afirmaba De Gaulle que los que resisten ganan siempre, pero en la unidad como pueblo con un destino histórico.

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