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Juan Mariano Pérez Abad.
Domingo, 8 de enero de 2017
aún nos queda un rayo de esperanza al que agarrarnos para seguir luchando por el bien y la verdad

El magistrado Antonio Salas reanima nuestro agonizante respeto por la Justicia

[Img #14035]La violencia gratuita contra las mujeres, los hombres, los niños los ancianos o contra cualquier ser vivo, siempre nos parecerá abominable y excesiva. Afortunadamente, España figura entre los países del Mundo con menor tasa de agresiones y muertes violentas. Un ejemplo es el de las muertes de mujeres en manos de sus parejas o exparejas varones, eso que se ha dado en llamar “feminicidios”. Los 44 casos del año pasado consolidan nuestra posición como uno de los países con menor tasa comparativa mundial en la incidencia de esta despreciable lacra social.

 

Como cabía esperar, los desmesurados recursos económicos que invierte nuestro Estado en intentar reducir aún más nuestra tasa no han obtenido ningún resultado, pero han contribuido poderosamente a la financiación irregular de nuestros partidos políticos y de sus allegado/as. Para justificarlo, no dudan en hacer uso de su capacidad de manipulación sobre los medios de comunicación de difusión nacional, para que no dejen de magnificar la dimensión de este fenómeno hasta hacernos creer que se está produciendo una auténtica masacre de mujeres, una epidemia letal.

 

Empezó el año y el primer execrable feminicidio no se hizo esperar. Inmediatamente, la Sexta anunció un nuevo debate sobre violencia machista para seguir abonando el negocio de sus amos. Como invitado de honor, un magistrado del Tribunal Supremo respondería a las preguntas de tres periodistas “de Género”. Si la Prensa (el 4º Poder) nos tiene acostumbrados a su servilismo incondicional al Poder Político, la imagen que tenemos del Judicial (el tercero) no es muy diferente. Por eso esperábamos ver a un títere jurídico recitando consignas políticas para contribuir a cosechar subvenciones en camposanto abonado con las víctimas.

 

Pero no era así. Se trataba de crucificar a un magistrado del Tribunal Supremo que había tenido el atrevimiento de contradecir las tesis de la Ideología de Género en las redes sociales. Le habían asignado un pelotón de fusilamiento con 4 esbirros del periodismo, la presentadora y otros 3 quitapellejos adiestrados en el salvamento de tomates. Y se defendió como un valiente, hablando con la cabeza desde el corazón, contestando con verdades evidentes. Se vio tan avasallado que tuvo que reclamar su derecho fundamental a la libertad de expresión para poder evitar que le cambiasen el sentido a sus palabras.

 

Pensábamos que ya no quedaban jueces como él en las “altas instancias”, que ya habían sido substituidos, jubilados o inhabilitados todos. Pensábamos que el Poder de la Corrupción se había comido por completo al Judicial y no había dejado ni un trocito sano. Pensábamos que todos habían vendido ya su alma al diablo que reparte las poltronas de los altos cargos.

 

¡Pero no! Antonio Salas Carceller nos demostró que no, que aún nos queda un rayo de esperanza al que agarrarnos para seguir luchando por el bien y la verdad.

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3 Comentarios
Fecha: Domingo, 8 de enero de 2017 a las 20:58
Matias
Por la verdadera justicia.y por que nadie es culpable hasta que se demuestra.
Fecha: Domingo, 8 de enero de 2017 a las 12:35
Germán
El mundo segun la logica hembrista que asegura que toda agresión de hombre a mujer es machismo y que las penas y delitos no deben ser iguales en hombres y mujeres porque la mujer mata menos... Entonces si todo es machismo toda agresión de un musulmán es terrorismo y como GRAPO mató menos que ETA las penas deberían ser menores y las víctimas menos víctimas... La logica hembrista es así.
Fecha: Domingo, 8 de enero de 2017 a las 11:04
Juan José
Es realmente animador, como dice el autor del artículo, que aún queden señores y señoras, por eso, del lenguaje, qué, contra lo políticamente correcto, ósea, por sentido común y las lógicas de las leyes, que aún no se han cambiado aprobadas por nuestra CE en el 1978, aunque quieren variar su sentido, como la ley nazi de LIVG, que queden voces alcistas, aunque sean por propia opinión personal, que diga lo que dijo en tal programa, el magistrado del TS señor Salas, que a las finales, resulto ser todo lo contrario de lo que realmente pretendían, y afirmar, desde su corazón, que la violencia, es violencia quiénlo haga, por que nace desde dentro del ser humano. Un balón de ánimos a este magistrado tan valiente y Dios nos lo bendiga.

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