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Francisco José Motos.
Lunes, 13 de marzo de 2017

La vida distraída

[Img #14404]Nos pasamos la vida queriendo ver más allá de aquello que es evidente. Siempre dispuestos a adivinar cuál va a ser la siguiente jugada que nos depara el próximo momento por vivir.

 

Y, amigos, ¿habrá un ejercicio más estéril que el de jugar a las adivinanzas con el día por venir?

 

Mucho me temo que no, y que además el tiempo que le dedicamos a tan incierta tarea, es un tiempo que distraemos de lo que de verdad es importante: a saber; El aquí y ahora.

 

No es que esté haciendo apología de la irresponsabilidad, sino más bien que intento hacer un alegato contra la híper-responsabilidad, un mal muy común de nuestro tiempo, que nos lleva hasta límites tan absurdos como los que se dan cuando queremos modificar nuestro futuro sin tan siquiera tener en cuenta el presente, que es el único tiempo posible en el que realmente podemos hacer algo, o al menos intentarlo, para que ese futuro que tanto nos preocupa sea lo mejor posible.

 

Esto que digo, que es algo que podemos sentir y conocer a ciencia cierta a poco que nos paremos un momento a pensar, me ha asaltado como un resorte antiguo y luminoso, leyendo las magníficas entrevistas que ha ido dando el cantante, Pau Dones, en varios medios de comunicación, que con la clarividencia que da el sentirse ligero de equipaje y luchador contra viento y marea; ha dicho con total claridad que un instante de vida real, es la vida misma. No con estas palabras, pero yo así lo he entendido.

 

Dice el señor Dones que se siente feliz porque ha situado su horizonte vital en el momento en el que vive. Ha entendido que cada instante del que disfruta es un océano de vida, y que ir más allá de aquello que él puede abarcar en su día a día es ponerse fuera de toda posibilidad del disfrute de este maravilloso viaje que es la vida. Todo lo demás es incertidumbre y un intento baldío por ganar la partida al inmutable reloj de arena que es nuestro tiempo.

 

Siempre ha reflejado en sus composiciones musicales y en sus letras lo efímero de la existencia, y estoy seguro ahora, que he visto todas esas entrevistas que en su nuevo disco esa necesaria iluminación interior estará más presente aún.

 

¡Larga vida a Pau Dones!

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