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José Juan Cano Vera.
Lunes, 26 de junio de 2017
LA OTRA VIOLENCIA AMORDAZADA QUE SE OCULTA

El maltrato a nuestros mayores supera a la violencia de género

[Img #14893]En el espacio de CARTAS AL DIRECTOR solemos encontrar los periodistas, analistas y el lector común verdaderas yoyas nacidas de la brutal realidad de una sociedad en fase amnesia y en estado de ansiedad. Cuenta una lectora el trato recibido por su padre, ochenta y dos años, en un centro hospitalario  de Madrid, y se queja de la frialdad de los médicos y la sospecha de que el mundo terminal de los ancianos, no encaja con el sentido de la humanidad.

Otro familiar, en otro caso, se siente gravemente ofendida cuando la doctora de guardia le golpea en sus sentimientos afirmando que las gentes solo pretenden hospitalizar a algún enfermo, para quitárselo de encima. Personalmente he sido testigo de la falta de consideración de un  neurocirujano que ante la pregunta de un esposo sobre las posibilidades de repetirse un proceso tumoral  cerebral, respondió con un "mire usted, de cien casos como el de su esposa --ella allí de testigo muda y ansiosa-- cien vuelven a repetirse".Y se quedó tan fresco. Le dirigí una mirada de profundo desprecio, porque hay que contar  la  verdad, pero hay infinitas maneras de contarla si se pone profesionalidad y empatía. Es cierto que no se puede generalizar, pero hay síntomas de descomposición social en el trato a los mayores. Mal trato y violencia, en el  entorno familiar y en la calle. Se dan choques frontales de  pandas de jóvenes callejeros, drogados, embriagados o francamente enfermos, sicópatas sociales,  que mantienen situaciones tensas frente a quienes pocas posibilidades de defenderse tienen.

 

Sin duda, las personas de la tercera edad vienen perdiendo influencias dentro y fuera de los hogares españoles, cuando siempre se tuvo a gala que ellos eran  unos sabios, unos buenos consejeros y en ocasiones los únicos salvavidas en momentos delicados o de caos. Ha quedado comprobado en estos últimos ocho años de derrumbamiento económico. Han sido millones de abuelos y abuelas quienes han salvado la situación de necesidad y de hambre. Se recuerda y se recoge en los medios de expresión, pero se olvida rápidamente.
 

Uno que ha cumplido  81 años ha visto mucho dolor, pero ninguno como el niño abandonado a su suerte o muerto en una playa de refugiados. O los que sufren la dura injusticia de la soledad de la familia, del Estado, de los políticos y sus armas de intervención rápida, ese disparate español de los partidos parásitos y sus pesebres, los viejos de este país viejo en el que la efebocracia --cien veces lo repetiré-- ha acogotado los principios de solidaridad. Una injusticia canallesca que desprecia las canas, que son ocho millones de votos, que unidos podemos cambiar el rumbo de una nación. Pero efectivamente, no interesa en absoluto que "los viejos", en la edad pero no en la efectividad humana, formen sus grandes asociaciones en defensa de sus derechos. Y si ese ser humano, es una señora viuda, malvive con la mitad de la pensión de su difunto marido, y llega hasta el sacrificio, dando lo que casi no puede. Millones de casos. Se mueren lentamente en un rincón de sus casas en las que escasean de casi de todo.
 

Pero no se preocupen, no. Aquí tenemos a nuestros valedores, los partidos políticos y sus lideres de caca, rompiéndose el alma --son algo parecido a un yijadismo virtual-- entre ellos o en el seno de sus organizaciones los que lo van a resolver todo para que el Estado de Bienestar que inventó la socialdemocracia europea, hoy en España destrozada, no se dilapide en palabras ofensivas. Eso sí, ellos se cuidan de película, montándose unas jubilaciones blindadas ¿ pero qué coño de democracia es esta ? No, no, por favor, ni se atrevan a implantar una justicia basada en el principio nihilista de miseria para todos. O en los principios de un capitalismo que exige a los ciudadanos un seguro de pensiones o alguna idea masturbadora para sacarnos dinero que termina en un Banco Popular, del que escaparon vivos los que tuvieron información privilegiada.
 

Termino con una pregunta ¿ sabía usted amigo lector, joven, maduro o mayor, que el pasado día quince de junio fue el de NUESTROS MAYORES según decisión unánime de las inútiles Naciones Unidas ? Pues claro que no, ni siquiera se enteró El Corte Inglés o su nieta mayor que te saca unas perras con una graciosa sonrisa. El refrán murciano de que "al abuelo y al bancar lo que les puedas sacar", tiene su aquello, su profundidad muy seria. Tengo que decir, que a veces me ha tocado la china, pero no puedo quejarme, desgraciadamente los hay, la inmensa mayoría que ni se han enterado. Tampoco las cadenas de radio, de televisiones y los medios, encargadas de montar espectáculos bochornosos.!!Ah!! Si, un semanario murciano dedicado a la sanidad, dio una página para recordarlo, lo encontré en la sala de espera de oncología del MORALES MESEGUER. Mi esposa bien, gracias.

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