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Jesús A. Pons. Bajo licencia Creative Commons
Jueves, 17 de marzo de 2016

La UGT se parte en dos, y anuncia que seguirá la misma línea de continuidad, Andalucía

[Img #12772]Atravesamos, en España, una crisis de identidad en medio de un cambio confuso, difuso  e indefinido. Es el inmovilismo activo que Sartre castigaba cuando la vieja Europa se mantenía en sus trece.Y hacia sus guerras.

Estamos inmersos en un materialismo que destila corrupción. Son  momentos de charlatanes que venden el barato, barato, de la política espectáculo en los platós de las televisiones con sus mítines particulares, y otros medios ahogados en la quiebra ( algún día se tendrá que aclarar como han podido estos medios superar la crisis), que incitan al odio que genera violencia, para buscar audiencia, lectores u oyentes. Se discrepa, se debate y se charlotea de intereses, pero para nada de soluciones, principios y planes para elevar el nivel de vida de un pueblo en exceso castigado. Todo se compra, se vende y se alquila.

La gente apenas se entera de lo que realmente está pasando, que es lo que interesa a los grupos de presión de un poder descontrolado que escapa de una Justicia enmudecida y controlada. Y no solo en  nuestro país, también en otras naciones en las que frente a la radicalización de la izquierda ultra la derecha extrema vuelve a resurgir con fuerza y votos. En España se rearman y apuntan a los podemistas, sus rivales en cargar sus razones con una desenfrenada demagogia.

 

Tengo el convencimiento de que es verdad, en nuestro caso, que el que siembra vientos recoge tempestades. Son momentos delicados. En la pasada semana hemos podido constatar tres problemas que se vienen  agudizando peligrosamente. La aparición o mejor dicho, la irrupción emergente de la bazofia del neofascismo estadounidense en la figura brutal de DONALD TRUMP en el mapa social de una gran nación que ha tenido una deriva aislacionista, sin resultados, generada por la opacidad de un Obama que ha defraudado a sus admiradores, yo también entre ellos, incluso en el tremendo éxodo árabe generado por los numerosos frentes abiertos en unas guerras  de origen religioso que han convertido a Oriente Medio en un polvorín, que está implicando a Europa que  cierra sus fronteras por el temor, fundado, de que el éxodo se convierta en un desembarco de millones de criaturas que huyen de la guerra, patrocinada e instigada por los países ricos musulmanes. Una guerra a punto de seguir la ruta establecida hasta Marruecos, a catorce millas de España.
 

En la América Latina, desde el rio Bravo hasta la Patagonia, se libra otra guerra menos espectacular pero también con decenas de miles de víctimas, terrorismo, narcotráfico y la droga política de un populismo irracional y corrompido, desde su "cambio", palabra mágica que todo lo puede, ahora agudizado. El deprestigio de los tres últimos gobiernos de Brasil, caídos en desgracia por las mareas de un neocapitalismo combinado con ofertas de un socialismo de relumbrón, ha ahogado todas las buenas intenciones crecidas a la asombra de la teología de la liberación.

En las redes de la Justicia, que tampoco es un modelo exportable, como en España, han caído dos grandes figuras de lo que iba a ser un Brasil moderno emergente. La actual presidenta DIMA ROUSSEFF, y lo que es mucho peor, la detención del fundador del nuevo Brasil y del Partido de los Trabajadores, una especie de icono a la griega, Lula da Silva, el populista Lula, que tuvo inicios espectaculares y en estos últimos dos años una caída vertical que ha empobrecido al pueblo brasileño. Es una vieja historia, porque la derecha, durante décadas no supo tampoco que hacer con esa gran potencia que vive entre las miserables fabelas y los lujos de los multimillonarios cuyo número ha crecido.
 

Cruzamos el charco y atracamos en España. Estamos en el otro " cambio" que todo lo puede. Lo del cambio milagroso  viene desde la arrolladora victoria electoral de Felipe Gonzalez en el año 1982. En cada campaña electoral todos los partidos nos ofrecen regeneración, cambios y reformas, abrir las ventanas y que entre oxígenos para todos, será porque el país se ha hecho irrespirable. El nuevo cambiazo se anunciaba en las filas de un sindicalismo en estado comatoso, desde el preciso momento de dejar de ser una penosa carga económica para las Administraciones. Un chorro de millones y de "liberados" que no fue una casta, sino la aristocracia del mundo del trabajo. Pero ese cacareado cambio se ha quedado solo en buenas palabras.

La vieja UGT no va a romper con el pasado, sino que la continuidad del despilfarro, desde aquellos ruinosos planes de viviendas, ya olvidados, se va a mantener. No habrá ruptura quizás pensando que lo de Andalucía no es para tanto, aunque en determinados medios especifican que el latrocinio de los Eres ronda la cifra de más de TRES MIL MILLONES de euros. Me dicen que cuando la esperanza blanca socialista, Susana, se le dijo, se quedó como Alfonso Guerra, pasmá. Claro que la mujer nunca supo de que iba. Le pasa también a Rajoy, a Valcárcel, a Rita Barberá, a los Pujoles y a la Agencia Tributaria dedicada a cazar peces pequeños, aunque a veces caen alguno de peso medio..Nadie sabe nada, nadie, cojones.
 

Cuando todos o una gran mayoría de esperanzados trabajadores confiaban que el sindicalismo iba a transformarse en una organización renovada, moderna, limpia y con ideas  de acuerdo con los tiempos actuales, la elección del nuevo secretario general ugetista, veterano y gastado, el compañero Alvarez, nos ha sorprendido con un lenguaje anácronico de la vieja política como "correa de transmisión", y catalanista convencido, está en su derecho, lanza la consigna que peregrinar por el desierto es refrescante, sin captar que el español medio de hoy ya no tiene los mismos problemas que hace diez años, singularmente la juventud trabajadora en paro, un sesenta por ciento del montante global.

No hay que criticar que media docena de dirigentes sindicales ocupen puestos en el gobierno separatista de la Generalidad, como Neus Munté, Dolores Basa y Miguel Angel Escobar ( darán dolores de cabeza a los socialistas de Pedro SÁNCHEZ ), pero no se debe comulgar con ruedas de molino, y de estos fallos tomaran nota el sindicato de Comisiones Obreras, con gente más preparada y con la cabeza bien amueblada.
 

La UGT no ha dado en el clavo en este su ultimo congreso federal sin apostar  por una renovación profunda, ha quedado dividida ( el ganador, el nuevo secretario general solo ha sacado diecisiete votos más que su oponente) y en este contexto sorprende que los delegados ugetistas hayan decidido eternizar un modelo sindical caduco  y sin dar respuesta a las necesidades de un mundo  en crisis.

Ha apostado por el inmovilismo calculado, cuando es cierto que ha dejado por el camino un quince por ciento de militantes decepcionados. Hoy, el trabajador español posee niveles de conocimientos muy por encima de los que se llamó proletariado. Los parias. Puede que sí en naciones subdesarrolladas ese sindicalismo  tenga gancho. No aquí. Los que conozco , personalmente estudiados en el resto de Europa, nada tienen que con lo que nos ofrece UGT.

Es una realidad que el movimiento sindical permanece paralizado y con el problema añadido de una financiación que le ha cortado las alas, cuando organizaban huelgas generales salvajes, que ya es historia cuando se emplea como arma política. La defensa del mundo laboral destrozado por la crisis bancaria, inmobiliaria, económica , ética y política tiene que encontrar soluciones pragmáticas y  altamente disuasorias, eligiendo su propio campo de lucha con un sistema electrónico, tecnológico,alternativo y con una alta capacidad de diálogo,  sin renunciar como último medio acciones de presión sólidas y energías de contundencia progresiva.

La nueva UGT sigue siendo la misma  de otras épocas, no  se ha enterado que estamos en otro siglo conviviendo con nuevas generaciones con perfiles estratégicos modernos. Que Cándido Méndez haya gobernado al histórico sindicato durante veintidós años, lo explica todo. Y es una lástima, porque el sindicalismo es una necesidad, y no una enfermedad  senil.

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2 Comentarios
Fecha: Viernes, 18 de marzo de 2016 a las 14:45
DISPARO ACERTADO
Totalmente de acuerdo con este lector. Si abrimos las puertas a todo quisqui tendremos en pocos años, dos a lo sumo, un ejército de terroristas camuflados de gente decente, pero dispuesto de tirarse a nuestra yugular o matarnos a bombazos. Lo de los sindicatos es otro montaje para dar de comer a unos miles de liberados que a la hora de la verdad se olvidan de la clase media y obrera. Este nuevo fulano elegidoi por diecitienes botos más, con su catalanofilia es lo que nos quedaba por sufrir. Nos van chupando terreno pasico a pasico. ARMANDO R.
Fecha: Jueves, 17 de marzo de 2016 a las 13:14
REFUGIADOS DE ELLOS
Es de tal calibre el bombardeo, el desideratum en torno a los REFUGIADOS ARABES Y MUSULMANES, utilizando y manipulando el dolor de estas pobres gentes, con sus niños y sus abuelos yendo de un lado para otro, que hemos caido en una trampa sensiblera inteligentemente montada para terminar con EUROPA, en la que viven, residen, cerca de CINCUENTA MILLONES de personas , árabes, musulmanes y yihadistas violentos. Abrir del todo en gran parte nuestras fronteras, sería una locura, porque en pocos meses tendriamos millones de "refugiados", victimas de sus guerras financiadas por seis de los PAISES MAS RICOS DEL MUNDO ,moros, y que no mueven un dedo para ayudar a estas masas teledirigidas que en poco años se abrian hecho dueños de nuestras vidas, haciendas, culturas y religiones. Una barbaridad a la que hay que cortar de raiz. La extrema izquierda trata de convencernos de que hay que ayudar aunque sea a costa de los millones de obreros europeos en paro y familias arruinadas, deshuciadas y al borde de la desesperación. Por eso la extrema derecha va para arriba y se aprovecha de las maniobras del "buenismo" que es otra fina estrategia para hundir el mundo civilizado y nuestra Democracia.

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