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Jueves, 22 de diciembre de 2016
la cresta

Nos destrozan

[Img #13961]Nos destrozan, aunque nos vayan comiendo el alma, el intelecto, nuestras creencias, nuestros sentimientos, nuestras tradiciones, nuestro mundo. Es la otra guerra que lentamente va penetrando en vuestros hogares. Depende de un chisme que le llaman mando, pero ese mando es una bestia que tortura aunque se supone que sirve para algo más práctico, útil y llevadero. Ernest Hemingway, el monstruo de la literatura universal, que se murió escogiendo la libertad de pegarse un tiro, aburrido de la guerra diaria, nos dejó dicho que "no vayan a creer que la guerra, ni siquiera la más necesaria, ni siquiera la más justificada, no es un crimen".

Los humanoides que residimos en las diecisiete Españas estamos  en guerra con las cadenas de televisión, aunque a veces se nos ofrezcan algunos ratos de tregua que ellas llaman publicidad o algún editor, productor o realizador se atreva a pensar por si mismos. No digo con rotundidad que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero  si se puede constatar que fue diferente y  así mismo con un alto grado de solidaridad compadeciéndose de los espectadores teledirigidos, así como un peso específico de estética que mejora nuestra calidad de vida.

No hay que hacer virguerías sino que basta con edulcorar la realidad tan amarga. Hoy hay mayor amargura, una amargura que nos crispa y nos deja un poso áspero, un mal sabor de boca. En las pantallas de las cadenas de las televisiones hispano árabes con toque romanos, nos están administrando cantidad de píldoras y hasta supositorios de violencia, y hasta a la violencia de género , las feministas radicales desquiciadas la llaman violencia MACHISTA, que es una forma agresiva de combatir a los hombres que en su gran mayoría,  cada vez menor, somos machos, ibéricos, gallegos, murcianos e incluso de Lepe.

Las presentadoras, a las que se les nota el aguijón venenoso, lo afirman poniendo los ojos en blanco, como si ser macho fuera una barbaridad. Cuando hablamos  de femenina, si escribiera violencia femenista, me crucificarian.

 

Violencia, violencia y violencias en cantidades industriales, nos administran en una carrera por la audiencia y ganar pasta  al precio que esté en el mercado de  los telediarios hasta el punto de abrirlos con escenas brutales para enseñar a nuestros hijos, nietos o sobrinos, la clase de calidad humana que gastamos. Compiten las seis grandes cadenas en darnos la noche o el almuerzo con una virulencia cinematográfica salvaje, lanzando las noticias  a pedradas, y si los guijarros son arrojados  con los dientes, las manos o el corazón elegantes de los  suicidas de la política, pero sin las razones de Espartaco, nos estimulan, nos forman ideológicamente y nos damos una idea viva de lo que puede ser un parlamento o una tertulia o un mitin en el que vale todo. Me doy golpes de pecho porque allá por la década de los noventa  llamé a Alfonso Guerra bigamo. Fui muy duro. Hoy se cachondearían de mi por soplagaitas, porque ser bígamo u homosexual puede ser una buena vía para lograr trabajo bien pagado, merecidamente, sin duda.
 

Pretenden y logran, amontonar el morbo para elevar la recaudación y mantenernos en  un nivel medio bajo de cultura que supone una sutil manera de que los votantes cometan disparates y concedan mayorías absolutas a quienes están fichados por la justicia o se han enriquecido rápidamente con recalificaciones municipales o practican un nepotismo generoso. No debería poner motes pero la Sexta TV bate récords los fines de semana.  La Cuatro le sigue y la Cinco escenifica en sus mejores días la ordinariez y la vulgaridad.

Mi preferida es la Dos, porque me chupo, todas las tardes de siesta, sus documentales sobre animales hasta tal grado de masoquismo, que ya hasta conozco físicamente a sus leones, elefantes, monos, cocodrilos, delfines, serpientes y demonios de Tasmania. Siempre los mismos o eso me parece.
 

¿ Y a qué viene este sermón o rosario vespertino ?  No lo aseguro, pero cuando el domingo pasado tuve el acierto de tocar el mando me salió un programa muy  bien realizado dedicado a rememorar el sesenta aniversario de la denostada Primera, que la veo de vez en cuando, salvo los telediarios, costumbre que tengo desde que nació la  sietemesina  Democracia. Excepto, les confieso en el mayor de los secretos, para contemplar esa belleza fina y femenina--no escribo en plan machista-- que ofrece la contemplación platónica de  Raquel, sábados y domingos de guardar.
 

El programa aniversario de la Primera me pareció  excelente como entretenimiento, y para llegar a la conclusión, no se si definitiva, que a pesar de la censura franquista de aquellos años, la tele fue otra cosa entretenida. Claro, que había una sola censura que  emergía floreciente desde el palacio de El Pardo. Y en estos momentos de gloria populista y de libertad completa, tan completa como que un juez ha afirmado en sentencia imparcial, que entrar en una capilla con las tetas al aire no tiene la mayor importancia.

Me comunican los malafollás que ese acto de libertad suprema populista sería algo imposible en una mezquita musulmana en donde rezan, por ejemplo en Irán antes Persia, pidiendo a Alá que las próximas elecciones las gane el sultán  sidi  Pablo Iglesias y sus morabitos, en compañía del emir leninista Alberto Garzón y sus feministas feroces  con master norcoreano. Ya está dicho, casi todo. Mañana, más.

EL GALLO.
 

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4 Comentarios
Fecha: Viernes, 23 de diciembre de 2016 a las 18:58
CANO VERA UHHHH
QUE HACIA AYER CANO VERA EN LAS PUERTAS DEL JUZGADO NUEVO CUATRO DE CARTAGENA EN COMPAÑIA DE DOS CARTAGENEROS, UNO LETRADO Y OTRO Periodista. PARECIA COMO MUY AGITADO.OI COMO GRITABA ALGO DE LA ANCIANA BALSA YENNY.PELIGRO, ALGO SE CUECE. Rogelio. Cartagena.
Fecha: Jueves, 22 de diciembre de 2016 a las 21:00
Demasiados gambrientos
Es una paradoja que nos ponen los vellos de punta viendo en todas las teles que siendo España con un 23 por ciento de personas en los limites de la pobreza y algunos millones de hambrientos, nos salgan hasta la tortura programas de comilonas, de concurso de comidas y menus exquisitos de deliciosos dulces y todo ese desmadre de lujo que nos hace la boca agua. Es algo que deberia ser sometidos a un eatudio porque algunos directivos de las teles deben ser unos piraos haciendo daño a los muertos de hambres. Pepin.
Fecha: Jueves, 22 de diciembre de 2016 a las 09:54
Otras censuras
trabajo en un medio como becario, es decir como esclavo por quinientos euros, y apunto que lo de la censura es la gran mierda de estos años. Es verdad lo que afirma el articulista antes habia una , grande y libre, pero hoy cada empresa periodisticas tiene sus censuras propias, las amenazas de retirar una publicidad una empresa porque alguien se ha atrevido a comentar un fallo notorio y luego estan las censuras políticaqs políticas, que consiste en no dar un euro si no nos portamos bien con la posibilidadde arrojarte a la jaula de los leones del paro.Esto pasa aqui en Murcia y en el resto de España, y en donde es un drama, son en las teles privadas pueblerinas "primadas" por el poder politicdo municipal o del gobierno regional. Tengo experiencia hasta llorando. Mister Aquis.






Fecha: Jueves, 22 de diciembre de 2016 a las 09:34
adictos enfermos
señor Cano se le ha olvidado citar y comentar ese espectáculo de verguenza e indignidad de las televisiones "pequeñas" especie de estercoleros de las grandes, como Mega, Divinity Bad Me etc americanizadas con esas estupides echas para retrasados mentales adictos en esta época de enganches popularwes que consiguen atntar a los espectadores con serie y espectaculos francamente como para llorar. Se ha invadidos los productos norteameric anos de una calidad pueblerina que ni nos enseñazan ni nos sirven, algo tan intoxicador que deberian aburrir has a los muertos.

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