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Víctor Mirete.
Lunes, 27 de febrero de 2017

El barco se hunde

[Img #14320]Están jugando con fuego. En los últimos años se han destapado numerosos casos de corrupción política en todas nuestras comunidades y estamentos; y de los que no se ha librado ni la corona (¿o a lo mejor si se libra?). Pero ese tsunami de saqueos está dejando en su resaca una corrupción aún peor. La corrupción judicial. De alguna manera, el único poder que tenía la mano para atajar o paliar el daño que el pueblo está recibiendo de sus superiores, ha perdido su sentir y dignidad. Y es que hemos perdido todos los poderes que teníamos. El legislativo no hace leyes para el pueblo, el ejecutivo roba al pueblo y el judicial no defiende al pueblo.

 

Estáis jugando con fuego. Y toda patata caliente tiene una temperatura límite a la que estalla. El no poder actuar, el no poder cambiar nada con diálogo, con protestas, con llantos, con reclamos, con frustración, con sufrimiento, acabará provocando la ira generalizada de un pueblo que ya no sabe cómo seguir siendo decente.

 

La justicia, el único reducto de esperanza que nos quedaba, abogando por ese dicho popular de “la justicia es lenta pero efectiva”, está haciendo aguas por babor y estribor de un país que ya no tiene cimientos sólidos a los que agarrarse. Estamos en manos de quien elegimos (vamos a dar por hecho que somos nosotros quienes los elegimos), pero es que elijamos a quienes elijamos, estamos perdidos. Todo está perdido. No vivimos en una democracia ni tampoco en un estado de derecho.

 

No sé si es peor la ira o la impotencia. No sé si es peor un pueblo armado y preparado para combatir sin cuartel, que uno que ha perdido toda esperanza de vida. Nos han derrotado, porque nos han arrebatado la esperanza, la fe en los sistemas, la voluntad de cambio, la confianza en la gente, la ilusión por el mañana. Ahora también nos traiciona la justicia de forma deliberada, insultante, esperpéntica y dictatorial. No tenemos ningún poder a nuestro lado que nos permita pelear contra ellos. Estamos abocados a la insurrección porque el barco se hunde y solo hay botes salvavidas para los de siempre.

 

¿Se puede ser bueno, decente, legal o justo en un sistema tan podrido? Lo hemos perdido todo. Ya solo queda esperar a que la patata explote. Yo ya empiezo a envilecerme un poco.


 

© VÍCTOR MANUEL MIRETE RAMALLO

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2 Comentarios
Fecha: Lunes, 27 de febrero de 2017 a las 17:06
Lapergola
No me gusta el tremendismo ni la frustración.Pero ello no empece el que el autor de este artículo, se le respete y se reflexiones sobre lo que dice. Personalmente creo que está diciendo cosas muy serias y que es una llamada de atención acerca de lo que está pasando en España. Si no cambiamos nuestras conductas y el barco va en dirección contraria a la que debería ir, el final puede ser preocupante y luego diríamos que no es bueno habe llegado a terreno no querido. No olvidemos la frase ya manida de ......que ya os avise.....
Fecha: Lunes, 27 de febrero de 2017 a las 10:37
Asensio Piqueras
No estoy de acuerdo con tus frases últimas, Víctor. No hemos perdido nada, Vivimos en una democracia y en un estado de derecho.
Tenemos lo que tenemos, y si no nos gusta, tenemos el poder de cambiarlo. Los jueces aplican la ley que nosotros creamos. Si no nos gusta la cambiamos.
Y desde que recuerdo leer libro de historia, es decir más de 55 años, siempre me han sonado estas cosas desde los tiempos más remotos.
Un abrazo
Asensio Piqueras

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