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Redacción
Miércoles, 26 de julio de 2017
Editorial

El declive de la fiesta de los toros

[Img #15013]Las corridas de toros, que nunca faltaban el primero de mayo, están pasando un mal momento. La última decisión del gobierno balear de prohibir en su territorio los espectáculos taurinos cruentos en los que participen toros de lidia, ha significado un paso más hacia la desaparición de nuestro país de la mal llamada Fiesta Nacional que, con el tiempo, lleva camino de tener más raigambre en Francia y en países de América Latina como México, Colombia, etc.

 

Pero cometeríamos un gran error si pensáramos que la caída de los toros se debe únicamente a la opción animalista, porque existe otro factor que, hasta el año 2010, impulsó la fiesta taurina: la fuerte expansión económica que, con motivo de la construcción, hizo que mucha gente dispusiera de un dinero adicional “virtual”, que, con el estallido de la burbuja inmobiliaria, desapareció progresivamente de sus bolsillos. Recordemos que, por aquella época, el comer bien y las corridas de toros fueron considerados como aires de grandeza que ahora han desaparecido. Baste como ejemplo exponer que, en la etapa de la bonanza económica, en la plaza de toros de Murcia, se llegaron a lidiar siete corridas de toros; ahora, en plenas vacas flacas, ese número ha quedado reducido a tres; más aún, mientras que antes había llenos hasta los topes con la reventa a buenos precios y se pagaba cualquier cosa por una barrera, ahora con medias entradas o tres cuartos de plaza van que se matan.

 

Las cosas han cambiado, y siguen; el dinero escasea y la gente joven, con razón, no está por la labor de pagar por ver espectáculos sangrientos; y, es evidente, que sin juventud los toros no tienen futuro. El personal que acude a las plazas, salvo excepciones, pertenece fundamentalmente al segmento de edad que se encuentra por encima de los 50 años. En estas circunstancias, ¿alguien se atreve a garantizar el futuro para la Fiesta Nacional cuando existen posibilidades no cruentas como la propuesta por el gobierno balear, por la que el toro no sufriría en ninguna de las fases de la lidia? Por ahí puede venir el futuro de los toros.

 

Tampoco debemos ser ilusos y pensar que los toros pueden desaparecer de un día para otro, porque es algo que está muy arraigado en nuestro ADN. Hay zonas en España como Andalucía, y al frente la Feria de Sevilla, que actualmente no se concibe sin toros, y pobre de aquél que se atreva a tomar medidas en contra. La Feria de Madrid, en cuanto a que posee el estigma de que es la mejor plaza del mundo también está instalada en el acerbo popular. También hay inflación de corridas de toros en las plazas castellanas, en el norte, con Pamplona a la cabeza, y en el levante español.

 

Pero todo es empezar, la desaparición de los toros que, por cierto, conforma un mundo en el que la corrupción campa a sus anchas en un terreno muy favorable, bastante parecido al del fútbol, en plena efervescencia destructiva, es sólo cuestión de tiempo y paciencia. Y si Europa echa una mano las cosas serán mucho más fáciles.

 

Por lo pronto, ya existe un partido animalista que le ha puesto la proa a las corridas de toros. Será cuestión de dejar que vaya germinando el fuerte empuje que tiene una juventud que no soporta este cruel espectáculo, y, cuyas diversiones se encuentran en las antípodas de todo lo que pueda suponer el maltrato animal.

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1 Comentario
Fecha: Martes, 15 de agosto de 2017 a las 14:40
Creta
Volvemos al tiempo de la sensibilidad humana que se perdió hace tiempo.
Pero hay gente cruel no lo olvidemos, como esos jueces que respaldan la matanza de los arruis en condiciones inhumanas.

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