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Sábado, 16 de mayo de 2015
Víctor Mirete, autor de Los niños de Belzéc

"Esta novela no es justa, pero trata de hacer justicia"

[Img #11074]Poeta, novelista, fotógrafo, técnico de mantenimiento en un hospital de mantenimiento y enamorado de la naturaleza y lo artesanal. Así se nos presenta el autor murciano Víctor Manuel Mirete; el cual saca a la luz la segunda novela de la saga de su personaje insignia “Frédéric Poison”. Los niños de Belzéc, como así se titula la obra, se presentará el 28 de mayo de 2015, a las 20:30, en el Centro Cultural Infanta Elena de Alcantarilla, en un acto cargado de sorpresas; donde la intriga, la música, la historia, la emoción y la interpretación actoral caminarán de la mano en Pro del entretenimiento del espectador.

 

¿Qué encontraremos detrás de las puertas de Belzéc?

 

Pues encontraremos una novela de época. Un historia de múltiples personajes, reales y ficticios, dentro de un marco histórico tan convulso como es la primera mitad del siglo XX. En esta segunda entrega de la saga, me traslado al campo de exterminio Nazi de Belzéc y a los juicios de Nuremberg.

 

¿Por qué dice que esa novela no es justa?

 

Sencillamente, porque la vida real tampoco es justa. Aún pudiendo ser una novela de aventuras, de intriga o de espionaje; con ella intento transportar y transmitir ciertas condiciones y valores que van inherentemente unidos a la humanidad en cualquier época o siglo. En este caso profundizo en el sentimiento de venganza, en la aceptación de la realidad, la lucha por los principios y sobretodo, el doble filo que la justicia tiene sobre los actos de los hombres.

 

¿En qué mejora esta segunda entrega a la primera, “El dragón perdido?

 

Aunque la primera siempre será la primera y la más mimada, esta segunda tiene una dosis de madurez narrativa más intensa. Pero sobretodo, y es lo que creo que el lector capta es la posibilidad de experimentar esa sensación de familiaridad, cercanía identificación y curiosidad por los personajes. Además, la trama te mantiene en una tensa incertidumbre hasta el final.

 

¿Teme que los lectores comparen a su personaje principal con otros del género?

 

Intento explicar a menudo, sin que ello me suponga ningún malestar, que Frédéric Poison no es Hércules Poirot, ni Sherlock Holmes, ni Auguste Dupin. Intenté descontaminarme de todo lo que estipulaba el género de novela negra de aventuras para crear a Frédéric. El es la proyección de mis valores y un tipo que podría encajar en cualquier época y en cualquier lugar.

 

¿Qué importancia ha tenido la documentación en el proceso de creación?

 

Total. Una importancia vital, imprescindible y que además ayuda a vestir de mayor realidad y veracidad la ficción que la decora. Para realizar una novela como esta hay que documentarse antes, durante e incluso después escribirla. Aún así, en ciertas cosas puedo haberme equivocado y en otras haberme querido equivocar, pero puedo asegurar que se aprende muchísimo escribiendo algo así.

 

¿Por qué el campo de exterminio de Belzéc?

 

La idea de la trama surgió a raíz de leer un testimonio que dejó uno de los siete únicos prisioneros que escaparon con vida de este campo de exterminio, Rudolf Reder. Si lo lees, te das cuenta de que la historia de la humanidad es cruel, pero también milagrosa. Lo que ocurrió en aquellos años me parece la atrocidad más asombrosa que el hombre ha hecho, pero a la vez me apasiona leer y descubrir las mil anécdotas y vivencias que envolvieron a la gente que vivió esa parte de la historia.

 

SINOPSIS:

Los juicios de Nuremberg supusieron algo más que un enjuiciamiento a los criminales nazis tras la IIGM. Supuso además un motivo para volver a dividir al mundo y para que cada pueblo luchase por su honor y su renacer.

Durante el proceso judicial contra los “einsatzgroupen”, tienen lugar en Alemania una serie de secuestros de varios hijos de SS alemanes desaparecidos y procesados por la operación Reinhart. Naciones Unidas pide a FMP que investigue el suceso. Frederíc reúne a todo su equipo; Pascale, Miguel y Patrick. No tardarán en darse cuenta que la razón que se esconde tras los secuestros de los niños tiene que ver con algo ocurrido en 1942 en el campo de exterminio de Belzéc.

Frederíc se verá entonces obligado a decidir entre hacer prevalecer la verdad o la justicia; la causa o la consecuencia, al verse amenazado por los intereses ocultos de las Naciones Aliadas y las primeros coletazos de la Guerra Fría.

[Img #11073]

 

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