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Juan Eladio Palmis.
Lunes, 24 de julio de 2017
PALABRA DE PALMIS

La catedral de Murcia de cochera para los tranvías y el faro de Cabo de Palos de Puticlub

[Img #14988]Si han tenido las fuerzas vivas de la cortijá murciana bemoles para dejar que se pudra el Mar Menor y arruinar por años el turismo de la zona sin que nadie esté en la cárcel y, ni tan siquiera, señalado o amonestado organismo o persona en concreto, alguna, dejar que nos roben a los cortijeros hasta las sortijas, nada impide a estos señores cazurros hacerlo, si le sale de sus entrepiernas, supuesto que a los efectos, todos los edificios públicos son herencias de sus abuelos, y, por tanto, de su propiedad.

 

El tranvía, como es propiedad del partido popular, menos el trole que pertenece a la expendeduría de títulos de pura sapiencia porque son católicos, mucho mejor, por tanto, que los que expide el Estado, muy bien podían dormir, si los tranvías duermen, por aquello de la afinidad de la derechona con los del voto de pobreza y castidad, en la catedral de Murcia ciudad. Y cito Murcia porque Cartagena, por el momento, no tiene tranvía; pero tienen un caimán que no se va para Barranquilla, pero hay quien dice que se le suele ver por Belice, con la boca abierta que recuerda a las fauces de un ayuntamiento.

 

Por ahora, la catedral de Cartagena, hasta que no vuelva a ganar otra vez las elecciones municipales Movimiento Ciudadano, que la va a hacer más grande que la de Murcia, hay que esperar con el voto en la mano, ya que las catedrales, como todo el mundo sabe, son de más utilidad pública y necesarios que los hospitales, en la inteligentísima postura adoptado por la gente cartagenera.

 

Con ese primer paso dado de guardar los tranvías propiedad de la derechona en la catedral, por el momento, de Murcia ciudad, ya los señoritos que refrescan sus matriculas genitales en Cabo Palos y sus homónimos de Madrid, opus incluido, podrán hacerse un club privado de alterne en su edificio del Faro de Cabo de Palos, que ya han conseguido, ante un silencio vergonzoso y vergonzante de todos los políticos de caca seca de la cortijá, que no han desgastado galillo alguno protestando en Madrid.

 

Cuando en primaria a los niños le pregunten por los faros de España, va a quedar cojonudo aquello de Machichaco en Vizcaya, Peñas, en Asturias, Estaca de Bares, Ortegal, Toriñana y Finisterre, en la Coruña, Trafalgar y Tarifa, en Cadiz, Gata en Almería, Menú a 70 € en Murcia, La Nao en Alicante…Todo un claro diferencial de una cortijá alocada, porque hasta el momento por más barrabasadas que hacen, han hecho y, al parecer, van a seguir haciendo por años, no hay visos de que nadie vaya a entrar a la cárcel, y mucho menos devolver lo robado.

 

Las estadísticas hablan que del dinero público trincado por nuestros benefactores patrios, solo ha vuelto al cajón público el 0,002 por ciento del dinero robado a todo el nivel del solar para especular patrio. La cosa, por tanto, para la cortijá, está de puta madre, supuesto que en compensación, aquí se palpa como en ninguna otra Comunidad los bienes de una sociedad profundamente creyente y cristiana que perdona los robos mayores cuando los que se joden son los débiles.

 

Nadie va a mover un dedo en defensa de la salvajada a Cabo de Palos, nadie, de los que cobran jornal para ello, se van a molestar intentando disgustar contradiciendo un capricho señorial que tiene mucho futuro supuesto que lo mismo que un comité científico de la cortijá ha dictaminado que la recuperación del Mar Menor Muerto es un asunto que hay que enviar a Roma porque tiene claros indicios de milagro, fijos discontinuos, en el clasista comedor y puticlub selecto adyacente que se va a remodelar dentro del edificio del faro de Cabo de Palos, varios camareros y camareras van a tener el gratificante privilegio de servirle a gente de primera división social que en la cortijá, por la vía de la carrera política del partido popular, y alguna cabra suelta por la del pesoe, se han forjado.

 

Lo de los tranvías dentro de la catedral de Murcia, a lo mejor no se logra, pero lo del faro de Cabo de Palos, como es un asunto de la periferia murciana enclavada en la cortijá de Cartagena, es asunto hecho a santos cojones de señoritos, y algunas lagrimicas de la parte de la Cartagena la llorona. Porque de la abundante Cartagena indiferente, ni eso.

 

Salud y Felicidad.

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