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Isabel Martínez.
Lunes, 6 de febrero de 2017

Feminismo, un largo camino que recorrer... presente y sobre todo, futuro

[Img #14192]Al feminismo le queda mucho camino por recorrer: lograr la igualdad legal, social y cultural en todo el planeta.

 

No es oro todo lo que reluce ni existe sólo lo que vemos a nuestro alrededor. El mundo es grande y la tarea ardua.

 

Incluso las mentalidades masculinas del primer mundo que sólo han sido algo presionadas en nuestra sociedad se resisten y quejan. Aún veo madres e hijos que no dan su brazo a torcer a que los niños realicen las mismas tareas que las niñas con el consiguiente daño que hacen en su entorno. No son conscientes de que están creando monstruos. Un gran porcentaje de hombres maltratadores son el fruto de su educación materna, no solo paterna. Lo de esas madres es un ejemplo de que no cabe echar le la culpa sólo a los hombres. Una mujer, una madre, machista aun es peor y más culpable que un hombre, y son una de las causas del maltrato de género.

 

Y, seamos sinceros, todavía existen muchos hombres a nuestro alrededor que, aunque inconscientemente, son machistas por educación sin saberlo. La tradición pesa mucho. Por lógica no puede cambiarse, en décadas y con lo que empezó de cero, toda una mentalidad que ha durado siglos y aún dura.  Quien crea que todo está hecho está muy equivocado. En España, según el Ministerio de Interior, una mujer es violada cada 8 horas, y en el caso de maltrato este año han muerto 40 mujeres, de las cuales más de la mitad vivía con su agresor, y este tenía entre 30 y 50 años; y lo peor es que los casos de maltrato se dan también en chicos muy jóvenes. Por lo tanto algo no funciona.
Quedan varias fases hasta la igualdad social. total incredulidad, espanto, simpatía mientras le ríe uno la gracia al feminismo como si lo fuera, y cierta aceptación externa y “snob” detrás quien en su interior aun lucha con una resistencia encubierta que no manifiesta, y las protestas de quien disfraza su machismo de indignación y victimismo como exigiendo justicia(nosotras si hemos sido víctimas de injusticias durante mucho tiempo!) , hombres, la mayoría divorciados, que se quejan de ser ellos víctimas sociales tratando, con argumentos indignados, de crear dudas en la mente de mujeres vulnerables, complacientes, macabramente protectoras, tendentes al complejo de culpa volubles o de carácter débil e inseguro. Esta corriente en contra de un feminismo más que necesario y justificado se desprestigia aprovechando accidentes circunstanciales de mujeres que no representan el feminismo real, y lo llaman nazifeminisno en base a esas excepciones anecdóticas y que no tienen nada que ver con los intereses sociales ni con la línea habitual de las verdaderas feministas. Pero con algo tienen que defenderse aunque no represente a una verdad general que no guarda relación con esos tipos de fenómeno solamente excepcional.

 

 

Y el número que mujeres que presiden grandes empresas o que lideran partidos es mínimo en una sociedad que aun está muy atrasada. A las mujeres en política se las vapulea desde el ridículo, y tienen más protagonismo en los programas basura del corazón que en los debates sobre política o economía donde su participación es desproporcional al lado de la de los hombres. En la mayoría de los países de Europa, el continente más evolucionado por excelencia, ha habido escasas jefas de gobiernos y todas han recibido motes en relación con su género como “La dama de hierro”en el caso de Margaret Thatcher o “Señora no”, en el caso de Angela Merkel, usando siempre para referirse a ellas el articulo femenino antepuesto: la Merkel, la Thatcher…cuando en el caso de los hombres simplemente se usa el apellido sin el artículo delante. Al marido de “la” Merkel se le ha apodado como “El fantasma de la opera”, mientras que a ninguna segunda dama o esposa de jefe de gobierno ha recibido ningún calificativo de índole semejante, y todos hemos visto como se ha menospreciado a Felipe de Edimburgo como rey consorte de Isabel de Inglaterra. Parece que aun no estamos preparados para que una mujer ostente más poder que un hombre ni siquiera en el primer mundo.


 El final del proceso de igualdad de género, una asimilación íntegra y a nivel mundial, aún queda muy lejos, ya que en algunas partes del planeta ni se permite concebir el intento de igualdad de las mujeres bajo pena de paliza, de lapidación, de cárcel o de pena de muerte.

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