Porque nos sobran razones para
‘quererles’. Porque ha pasado un año y no vemos cambio
alguno en nuestro pueblo. Y, muy al contrario, las cosas se ponen por momentos
más crispadas y empinadas para los vecinos y sus
‘dueños’. Porque no tenemos todo el tiempo del mundo,
y urge dar soluciones a este municipio sin resuello. Acometer actuaciones y
decidir para este Mazarrón con grajos demasiado negros… Porque, cual simples ciudadanos, cual parias descuartizados
por esta crisis de los depredadores usureros y sus
‘negocios’ de tres o cuatro perros viejos, no nos
quedan más cáscaras que exigir a nuestros representantes municipales que den la
cara por el pueblo. Que no se aparquen tras los desmadres de anteriores
corporaciones. Que no remienden más el argumento de ‘lo que nos
vamos encontrado por aquí’. Que, además, aún estamos por
saber qué es lo que se van encontrando por ‘ahí’. Que
nos prometieron, gravado a fuego en sus programas, una auditoría de cuentas del
consistorio, depurar responsabilidades y ‘encadenar’ a los
culpables. Que nos importan un bledo plebeyo sus disculpas para no acometer esa
cuestión y otras muchas. Como casi todas sus promesas electorales. Que no nos
vale con unas cuentas de urgencia para una rueda de prensa tan
‘floja’ en argumentos que apunta al apaño y compadreo.
Que dar cuentas al ciudadano no es emprender una caza de
brujas, sino una obligación que con sus cargos adquirieron. Que
las brujas no existen, pero haberlas áhilas. Y
cabalgan escobas sordas de mano de los fantasmas secos. Y los espectros ululan
desde esas sucias moradas. Y miran al pueblo desde sus ‘orejas
contaminadas’. Y las mazmorras de palacio se están llenando de
lágrimas ciudadanas.
Se cumple un año desde las elecciones
municipales. Demasiados días para no haber hecho prácticamente nada de nada.
Salvo unas cuantas fotos de vírgenes, ‘Santos’ y
florituras variadas. Salvo intenciones bien intencionadas, que se escurren por
la diestra banda siniestra. Salvo desmadrar el patio
de butacas con acometidas montaneras y paranoias desde la tercera. Salvo fotos y
más fotos en procesión/es y que bien que doy en los medios de comunicación/es.
Salvo, salvo, salvo… ¡pues no!, a ninguno salvo yo. Que me demuestren lo
contrario…
Que mala pata tiene este pueblo. Y me pregunto:
¿qué pijo pasa por estos derroteros? ¿Es que nunca tendremos unos responsables
que gobiernen por y para este pueblo? ¿Es que pesa una insondable maldición
sobre estos cerros de pirita, plomo y desconsuelo? Y no encuentro respuesta
‘Inteli-gente’. No hallo el camino sin esos babosos y
rabiosos cancerberos. ¿Qué narices nos pasa a los mazarroneros? ¿Queremos o no
queremos rescatar a nuestro pueblo? ¿Queremos salir de esta indigencia perpetua,
o solo reírnos del compadre y de su empeño?
Señoras y caballeros gobernantes, ahora, son
ustedes los responsables de nuestros sueños. Y no nos vengan con demoras, ni
rémoras desde el zen-ten@rio, que empieza a figurarseme un recalentón de
‘argamandijos molineros’. Ustedes y solo ustedes, son
depositarios de toda la gobernabilidad sin miedo. Si hubo fantasmas en el
pasado, si aún resuenan sus cadenas entre los muros sin dueño, ¡no quedan más
narices!, contraten un cura, un arzobispo exorcista, con crucifijo y agua
bendita, con Biblia y sotanas de jurista, con valor y pericia para
‘limpiar’ de una puñetera vez esos
excrementos. Y, de paso, que la fiscalía
anti-corruptos se dé una vueltecica por unos cuantos despachos viejos, y
‘despache’ bien a gusto a esos fantasmas demasiado
sueltos.
Esos cuatro programas electorales son, para todos y cada uno de los mazarroneros, un contrato muy serio, una boda sin celebrar, firmada con nuestro duelo. Y allá ustedes si están así de ‘ciegos’. Tan política-mente correctos, que olvidaron soñar despiertos… al fin y al cabo, solo… ¡Son los sueños de este pueblo!
Con el resto de los días, a veces pienso que
demasiados, he aprendido que hay imposturas y falsificaciones de la naturaleza
humana. Sensaciones y actitudes más propias de una bestia parda, o alimaña
emboscada en su propia oscuridad.
4