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Jesús de Las Heras.
Miércoles, 12 de abril de 2017

Me acabo de ahorrar mil euros

[Img #14563]Pepito Nosequé es un escritor de renombre. Se le conoce en muchos países porque escribe bien y porque ha promocionado mucho su obra. De vez en cuando se va a lugares que yo no conozco a promocionar sus muchas novelas, pues le gusta tanto ese género que se pasa todo el tiempo que puede escribiendo una después de otra. De seguir así, le digo a veces, va a desbancar pronto a Corín Tellado, que escribió unas cinco mil, creo.

 

A mí también me gusta escribir, pero soy autor de miras más modestas y lúdicas, y si lo que hago le llama la atención a alguien, eso que se lleva. Sí, soy pancista a tope, qué vamos a hacerle. Pero el quijote de mi amigo Pepito es de esos que van a concienciar al mundo, aunque sea de leer buena literatura, según se le escapa a veces.

 

Este fin de semana pasado se fue a Madrid. Se gastó un dinerillo en el tren, en el hotel, en comer y en el local que alquiló para dar su charla-presentación de su libro. En total, mil euros. Si creen ustedes que exagero, plantéense esa actividad y ya me lo dirán.

 

«Pero, Pepe», le digo yo, «¿cuántos libros has vendido?»

«Creo que en total han sido unos cien».

 

No tuve corazón para hacerle las cuentas a mi amigo, cuya sonrisa beatífica no osé erradicar de su cara. Pero las pensé: cien euros del Talgo, doscientos del hotel, trescientos de la sala para las dos presentaciones que hizo…, y lo que se tuvo que comer en ese tiempo…, total que si no llegó a los mil euros, poco le faltaría. Pero pongamos que no, que se gastó la mitad de esa cuenta tan larga que hice: su libro vale quince euros. De esa cantidad la editorial le da un euro y medio, ya que le trata con esplendidez y le da su diez por ciento. Un euro y medio por cien son ciento cincuenta. ¿Y el resto? ¿Lo pone la editorial? O sea, que si son quinientos el gasto, a mi amigo le ha costado trescientos cincuenta la broma. Un dinero que ha salido de su bolsillo. O sea que para recuperar gastos mi amigo tendría que haber vendido más de seiscientos libros. O trescientos cincuenta si la broma le salió por sólo €500. Y su editorial ganó bastante más sin haber puesto un euro. Lógico, claro. Mientras haya escritores pardillos cuyo ego le haga minuciar ese planteamiento, los de siempre a poner el cazo.

 

Yo lo tengo todo planteado desde otro punto de vista: cuando la editorial me mande, allí voy yo, una vez que me haya dado el bono para el tren, la comida y el hotel. Que organicen ellos, que se dedican al negocio editorial. Yo me dedico sólo a la actividad creadora, que ya es bastante.

 

¿Y a ustedes que les parece? Por cierto, que el fin de semana que viene me voy a ahorrar otros mil euros. Y ustedes también, claro. :-)

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