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Juan Eladio Palmis.
Domingo, 6 de mayo de 2012

Gracias, muchas gracias

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Esta mañana de primavera rara, abrumado por el futuro de los míos – a mí, lo que me, queda me lo salto – he realizado mi madrugador paseo matinal entre una letanía de agradecimientos hacia esas gentes como la típica señora o señor, que, en el autobús, meses de atrás, a grito pelado hablaba de la gran esperanza que tenía puesta en la derecha de Rajoy; del obrero que, barriendo la calle, esperaba encontrar menos papeles por el suelo cuando entrara Rajoy; del funcionario de mesa que esperaba ganar más y funcionar menos con la triunfal entrada en el gobierno de los suyos: los de Rajoy. Y de todo un cúmulo de gentes que gracias a sus votos estamos donde estamos, y podemos fácilmente dilucidar a dónde nos llevarán esta partida de servidores descarados del gran capital, que les importa un carajo tres cuartos España, los españoles y su carnet de identidad.

Me llegaban esta mañana al alma las bellas declaraciones de la renuncia a todo el dinero que recibe el clero, porque iban a pedir que el que sea creyente que pague el culto. El decir de una vez por todas que ellos no ponen un duro en Cáritas, y que van a seguir en lo que ha sido de siempre su política: estar al lado de los ricos, entregarles en sus manos la sanidad, y que les dejen a ellos dar clase a sus niños para educarlos en le verdadero camino: acapara hasta que revientes.

Todo eso, y mucho más, era letanía de un agradecimiento sin disculpas a un hecho anunciado, conocido, super experimentado, que se veía en Valencia y aquí en la cortijá, y que deja sin coartada ni disculpa política a todos los que ahora, habiendo votado a Rajoy y a sus Fabras, a sus Valcárceles, a sus Cospedales, a sus Esperanzas, se lamentan aludiendo que han sido engañados, cuando  gentes de intelecto exquisito, como el difunto Saramago, por activa y por pasiva, ante la inutilidad del elenco político que teníamos delante, abogaba por el voto en blanco, al objeto de que una gestora popular se hiciera con el gobierno de la nación y se fueran al carajo toda esta manada de inútiles que nos están amargando y robando a manos llenas.

Gracias; gracias a todos los que este siervo agradece de corazón y se alegra de que con la irresponsabilidad de su voto, están en el paro, jodidos y sin futuro. Salud y Felicidad.

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