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Elbia Álvarez
Sábado, 15 de julio de 2017
Crónica del nacimiento de un hada termal en los Baños de Mula

Las hadas del agua

[Img #14952]A Mara se le está hinchando la cara muchísimo. Y cada vez la tiene más roja. Es una de las hadas que habitan el agua termal de una pedanía llamada Baños de Mula.

 

Todas las hadas están muy atareadas preparando el feliz acontecimiento. Mara va a dar a luz un hada muy, muy pequeñita.

 

Pero empecemos por el principio. Estas hadas del agua son de la especie haditus mulensis en su nombre científico. Pero todos las llamamos las hadas del agua. Tienen muchas peculiaridades. Esta especie se da sólo en las aguas termales de la zona de Mula. Pueden volar también por el aire. Pero se encuentran más cómodas en el agua con los habitantes de los baños termales. Sus compañeros invisibles los delfines, los duendes que tocan las flautas de doble tubo y ocarinas, ninfas que bailan, y miles de seres mágicos que pueblan el mundo bueno y pocas veces visible de las aguas termales.

 

Las pilas son unas bañeras muy grandes. En ellas caben dos adultos, o cuatro o cinco niños. O un adulto y dos niños. O, o, o, o los que quieran bañarse. Ya está bien de tanta ¡O!

 

Estas hadas son muy beneficiosas para el agua termal. La calientan, le dan unos alimentos muy beneficiosos para todas las personas que vienen a bañarse, y otorgan una serenidad y melodía tan maravillosas al agua que los bañistas se quedan adormilados y sólo tienen sueños preciosos.

 

Luego, si las personas que se bañan se atreven a realizar esos sueños, estos se cumplen. Y digo “se atreven”, porque consideran que esos sueños, los que verdaderamente les van a hacer felices, sólo pasan en los cuentos de hadas. Y no es cierto. Si uno sueña algo hermoso es por algo, ya está dentro de su ser, en su corazón. Y por tanto, se pueden realizar.

 

Fijaros todo lo que hacen estas hadas por estas aguas. Sueños estupendos y posibles.

 

 

Y ahora volvemos al trajín de las hadas con el nuevo nacimiento. Es un hecho único pues para que nazca un hada tienen que pasar muchísimos años. Las criaturas misteriosas y mágicas tardan mucho tiempo en crearse y salir al agua. A veces se produce un nacimiento cada 100 años. O más.

 

Pero eso sí, viven para siempre.

 

Los duendes músicos, sentados en el borde de la pila, están limpiando y afinando meticulosamente sus flautas y ocarinas.

 

Que ¿qué son las ocarinas? Es un instrumento musical de viento muy antiguo. Hecho generalmente de arcilla o porcelana, de reducido tamaño, forma ovalada y ligeramente alargada, y en general con diez orificios -dos en la parte inferior y ocho en la superior-, que se tocan como en una flauta.

 

Mara tiene la cara cada vez más gorda y más roja. Las demás hadas planifican todo. Tres cuidan a Mara. Otras limpian todo muy bien para que la nueva criatura se encuentre como pez en el agua. Otras escogen un sitio particular, un rincón de la gran pila, abajo. Otras preparan unas tartas enormes de burbujas de fresa y naranja con corrientes de nata, adornadas con granos de arándanos.

 

Los arándanos son unos frutos del bosque preciosos y de color rojo muy oscuro. Salen de un arbusto duende, porque todos los árboles y arbustos del bosque son duendes. Por eso algunos médicos –pocos-, recomiendan abrazarse a los árboles. Los arándanos son dulces y muy sanos para la salud. Nos dan energía, fuerza. Nos dan vida.

 

Los delfines invisibles coronan las tartas con merengue de mar.

 

De repente, todo queda en silencio.

 

Mara va a dar a luz ya.

 

Todas las demás hadas se quedan calladas y expectantes mirando a la madre. Los duendes músicos se quedan quietos. Dejan de limpiar y de afinar los instrumentos. Mara necesita el silencio curador, el silencio pleno, el silencio que escucha la creación de la vida de un hada.

 

Hinchada y roja como ocho tomates Mara empieza a abrir la boca. Y la abre cada vez más y más.

 

Y mááááááááááááááááás

 

Y pliega las alas a su espalda porque necesita más espacio vital para impulsar la vida que va a salir.

 

Y abre todavía más la bocaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…

 

Hasta que tiene que cerrar los ojos…

 

Y…

 

En ese momento…

 

Cuando cierra los ojos…

 

Y las demás hadas y delfines invisibles los abren como platos…

 

Mara, en el aliento más grande y más profundo que se pueda imaginar…

 

Exhala una gran burbuja donde una diminuta hada se encuentra perdida y sin saber dónde está.

 

La pequeñita mira a todas las hadas, a los delfines invisibles, a los duendes músicos.

 

Hasta que fija sus ojitos en un hada mayor que la mira fijamente.

 

-¿Qué irá a hacer este hada?-, piensa la recién nacida.

 

El hada mayor saca su varita mágica y golpea suavemente la burbuja en la que se encuentra el hada pequeñita. La burbuja se rompe y empieza a nadar contenta y danzarina.

 

Todas las hadas y los delfines exhalan burbujitas. Porque las burbujas pequeñas es su manera de reír. Los duendes empiezan a tocar la melodía más dulce, sosegada, tranquila y mágica que existe. La música que sólo las criaturas misteriosas del agua y de los bosques pueden expresar.

 

Toda el agua termal de los Baños de Mula se agita en diminutas oleadas que sólo las personas que cuidan de estas aguas, los niños y algunos adultos pueden entender.

 

Y los cuidadores de estas aguas las cuidan como si fuera oro. Porque estas aguas son oro. Oro para todos. Oro para mí.

 

Y este es mi trabajo queridos lectores. Yo soy la cuidadora de estas aguas. Que me hablan, a las que escucho, a las que hago caso. Porque nunca se equivocan. Nunca. Y, por tanto, también cuido a las personas que se bañan en ellas. Las mimo, las cuido. Porque salen de la pila del agua más sanas, beneficiadas, tranquilas y felices. Y siempre vuelven. A mi casa.

 

Al final del día, y cuando limpiamos las pilas, me baño para relajarme. Y salgo limpia, de cuerpo y mente. Para irme a la cama donde sólo tengo sueños preciosos y posibles. Si me atrevo a realizarlos, ¡claro!

 

Y este es mi maravilloso trabajo. En los Baños termales El Delfín. En Baños de Mula. Donde tenemos este agua excepcional y exquisita, que también podemos beber.

 

Soy tan feliz…., y tan afortunada…

 

 

Elbia Álvarez

Julio 2017

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1 Comentario
Fecha: Lunes, 24 de julio de 2017 a las 10:36
Ovidio
Una bocanada de aire fresco en esa rutina de noticias tristes, el artículo está muy bien escrito.

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