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Rosario Segura.
Sábado, 8 de abril de 2017

Conductas adictivas

[Img #14540]Eran las 6 de la tarde. Me asomé por el mirador de la casa de mi madre donde habían abierto una casa de apuestas y pude ver una abultada concurrencia de adolescentes. Me sorprendió aun más que al día siguiente seguían estas visitas a la suerte y más el fin de semana.

 

En principio no se permite la entrada a los menores de edad, sin embrago no es así. El control brilla por su ausencia. Lo que más me intranquiliza es comprobar cómo las adicciones no solo a las apuestas, sino al juego, al móvil, al ordenador, ha venido para instalarse en las cabezas de los chavales. Este fenómeno social que se afianza entre estos colectivos vulnerables, es digno de reflexión por parte de la comunidad educativa, incluyendo padres.

 

La dependencia en la conducta, se asemeja a la provocada por la ingesta de estupefacientes; el ordenador o los móviles son los utensilios, como la jeringa para el heroinómano, pero lo que realmente engancha es el contenido. Por lo que el problema no está en la herramienta, sino lo que corre por ella. Son las infinitas posibilidades que nos ofrece la red, que hace que se descargue adrenalina, donde la emoción, aunque sea virtual, supone otra emisión de neurotransmisores, además de forma cómoda y sin moverse del sillón.

 

Los expertos han constatado que este tipo de adicción conductual (incluyendo las compras compulsivas, la dependencia de internet o el consumo de pornografía), está ligada a la ansiedad, hiperactividad, comportamientos obsesivos y convulsivos, déficit de atención y otros trastornos previos que la favorecen (Dr.Busarte, V Congreso Nacional de Psiquiatría 17)

 

Según los expertos, hay una lista de alertas que avisan cuando, por ejemplo, el uso de internet pasa a convertirse en adicción. La persona afectada, suele autoengañarse y miente en el momento que se le pregunta las horas consumidas online y aconsejan actuar, al tiempo que el uso de esas tecnologías roba horas de sueño, hace que se descuiden actividades importantes del día y terminan por aislarse del mundo real, con un fracaso escolar evidente.

 

Las persona proclives a adicciones son de personalidad inmadura, con necesidad de buscar sensaciones intensas, incapaces de tolerar la frustración, con ausencia de proyecto de vida o de valores sólidos, problemas de ansiedad o depresivos, o con falta de alternativas al ocio, marginación, etc. En fin….. y demasiado tiempo libre.

 

Creo que a tenor del aumento de este tipo de adicciones, incluyendo el alcohol entre los chavales entre 13 y 15 años, se necesita un debate social, donde se aborde la actividad preventiva. Para ello, los padres necesitamos formarnos y sobre todo, saber ejercer como tales, inculcando a los hijos valores firmes y adecuados, escuchándolos, enseñándoles a decir no y predicando con el ejemplo. Como siempre somos los adultos los que tenemos que dar la talla, y enseñar valores que hagan que merezca la pena vivir sin evadirse de la realidad.

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