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José Cantabella.
Miércoles, 14 de septiembre de 2016

Literatura sin sexo, con seso y respeto

[Img #13523]La formulación y discusión de literatura femenina o literatura masculina, o bien, literatura escrita por mujeres o por hombres, siempre me pareció estéril y ridícula. Para mí existe la buena o mala literatura, la literatura que me gusta o la que no me gusta, y la que no me interesa. Creo que no se debe despreciar nunca a ninguna escritora o escritor por poco que nos guste o porque seas amigo o no. El discriminar el género literario siempre fue estrategia de editores en crisis, machistas déspotas o feministas encorsetadas, pero en los tiempos que corren es muy frecuente y resulta caldo de cultivo para encuentros en redes sociales, relleno de secciones de cultura en periódicos, suplementos culturales, revistas literarias, debates culturales en radio, conferencias de culturalistas, encuentros playeros de escritores, universidades arrogantes, talleres literarios, desencuentros poéticos, etc, etc.

 

Lo verdaderamente importante para mí es que un texto lo escriba quien lo escriba, emocione, apasione, y se encuentre en él lo que casi siempre busca el lector, descubrir esos otros mundos, otras realidades, formas de narrar o hallar de pronto y quedar sin aliento ante el descubrimiento de un poema nuevo o un poema cien veces leído y encontrar nuevas perspectivas, entre otros muchísimos aspectos. ¿Qué me importa a mí que una novela la escriba una mujer o un hombre? Esto no tiene a mi parecer ningún significado ¿Acaso alguien tiene el poder por pertenecer a un género u otro las excelencias de la escritura?

 

Cierto es que a través de la Historia de la Literatura la mujeres han sido vilmente discriminadas y arrinconadas por un machismo que ha proliferado en casi todos los ámbitos del siglo XX, pero esto afortunadamente ha cambiado, y la gran mayoría de lectores pueden encontrar por igual la obra de grandes escritoras y de grandes escritores. Añadir también que siempre me pareció que hay que respetar a quien escribe, sea mujer u hombre, que esta es otra cuestión muy dada en la actualidad, el despreciar al otro que escribe, el tratar con vileza a quien, como decía anteriormente, o no te gusta (que para gustos, los colores) o a quien no es de tu círculo de amistades, o del barrio donde vives o porque muchas veces se mezclan las relaciones más personales que existen o existieron para valorar la obra de alguien que antes te gustaba mucho y era tu maestro, y ahora por consejo de guerra literario, te consideran excluido de los parangones, enjuiciado y ejecutado por esos grupos que ya no aceptan nada más que a sus adeptos. La escritura para mí, es un acto de pasión y amor hacia las palabras, un acto de sacrificio y de esfuerzo que merece todo el respeto de quien lo practica.

 

[Img #13524]

 

Algunas de las escritoras o escritores de mi generación o del ámbito donde yo me he movido piensan que son escritores maravillosos, que van a conseguir la gloria con uno, dos libros o tres libros, incluso sin publicaciones, escritores inéditos que van a ser inmortales y no se dan cuenta de lo efímero que es lo literario, que la consagración está dada a muy pocos, y ante todo que la Literatura es una carrera de fondo y formación constante. Esta pequeña reflexión la añado a este Antiartículo por equiparar que los errores y las grandezas de los Mesías Literarios también se dan en mujeres como en hombres, es decir, se reparten palos a diestra y siniestra. Por tanto, leamos a escritores y escritoras sin distinción, leamos lo que nos guste o lo que nos apetezca, sin faltar el respeto, y sobre todo, si alguna autora o autor no es de nuestro agrado, no los leamos, es el mejor ejercicio de pluralismo que podemos hacer por la Literatura, esto nos hará mejores, nos saldrán menos úlceras de estómago y menos pesadumbres y disgustos tomaremos, olvidándonos de lo que no nos gusta o atrae, sin acritud.

 

Resaltar finalmente que en España se publicaron en el año 2.015, la módica cifra de 18.310 libros literarios, pongamos que la mitad fue escrita por mujeres y la otra mitad por hombres; yo creo que son más que suficientes para encontrar muchísimos que nos gusten o que no. Jamás despreciemos o maldigamos si están escritos por mujeres o por hombres, nunca despreciemos si los escribieron gentes de una raza u otra, tampoco despreciemos su condición sexual o religión, busquemos siempre lo que para es más importante en ésos libros: que nos apasionen, nos enamoren, nos diviertan, y todas las veces tratemos a las o los autores con el máximo respeto utilizando el seso

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