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Luis Angel Jul.
Jueves, 6 de abril de 2017
Mientras tanto en el Peñón, Fabián Picardo, pone el grito en el cielo, no vaya ser tenga que abandonar su residencia habitual en Sotogrande

Oh my god, the brexit is here!...

[Img #14531]...Estarán diciendo en su desesperación los hijos de la gran Bretaña... Andan nerviosos Sires y Lores, faltos quizás del suficiente suministro de té, o tila para calmar los nervios, o quién sabe, oxigeno para el cerebro.

 

Presienten, intuyen, se han dado cuenta, de que con el brexit, han metido la pata hasta las patillas, el mundo se ha hecho mayor, y nuestros "snif" queridos lores, anclados en la prepotencia de su pasado colonial, basado en la política de los hechos consumados, no pueden, no quieren concebir, que fruto de su arrogancia, ellos solitos, sin que haya habido intervención de nadie, tan sólo ellos, han logrado practicar un histórico boquete en todo el centro de las islas, con el riesgo de naufragio, y tener que asistir el hundimiento de su querida panamá Jack, en las gélidas aguas del mar del norte.

 

La primera ministra, la Sra. Teresa May, ha iniciado la desconexión con el resto de Europa, se anuncian las primeras consecuencias, afloran los nervios de los impasibles Lores británicos, la resistencia a perder privilegios se deja notar, queremos estar sin estar, piensan algunos Sires, o descendientes de tal, ¿cómo participar del mercado común sin estar?

 

Tal cual contienda bélica, la economía también es una guerra, para ganar batallas es necesario tener una puerta de entrada, una cabeza de puente, una playa, o tan sólo una roca en un rincón espetada, aunque esa roca sea nido, -como tiempos atrás lo fueron otras islas del mar caribe,- de corsarios, truhanes, contrabandistas, o, en los tiempos que corren, refugio de defraudadores, y domicilio fiscal de empresas pantalla.

 

En Gibraltar han puestos sus ojos, y sus esperanzas de burlar el asedio, los descendientes de Sir Francis Drake, pirata por excelencia, y, que, de no ser por la "Qüeena," sus méritos como mucho darían para ceñirse una corbata de cáñamo atada al palo mayor de una goleta, o caminar por la plancha en un mar infestado de tiburones.

 

El peñón de Gibraltar, la plaza ocupada ilegalmente, la anacronía de occidente, sería la cabeza de puente, la puerta a Europa, para burlar normas y aranceles a los no socios. El corsario, en este caso, Fabián Picardo, primer ministro de la piedra y adyacencias ocupadas ilegalmente a posteriori, y en caso de que algo fallase, tan solo faltaría el culpable.

 

Pero resultó, que en Bruselas no son tontos; puesto que mientras no cambie el status quo del Peñón, la roca es de soberanía inglesa, por lo tanto, está fuera de la unión, y sujeto pasivo de acatar las leyes correspondientes a un país foráneo, no socio, se rompe por primera vez la neutralidad y se le da voz a los españoles en el tema de su política hacia el Peñón.

 

Por fin alguien a quién echar la culpa, Pensando de ese modo, -o quizás sin pensarlo,- Mr. Michael Howard no sé si, Sir o Lord, pero al parecer con sangre de corsario corriendo por sus venas, sabedor de que están ocupando una parte de la península ilegalmente, se ha apresurado a atacar al histórico enemigo, que ni siquiera había dicho mu.

 

Evocando tiempos pasados, con nostalgia quizás, de cuando su graciosa majestad la "Qüeena" Elizabeth otorgaba patentes de corso, y títulos de Sir a personajes infames como Sir Francis Drake, Se le fue la olla, un mal aire, quién sabe la fiebre amarilla, un ataque de Alzheimer, un mal día, el caso es que; Mr. Michael Howard echó la lengua a pacer, con las baquetas en la mano a redoble de tambor, o quién sabe, si después de una botella de whisky y otra de ginebra, insta a Teresa May en una llamada de guerra.

 

Mientras tanto en el Peñón, Fabián Picardo, pone el grito en el cielo, no vaya ser tenga que abandonar su residencia habitual en Sotogrande, se siente disminuido, de primer ministro a gallo kirico, con posibilidad de ascender a la categoría de pollito pío, Tiembla Picardo, se desgañita, grita ante la posibilidad, de que lo planche, el tractor amarillo.

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