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Rosario Segura.
Domingo, 19 de febrero de 2017

Igualdad de género

[Img #14279]El otro día veía una foto en la que se captaba la imagen de una mujer trabajando en el ordenador desde casa, sus hijos viendo la televisión y el hombre brillaba por su ausencia. Me hizo reflexionar y es que es totalmente actual. Es un claro exponente de la sociedad española a la fecha de hoy.

 

Poco a poco estamos consiguiendo que las empresas reduzcan la presencia laboral de sus trabajadores, y permitiendo que muchas mujeres podamos compatibilizar mejor, trabajo y familia. Ante este panorama, ciertas firmas analizan las necesidades personales y la disponibilidad del trabajador, de manera que se verifica, que la rentabilidad de las medidas implantadas en favor de la flexibilidad y compatibilidad casa-trabajo es positiva, así que “Para muchas empresas, por cada euro invertido en conciliación, obtienen dos de rentabilidad” (R. Fuertes, Fundación Másfamilia).

 

Es ya una evidencia que los departamentos de recursos humanos, que antes administraban relaciones laborales, ahora gestionan personas, ofreciendo medidas conciliadoras, lo que fomenta el compromiso del empleado, con la empresa.

 

Todo esto está muy bien….se habla mucho de conciliación, en la que todos ganan; empresa y familia. Sin embargo en la casa ¿quién es el trabajador/a? Se logran, leyes y más leyes para su implementación en empresa y administración pública y no obstante las cifras siguen siendo espectacularmente desalentadoras, en eso del reparto de tareas en el hogar. El 51% de las mujeres, que todavía no han tenido hijos, asume que si los tuvieran deberían renunciar a su desarrollo profesional, mientras solo el 11% de los hombres se plantea el tema (Club Malas Madres, 1/17)

 

Somos las mujeres, las que renunciamos al trabajo remunerado, solicitamos reducción de jornada, excedencias o simplemente abandonamos. No se trata de descuidar la familia, se trata de implicar a la pareja y a los propios hijos a que colaboren en tareas domésticas. Es falso que los hombres realicen tareas al 50% en casa, sin embargo, se comprueba que los roles tradicionales están muy instaurados en cuanto a la casa se refiere. Las tareas del hogar que realizan las mujeres es invisible y el 45% de las madres que aportan los mismos ingresos que sus parejas, siguen siendo las principales responsables de las tareas domésticas, y solo en un 9% de los casos esa responsabilidad recae en los hombres (CMM 1/17).

 

Ante la certeza sociológica, que muestra los fallos en la corresponsabilidad familiar, no estaría mal que se establezcan campañas de concienciación social, se redefinen las jornadas laborales, para disponer de más tiempo de ocio al día. Con el fin de que ese ingente trabajo invisible, que realizamos las mujeres, se haga igualitariamente por el sexo masculino y que se introdujeran medidas educativas al respecto, ya que la igualdad de género tiene más que ver con estos detalles, que con los 31 géneros que les proponen a nuestros hijos en los colegios.

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