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Juan Mariano Pérez Abad.
Domingo, 20 de agosto de 2017
Han acordado repartirse 1.000 Millones € más, pero aún discrepan en los criterios para su distribución

Pacto de Estado: Los Partidos consagran su nuevo modelo de corrupción legalizada a través de las políticas de Género

[Img #15039]Como todos los años, las vacaciones de verano han vuelto a convertirse coladero para esas medidas vergonzantes y alevosas que nuestra clase política quiere distraer de nuestra atención. En esta ocasión, le ha tocado el turno al Pacto de Estado contra la Violencia de Género.

 

A pesar de que España siempre fue uno de los países con las tasas de violencia machista más bajas del Mundo, nuestros sucesivos gobiernos se han esforzado en crear el espejismo de que nos enfrentamos a un genocidio machista de proporciones apocalípticas. No han dudado en derrochar dinero público en campañas publicitarias, ni han escatimado en donaciones para colocar a sus peones en los organismos feministas de la ONU para alimentar esa falsedad. El objetivo evidente es justificar la inversión de la cantidad masiva de fondos públicos que se está destinando a intentar resolver este problema ficticio. Sin embargo, a pesar de todo lo que llevamos gastado, nuestra tasa de feminicidios no ha variado de forma significativa en ningún momento.

 

Es imposible saber con certeza la cantidad de dinero público que se dedica a objetivos relacionados con “el Género”. Sus presupuestos no se limitan al Departamento Ministerial de Igualdad, sino que todos los Ministerios (desde Industria hasta Asuntos Exteriores) tienen asignadas tareas específicas en esta materia, pero el gasto que generan no se desglosa en un epígrafe específico que permita su control. Si tenemos en cuenta que se han creado Juzgados, Comisarías, Cátedras Universitarias para su asignatura ideológica convertida en obligatoria, Unidades Médicas Hospitalarias, Teléfonos de Urgencias de 24 horas y un largo etcétera, no resulta exagerado decir que este tema podría estar generando un gasto público de decenas de miles de millones de Euros cada año.

 

Mientras tanto, seguimos siendo uno de los países europeos con menos ayudas a la natalidad, a pesar de que estamos sufriendo la catástrofe demográfica más grave de nuestra Historia, tan solo comparable a las epidemias de Peste de la Edad Media. Este aparente contrasentido solo tiene una explicación posible: Los fondos públicos que son destinados temas realmente necesarios (la natalidad) tendrían que ser entregados directamente a los beneficiarios (las madres) pero en el caso de la Violencia de Género, la parte que termina en el bolsillo de las mujeres maltratadas es insignificante comparada con el total de la inversión. Eso permite “distraer” grandes sumas hacia la financiación irregular de los Partidos (y de los políticos) a través de asesorías afines, conferencias remuneradas, asociacionismo amigo, etc.

 

Desde el estallido de la Burbuja Inmobiliaria, ésta es sin duda la principal fuente de ingresos para la trastienda política de nuestro País. Esta nueva modalidad de corrupción ofrece dos enormes ventajas sobre el viejo “Ladrillo”. En primer lugar, no depende de la “generosidad” de terceras personas ni de la situación más o menos favorable de nuestra economía, pues son ellos mismos los que tienen que aprobar las partidas presupuestarias que terminarán en sus manos. Por otro lado, desde la aprobación de la Ley de Violencia de Género, se trata de actividades completamente legalizadas, sobre las que jamás se podrán pedir responsabilidades judiciales, por muy grande que sea el “pellizco” que se dé.

 

Después de haber tenido que repetir las elecciones, los acuerdos que permitieron la formación del actual Gobierno ya contemplaban un “Pacto de Estado Contra la Violencia de Género” en el que participarían todos los Partidos. Aunque, afortunadamente, el número de feminicidios que se registraron en el año 2016 fue especialmente bajo, a comienzos del presente año se produjo un repunte coyuntural. Eso sirvió como justificación oportuna para que un pequeño grupo de “feministas” protagonizara una huelga de hambre en la Puerta del Sol de Madrid. Obedientemente, los principales medios de comunicación centraron en ella la atención de todo el País, hasta que se anunció el compromiso de firmar el anunciado Pacto.

 

Y ahora, aprovechando las vacaciones de verano, nos comunican su decisión de “invertir” 1.000 millones de Euros más, con la supuesta intención de alcanzar los objetivos que las enormes sumas que ya llevamos empleadas no nos permitieron conseguir.

 

¿Hasta cuándo seguirán abusando de nuestra paciencia?

 

¿Hasta cuándo se lo vamos a permitir?

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