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Juan Mariano Pérez Abad.
Domingo, 19 de febrero de 2017
Los cuentos del Pity-Power

La conserva en mal estado del PP

[Img #14282]Los que no sabemos ni queremos nada de la política, a veces nos hacemos un lío con su terminología. Por ejemplo, a mí siempre me ha sorprendido que partidos de derechas como el PP, se definan como liberales y conservadores a la vez. Como me daba la impresión de que se estaban contradiciendo, le he preguntado a nuestro amigo sabelotodo de Internet y me ha explicado que cada uno de los términos hace referencia a una de las dos facetas de la política y de la vida del ser humano: económica y social, cuerpo y alma o dinero y amor.

 

“Liberal” se refiere a una política económica que se basa en la iniciativa privada, lo que popularmente se conoce como “Capitalismo”, contraria al “Socialismo” o “Comunismo” de las izquierdas. Sin embargo, los términos “conservador” y su contrario “progresista” se refieren a la política social, la estructura de la Sociedad, su forma de vida, sus códigos éticos y su moral. El primero es de derechas y favorable a conservar las formas de vida tradicionales. El segundo es izquierdista y partidario de la introducción de reformas, sean buenas o malas.

 

Pero si yo soy políticamente inculto, para incultura ¡La de nuestros políticos! No solo no se les pide ningún requisito académico para entrar a ese oficio, sino que tampoco parece que les pidan conocer la ideología que deberían defender, lo importante es que vistan con el estilo de ropa adecuado al partido que pertenecen. Quizás los elijan así para que voten lo que se les diga sin llegar a leerlo o a enterarse de qué va. Sin embargo a los simpatizantes les pasa como a los hinchas de fútbol, que cuando se enganchan a un equipo se dejan llevar por el corazón y, hagan lo que hagan “los suyos”, siempre estará bien hecho. Esa confianza ciega permite a los dirigentes de los partidos abusar fácilmente de la confianza de sus electores, hecho que, desgraciadamente, en España vivimos con demasiada frecuencia.

 

En política económica, en realidad ya no existen las ideologías ni los partidos. Después de la caída del muro de Berlín, en los años 90, se certificó la defunción del Comunismo, nació la Globalización y perdimos la capacidad para dirigir nuestra propia economía. Aquí el fraude de todos los partidos consiste en hacernos pensar que son ellos los que toman las decisiones que mejoran o empeoran nuestras finanzas, como si alguno de ellos pudiera decidir algo en ese terreno.

 

En política social la cosa es bien distinta, porque se trata de un terreno en el que manda el corazón y no el dinero. Esta vertiente es la que hace que la gran mayoría de votantes elijan ser de derechas o izquierdas, el centro o los extremos. Aunque muchos de sus integrantes parecen ignorarlo, el Partido Popular se define como conservador y por eso atrae a una gran masa de votos de derechas. Recordemos que eso significa ser defensor de las formas de vida tradicionales.

 

Pero hace tres o cuatro lustros, alguien inventó un negocio para sacarle también dinero a la Política Social. Y le llamaron “GÉNERO”. Y desde la calle Génova no supieron resistir la tentación. Y sucumbieron. Y le vendieron su alma. Y, desde entonces, se rompió el equilibrio en nuestra reciente Historia bipartidista, porque cuando le tocaba el turno de gobernar a la ideología conservadora del PP, ya no desandaba hacia la derecha lo que el PSOE había recorrido a la izquierda en su mandato. De no utilizarlo ni renovarlo, su conservadurismo le caducó, pero lo siguió vendiendo a los que compraban sin mirar la fecha, confiados en el prestigio de su marca. Y las adopciones del matrimonio gay siguieron como estaban. Y en el aborto tan solo revirtieron que las niñas no tuvieran que informar a sus padres... Y mil cosas más.

 

Incluso los que siempre habíamos sido reprochados de rebeldes y rojetes, nos echábamos las manos a la cabeza viendo los extremismos a los que estábamos llegando -Cambios sí ¡pero para bien!- decíamos sin que nadie nos escuchase. Y nos asombrábamos que ni las instituciones religiosas, ni las culturales, ni nuestros casi extintos intelectuales quisiesen dar la alarma sobre el pastel en el que estábamos metiéndonos, siempre que a ellos les dieran un buen trozo.

 

Pero ahora, su conservadurismo caducado ha fermentado y se ha convertido en “conservablandismo”. Ya no se trata de un fraude al consumo político, sino de un caso de intoxicación masiva de un país por ideología conservadora en mal estado. A pesar de que somos uno de los países con mayor tasa de envejecimiento del mundo, es el propio PP el que elabora leyes extremistas altamente destructivas, como la de la “Transexualidad”, que terminarán de desmoronar por completo nuestra ya lastimosa natalidad y destruirán nuestro futuro a corto plazo.

 

Esperemos que si un día despierta su electorado y se da cuenta del fraude tan descomunal que le han colado, simplemente dejen de votar al PP y a su segunda marca, Ciudadanos. Y si se enteran de que votar PSOE o Podemos no es mejor ni peor, sino exactamente igual, no pierdan su fe en la Democracia y encuentren algún otro partido al que votar, aunque no salga por la tele. Esperemos que no despierte también su valentía y su violencia dormida. Esperemos que no toquen a arrebato.

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2 Comentarios
Fecha: Miércoles, 15 de marzo de 2017 a las 19:29
Luis ¿Ángel?
Desde el 2004 hacía acá, El innombrable Zp, y su equipo de zotes han tergiversado el sentido de las palabras, cambiado conceptos e instaurado el buenismo inútil, la tontucia supina, y el derecho a vivir a costa de la casi extinta clase media. Después de "gobernar" casi 8 años, y agilipollar a media España con propuesta inútiles, su legado puede traducirse en la memez más absoluta, y en idiotizar a la oposición, esto es, los que ahora gobiernan, ojo, sin que esto quiera decir que ya de por si estos traían su propio bagaje. Queremos fomentar la natalidad y sin embargo se fomenta el aborto, y a eso le llamamos progresismo... Lamentable.
Fecha: Domingo, 19 de febrero de 2017 a las 11:48
Alberto S
Quien introdujo el género fue Zapatero y sus secuaces PSOE mayormente corruptos y engaña masas. Esos son los principales causantes y cierto es que el PP, que ha engañado a sus electores, no quitaron esa industria criminal de género y cuento chino de la violencia. Todos son culpables de habernos metido esta mala bestia en nuestra sociedad.

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