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Gabriel García Sánchez.
Miércoles, 19 de julio de 2017

Cajamurcia, el secreto mejor guardado. ¿Por qué?

[Img #14980]Hace unos días, se produjo el hecho esperado de la compra del Banco Mare Nostrum (BMN) –Cajamurcia tenía un 65%, mientras que el resto se lo repartían las pequeñas cajas de Granada y Sa Nostra, con un 15,5 y un 19,5, respectivamente-, por el otro banco nacionalizado, Bankia, con lo que este país y esta Región perdieron una ocasión de oro de disponer de un banco público convencional, que no se dedicara a negocios especulativos, pero que fuera capaz de ponerle freno a la banca privada que funciona en régimen de pseudo monopolio, con unas prácticas abusivas, como es el caso de la concesión de préstamos y los tipos de interés que utilizan. Lo que no se puede entender es que la iniciativa privada vea con buenos ojos su entrada en la educación o en la sanidad, que son derechos públicos, porque según ellos la competencia hace bajar los precios y mejora la calidad, pero que el mismo argumento no funcione al revés, cuando se habla de que el sector público entre en la banca, o en sectores estratégicos como el energético. ¿Por qué?

 

Si nos remontábamos a los orígenes del proceso, Cajamurcia, dicen, era una empresa bien gestionada por su presidente, Carlos Egea y su equipo, hasta que llegó la crisis del ladrillo, o si se prefiere el reventón de la burbuja inmobiliaria, lo que hizo que la Banca tuviera que ser rescatada, por supuesto con el plácet de Bruselas, que no puso freno a la concesión de ayudas públicas para este fin, pero sí para rescatar personas que tuvieron que pagar lo que no debían, para que, encima, aunque Rajoy nos prometió que el rescate de la banca no le costaría ni un euro al Estado, hace unos días hemos recibido la noticia de que la Banca no devolverá 60.000 millones utilizados para su reflote. A la vez, hemos conocido que el banco holandés que trabaja en España, ING direct, había terminado de pagar su deuda con el estado. Confirmado: Spain is different.

 

Sigamos con este relato. Los bancos españoles cayeron, recibieron dinero público del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), y de un préstamo del Bruselas a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), tuvieron que unirse para poder sobrevivir, ya que, especialmente, las cajas de ahorros, que actuaban como bancos, habían sido objeto de una gestión nada profesional y polítizada. Así, nos viene a la memoria la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), Caja Castilla la Mancha (CCM), etc. Me refiero a éstas por su cercanía, pero en Cataluña y Galicia, por ejemplo, hubo más, sufrieron un terrible colapso, lo cual hizo que muchos banqueros y políticos fueran investigados y, en su caso, llevados a prisión.

 

Sin embargo, lo que pasó en Cajamurcia, que fue nacionalizada junto a Bankia casi al mismo tiempo que se fundía con las cajas de Granada y Sa Nostra, no mereció ni una explicación por parte de los poderes públicos ni por los responsables de su Consejo de Administración, con Carlos Egea a la cabeza. ¿Por qué?

 

Al final del proceso, la fusión de BMN y Bankia le va a costar al FROB, al erario público, unos 1000 millones de euros que el ministro De Guindos, muy optimista cuando juega con el dinero de otros, considera que al final se recuperará todo, y más!!!! Si tenemos en cuenta que en la nacionalización de BMN, el FROB tuvo que poner 1645 millones de euros (Bankia sólo ha pagado 825 millones por la compra de BMN). El único comprador externo, cuyo nombre no se sabe, estaba dispuesto a pagar 690 millones. La diferencia entre 1645 y 690 son 955 millones de euros, que si los adicionamos a los 1645 iniciales hacen un total de 2600 millones de euros los desembalsados hasta ahora para, en primer lugar, rescatar el BMN y, a continuación, hacer la fusión entre Bankia y BMN. Todo un señor negocio.

 

Ahora nos surgen varias preguntas: ¿en qué situación estaba la entidad en los momentos anterior y posterior de la crisis inmobiliaria?, ¿por qué se fusionó con dos pequeñas entidades para convertirse en BMN antes de ser nacionalizada?, ¿por razones de camuflaje?, ¿por qué todas las entidades de crédito rescatadas tuvieron que dar explicaciones en los parlamentos regionales, nacional, e incluso en sede judicial? Y una última pregunta, ¿por qué el núcleo dirigente de Cajamurcia pasó a ser el mismo que el de BMN?, ¿tan bien lo habían hecho para seguir en sus puesto? Hay que hacer constar que esta circunstancia no se dio en ninguna otra entidad de crédito. Cajamurcia, o BMN, también era Different.

 

Los ciudadanos estamos en nuestro derecho de exigir una explicación sobre este espinoso asunto, y el Partido Popular -con Ramón Luis Valcárcel a la cabeza-, que estaba en el gobierno, y Carlos Egea que presidía el Consejo de Administración de Cajamurcia y luego de BMN, están en la obligación de informarnos, máxime cuando tenemos más informaciones. Así, sabemos por su declaración pública que el ex alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara, y es deducible que otros también, percibía su gratificación por pertenecer al Consejo de Administración en metálico, ¿es normal que se actúe de esta forma en una entidad bancaria?, ¿a qué se debe el silencio cómplice del PSOE?, ¿no tiene nada que decir en todo este proceso?

 

Ahora que el PP no tiene mayoría, entre el PSOE, Podemos y Ciudadanos, pueden constituir una comisión de investigación para que, por ella, pasen a dar explicaciones los responsables del fiasco de Cajamurcia. Los ciudadanos de esta Región estarán muy agradecidos si no se les birla un derecho que tienen: ser informados de lo que pasó en esta entidad murciana y, por ende, con mucho dinero de los murcianos. Pero no creo que al PSOE, que ha estado mudo en todo el proceso, le entren ahora las ganas de hablar.

 

Estos partidos deben tomar buena nota del entonces líder de IU V, José Antonio Pujante, el único político que fue capaz de pedir, en sede parlamentaria regional, una comisión que hiciera lo mismo que se hizo con la CAM en Valencia: investigar ¿O no tenemos derecho?

 

Y dejo para el final algo más doloroso: el aspecto social, las decenas de oficinas cerradas y los centenares de trabajadores despedidos debido a una larga trayectoria de malas gestiones. Es más, ni siquiera los despedidos han podido manifestar su disconformidad ante la opinión pública, debido al apagón informativo que ha rodeado siempre a Cajamurcia y a BMN. Cuando ha habido algo bueno que decir, ahí ha estado Carlos Egea, pero cuando han pintado bastos, nadie ha dado la cara, y sigue sin darla.

 

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1 Comentario
Fecha: Martes, 25 de julio de 2017 a las 16:23
como tiren de la manta
como tiren de la manta me parece que el intocable presidente tiene que responder ante la justicia. Egea tenía comprados a todos. Prensa, periodistas y lo que hiciera falta.Hombre es que si no es así cometiendo irregularidades "estás muerto" como le dijo Ignacio González a un interlocutor sobre el control de los nombramientos de fiscales y jueces.

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