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Juan Eladio Palmis.
Lunes, 20 de marzo de 2017
al final, ahí está la historia, el pueblo tiene que reaccionar

Ajo Perete

[Img #14439]Hemos llegada al punto que se llama del no retorno, porque en el viaje en el que nos hemos metido entre todos, ya no existe la posibilidad de la vuelta atrás, porque nos faltarían recursos para volver al punto de partida cuando en la Cortijá había conserva, zumos, fabricas de todo tipo, menos políticos,  y el campo funcionaba.

 

Por tanto, ahora hay que seguir como vamos. Y visto  que no existe oposición ninguna, que se dejen los políticos cortijeros de paripés; que les den los mandos absolutos de todo a los peperos con sus confesores; y a seguir navegando como vamos, que, como vamos, vamos de puta madre para arriba.

 

Es clara y decidida voluntad callejera que la gente no quiere preocuparse más en lo próximo por la política, los políticos cortijeros lo saben y duermen tranquilamente sabiendo que en peor de los casos tienen, entre golpes afectivos en la espalda, que salir alguna vez a “declarar para aclarar”, frase tan efectiva, que llegará a hacerse tan famosa como la de robar a los ricos para dárselo a los pobres.

 

Los dos estamentos que meterían “otra vez en el partido” a la gente de la cortijá murciana: la justicia y la información; Los unos siguen pensando que la “justicia soy yo”, y los otros, en quedar bien cara al subvencionador de turno ya han cubierto objetivo.

 

La Cortijá murciana está muerta, endeudada hasta las cejas, desbordada de robos y pillajes que cuanto más se enumeren más votos proporcionaran, ante una nula información y una inexistente justicia, a los que han tenido la vista de repartir y repartirse el amasijo y se están hinchando a lo pavo en la impunidad más absoluta, que recuerda tiempos históricos con sus finales correspondientes, a los que, desgraciadamente llegaremos; pero está claro que en la ocasión futura inmediata, algo hemos aprendido los pueblos de como son y cómo se comportan nuestros padres y madres patrios inmediatos, y, a lo mejor, no les cabemos dentro de la boca.

 

No podemos aceptar, es ridículo, da vergüenza, que se pague por una caja entera de palillos, y cuando te pillan con el carrito del helado, exhibas un solo palillo y digas que ahí está, en el palillo, todo el dinero público invertido en la caja, y, a continuación empiecen los aplausos para que las perdices vuelen, y tras sus vuelos se centren los renglones informativos y las clases de jurisprudencia a los cazurros de todos nosotros.

 

España, más o menos siempre ha sido lo que espejea ahora la Cortijá Murciana: una tierra sin ley, chanchullera, muy domesticada, amante del servilismo; con muchos cojones en el bar; con muchos “y yo le dije”; pero, al final, es la cuna del opus, de los políticos menos valorados y queridos por su gente, aunque, eso sí, los más baboseados por la calle, y un lugar donde se puede prometer lo que se quiera porque la situación social está a nivel de “ajo perete” que alguien se ha tocado la bragueta y se ha cortado. Y hay que echarle al asunto más aceite y güevos, y no se encuentran por parte alguna.

 

Esta ausencia de ingredientes para sacar el ajo perete hacia arriba, al principio viene como dios al político de turno; pero al final, ahí está la historia, el pueblo tiene que reaccionar, y como vivimos en España, la reacción siempre ha sido al genuino estilo español. Y el estilo español, por más que para la semana del palo seco se destruyan caudales públicos en todo el país por encima de los quinientos millones de euros, todo eso va después a la cuenta de las carreras cuando la calle se canse de gilipollas, cuentacuentos y ladrones.

 

Salud y Felicidad.

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1 Comentario
Fecha: Lunes, 20 de marzo de 2017 a las 16:43
La perdiz
Sr. Palmis. Vd, sabe cómo yo, aquello de lo pidas al olmo que de peras. No es elegante analizar la conducta de los demás, pero hay algo que no puede uno ocultar y obviar. Aquí en su tierra de paso de Fenicios, dejaron e inocularon el virus, del amansamiento,de la no rebeldía, del conformismo, hasta el punto de que jamás hubo una guerra en la que participasen.En la época del Andalus, los árabes venían de sus tierras a por víveres sin encontrar resistencia alguna. Regresaban con todo, y cuando necesitaban más, hacían lo mismo. Les resultaba fácil porque no tenían dificultad para ello. Como quiere Vd, que esta Región diga algo algún día, contra la corrupcion, la injusticia etc. Gente como Vd, y algunos más, nos habríamos preparado para rechazar lo que no era justo, sin derramar alguna sangre.Y ello aunque hubiéramos sacado las hazañas de la huerta. Lo siento mucho pero al día de hoy es igual que aquellos años de dominio árabes. Hay virus que duran toda la eternidad.

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