Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Fuente: elconfidencial.com/Javier Caraballo
Miércoles, 12 de abril de 2017
javier caraballo

Murcia y la mafia

[Img #14564]En Murcia no para de llover. Siguen cayendo chuzos de punta aunque los 'flashes' de los fotógrafos y los focos de las televisiones hayan dejado de alumbrar la actualidad de esa región en cuanto el presidente de la comunidad, Pedro Antonio Sánchez, accedió a representar el papel que le tenían asignado en la comedia y presentó la dimisión. Se apagaron los ecos tras ese portazo teatralizado, pero luego ha seguido lloviendo aunque ya nadie le preste atención a esta lluvia que se ha hecho habitual. Rutinaria, podría decirse, y es justo ahí, en esa rutina, donde surge el mayor sobresalto.

 

Otra vez se ha denunciado el ‘extraño robo’ de un ordenador en la Fiscalía Anticorrupción de Murcia, y como es ya la tercera vez que ocurre, no es posible pensar en las coincidencias, en el azar del destino, sino en la existencia de un sustrato mafioso como única explicación de todo lo que está pasando. Tres veces han asaltado al fiscal para robarle información, para hacer desaparecer documentos o, simplemente, para intimidarlo. Y eso, a ver, es mafia. No tiene otro nombre.

 

 Ya sé que es posible que, al hablar de mafia, haya alguien que se espante o lo considere exagerado. Quizás el problema está en el mismo concepto de mafia, acaso porque se establece una relación mental inevitable en cuanto se pronuncia la palabra y, chas, aparece la imagen de Vito Corleone o de Pablo Escobar. Pero la mafia existe, silente y constante, sibilina, al margen de los grandes capos, cinematográficos o reales. Hace unos años estuvo de visita en España un carismático fiscal italiano que se hizo en voz alta una sola pregunta: “¿Che cosa è la mafia?”. El tipo era carismático porque reunía todos los requisitos físicos de un antihéroe; nada que ver con esos jueces o fiscales estrella que parece que caminan sobre sedas, envueltos en una nube de perfume caro.

 

No, el fiscal italiano, Francesco Messineo, fiscal jefe de Palermo, era un tipo bajito, con un traje gris oscuro que se intuía gastado, gafas redondas y una ligera corvadura en la espalda. El pelo cano y una cara corriente, quizá con la expresión de un hombre bonachón, la típica estampa, en fin, de un funcionario a punto de jubilarse, como los que describía Pessoa. Pero era, sin embargo, el fiscal de Palermo, la capital de Sicilia, acaso la región del mundo en la que la mafia tiene más extendidos sus tentáculos. El fiscal que lucha contra la mafia allí donde la mafia ha llegado a secuestrar, estrangular y disolver en ácido a un niño de 12 años para extorsionar a un testigo; el fiscal que cada vez que sale a la calle lo tiene que hacer en un coche blindado y rodeado de una escolta de cinco 'carabinieri'.

 

Cuando Messineo se preguntó en voz alta qué es la mafia, se respondió primero con los textos legales, quizá para desmitificar el concepto cinematográfico que tenemos de los mafiosos y aterrizar en la realidad a esos delincuentes. “Consideramos mafia —dijo Messineo— la asociación de delincuentes que tiene como fin el control de actividades económicas, concesiones administrativas, servicios públicos… Es decir, que la diferencia de la mafia con respecto a otro tipo de asociaciones de delincuentes estriba en que la mafia va más allá del delito y persigue el control de la vida pública en las zonas en las que se asienta”.

 

Luego, también para desmitificar la imagen que tenemos de la mafia, descartó que las mafias se dediquen solo al tráfico de drogas, sino que invierten en sectores tan diversos como la construcción, supermercados o cadenas de alimentación, y en zonas en las que se presentan grandes oportunidades de penetración, como la costa española. El negocio de la mafia, sostenía Messineo, sigue siendo el mismo, la acumulación de dinero a través de la extorsión. “La mafia ya no invierte en Italia, lo hace en otros países como España”.

 

¿En cuántos de los casos de corrupción que se han conocido en España estaba detrás la mafia? Quizá nunca lo sepamos, pero no será precipitado asentir si pensamos en todos los casos investigados, desde la Marbella de Jesús Gil hasta los negocios catalanes de los exlíderes de Convergència, pasando por las redes que operaban en casi todo el Levante español: la costa mediterránea al completo. No lo sabremos y, justo por eso, se debe prestar una atención especial a lo que ocurre en Murcia, por si puede servir de hilo para desenrollar un ovillo.

 

Algo grave ocurre cuando el fiscal anticorrupción denuncia que en tres ocasiones ha sido objeto de robo por parte de unos supuestos ladrones

 

Algo grave ocurre cuando el fiscal anticorrupción denuncia que en tres ocasiones ha sido objeto de robo por parte de unos supuestos ladrones. Le han robado dos veces los ordenadores, en su casa y en el despacho, y, otra vez más, los supuestos ladrones entraron en su domicilio, registraron varias dependencias y se largaron sin más, sin llevarse nada. “Solo querían dejar la tarjeta de visita”, llegó a decir el antiguo fiscal superior de Murcia, Manuel López Bernal, y añadió luego que “es una situación que afecta a muchos fiscales de este país que han luchado contra la corrupción (…) No puede ser que se persiga más a los fiscales que a los corruptos”.

 

Cuando le han preguntado al fiscal general del Estado, José Manuel Maza, sobre los comportamientos mafiosos de Murcia y el acoso de las mafias al fiscal anticorrupción, jamás ha llegado a considerarlo como un problema general, apenas un par de casos aislados. “A los fiscales anticorrupción los protegeremos, ¡claro que sí!, porque es un trabajo duro y arriesgado. Principalmente, en este tipo de investigaciones, el delito organizado, las mafias de narcotráfico y de prostitución", dijo hace unos días en el Congreso. Pero no quiso citar a Murcia y, sin embargo, sigue lloviendo. La cuestión, en fin, es tan obvia como que lo único que no es posible pensar es que, de pronto, los delincuentes comunes le han encontrado un atractivo más poderoso a robar ordenadores de fiscales que a atracar bancos.

¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
1 Comentario
Fecha: Miércoles, 12 de abril de 2017 a las 14:27
CEDAzo
Qué clase de formación tienen estos representantes políticos del partido popular murciano cuando hasta se han atrevido ahora a proponer el veto a los partidos políticos para ejercer la acusación particular en casos de corrupción. Demuestra claramente de dónde les viene la tradición política y democrática, ejemplificando una vez más el desconocimiento más absoluto y profundo de la Constitución y de la Democracia Parlamentaria. No entienden que un partido político representa la voluntad de sus votantes, los verdaderos soberanos y responsables únicos del sueldo que cobran, mucho menos su presencia efectiva en un parlamento regional. Claro que si tenemos en cuenta que JM Aznar no votó en su momento a favor de la Constitución de 1978 se comprende mejor de dónde viene esa actitud que de entrada causa estupor, estupor por el desprecio manifiesto al votante y por esa ostentación de la ignorancia institucional. Se ve que no pasan del "qué hay de lo mío" como eje principal de su estrategia política. No se entiende. No después de 1975.

VegaMediaPress • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress