Hace un año, Lorca se estremeció, desde entonces se marca un
antes y un después en la historia de un ciudad. Este hecho es demasiado doloroso
para sacar rédito de cualquier calaña, aunque haya quienes lo estén intentando.
Sin embargo hay que evocarlo, por que las gentes viven de su historia, de un pasado que nos enseña y
que conforma las señas de identidad. La memoria es una de las facultades de la
persona, siendo vital para la supervivencia. Es la retención del aprendizaje y de
la experiencia. Esta es la clave y ¿que hemos aprendido de este episodio amargo?
Todos sabemos que como consecuencia del terremoto, ha habido
muertes de lorquinos, numerosos heridos y
se han visto afectados los edificios públicos, las viviendas (80%) y el
patrimonio histórico. Se han visto afectados seriamente los comercios y su
actividad, se han demolido edificios,
naves, colegios, institutos, iglesias y
otras construcciones. Y tras un largo, año ¿qué ha cambiado?, basta echar una mirada al paisaje
urbanístico de Lorca. No voy a entrar en responsabilidades políticas, por que no deseo atizar mas la
marea que ya está bastante removida, pero los hechos están ahí, patentes,
diáfanos. El PP presentó en las Cortes
una Proposición no de Ley, para el debate y aprobación del Plan Lorca. Esta
se aprobó por unanimidad de todos los grupos parlamentarios el 13 de Septiembre
de 2011 (4 meses más tarde), los populares aceptaron aportaciones de PSOE y de
IU, de forma que los tres partidos firmaron una iniciativa apoyada por el resto
de grupos parlamentarios. El PP envió el Plan al Consejo de Ministros del
Psoe, para que fuera incluido en los
Presupuestos Generales del Estado. El 26
de septiembre de 2011, se
disuelven las Cortes y se convocan Elecciones Generales. El Gobierno entrante
tendrá que retomar el Plan e incluirlo en los Presupuestos Generales del Estado
(no se si está incluido). Mientras tanto
el consorcio de seguros previsto para catástrofes y demás
iniciativas privadas, son las que generan
algo de dinero, para la reconstrucción de Lorca. En cuanto a la administración,
al día de hoy, tras numerosos papeles que suben y bajan, al final el Plan
Lorca, es una cuestión de Estado. UF… nos ha costado.
Hay cosas que me
inquietan, a parte de la lentitud de la venida del “poderoso caballero”, y
hablo de las previsiones. ¿Que intervenciones,
a nivel turístico, de formación y empleo, sectorial, de artesanía, de comercio,
infraestructuras, apoyo al I+D+I empresarial, se anticipan?.
Otra cosa que me preocupa, es si se ha avanzado sobre la seguridad sísmica. Ahora resulta que Lorca es un laboratorio donde todos estudian los fenómenos geológicos, pero ¿que se ha hecho o que se dispone hacer para evitar, que si reaparece otra sacudida, Lorca no se vuelva a romper? La realidad pone de manifiesto con toda crudeza que la seguridad sísmica, va acompañada de su antónimo inseguridad. Se trata de hacer frente a circunstancias extraordinarias y habría que diseñar medidas excepcionales. En tales casos, la prioridad es garantizar la seguridad y esto pasa por planes de edificabilidad apropiada a la zona en la que nos encontramos. El “Nunca mas” lorquino requiere un plan integral que incluya además de dinero, la capacidad de articular métodos en materia de edificaciones y en definitiva, que genere la confianza esperada de los ciudadanos en sus gobernantes, si no es así, aunque adornemos con canciones la efemérides, ¿de que nos sirve la memoria si nos puede suceder como al burro que tropieza dos veces en la misma piedra?.