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Juan Eladio Palmis.
Domingo, 20 de agosto de 2017
PALABRA DE PALMIS

España está dando

[Img #15040]Le dan un kilo de garbanzos, y cuando el que los recibe se queja, el donante de algo que otro ha dado, o entre todos hemos legado, le dice: “Pues como le votes a los de izquierdas, ni el kilo de garbanzos lo vas a pillar…”

 

Para pertenecer al privilegiado grupo de los que antes y después del sermón, reciben por CARIDAD, no por SOLIDARIDAD, los garbanzos, tienes que echar más papeles, tienes que demostrar que no fumas, no bebes, y fornicas como dios manda, aunque nunca se ha sabido bien como manda dios que se fornique.

 

Pero si tendrá poder la opinión que condiciona el voto cautivo, que servidor, que se suele entretener mucho más platicando con la gente que viendo el desarrollo de las únicas obras que hay en Cartagena que son las que abriendo y cerrando zanjas, rompiendo por docenas de veces una misma zona, realiza la Autoridad Portuaria, los débiles de la tierra, los que llegan hasta aquí porque en sus tierras se mueren de hambre, con los que suelo hablar ninguno está recibiendo subvención alguna, y mucho menos los famosos cuatrocientos euros de solidaridad nada más pisar tierra de la bendita España.

 

España no es SOLIDARIA, España tiene unas puntas escasas de CARIDAD, que la ejercitan grupos particulares que ninguno lleva hábito ni voto de pobreza, obediencia y castidad; pero a nivel de calle, a nivel popular, lo que se está inyectando entre las gentes es que aquí en España todo dios que llega es atendido solidariamente y ya se puede desentender de la vida del trabajo, porque tendrá sanidad de gratis y nada más que abrir la boca y le lloverán las ayudas.

 

Han logrado, con propaganda al respecto día tras día, que la falta de camas hospitalarias, la falta de plazas escolares, los sueldos de puta mierda que pagan, y un largo rosario de calamidades más, todo sea por culpa de los emigrantes que vienen tan ricamente en las pateras o los saludan cortésmente cuando quieren pasar las fronteras hacia el paraíso que es España para los pobres del planeta, porque aquí refugiados de guerra llegan muy pocos.

 

Hay veces que los veo sentados por los bancos públicos con la mirada perdida a esos que, según los medios y las gentes, han venido a jodernos a los demás y vivir ellos como señoritos sin dar un palo al agua.

 

Cuando te interesas por su vida, se asustan, piensan que buscas algo. Cuando ya te ven hasta viejo para bujarrón, entonces tímidamente los que pueden responden a tus preguntas, y sus vidas, menos vidas de seres humanos, son vidas como de bichejos que estamos aprovechando y, cuando no interesan, tratamos de aplastarlos.

 

Porque no creo que sea algo solidario que por una hora de su trabajo, aquellos que tienen la suerte de encontrarlo, les paguen un euro, al mejor estilo esclavista.

 

El sistema capitalista de privatizaciones, de robo de lo público a los amigos de los mandamases, para la gente de la calle es algo puntual, inocuo, que no hace daño; que resulta hasta simpático, y que los obreros, todos, quieren vivir por encima de sus posibilidades y, lo mismo que los jodíos dinosaurios que no dejaban un árbol en pie lo mejor que les pudo pasar es que un meteorito los mandara al carajo, los pobres son unos dinosaurios diferentes, pero pobres dinosaurios finalmente.

 

¿Y para qué cojones sirven los pobres?

 

Salud y Felicidad.

 

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