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Ebia Alvarez.
Miércoles, 30 de agosto de 2017

¡Cuídate!

[Img #15087]Desde hace muchos años escucho esta expresión de despedida en español. Ahora está generalizada y admitida en cualquier despedida informal entre amigos, familia, compañeros de trabajo, personas que te atienden con mucha frecuencia en algunos comercios y que te conocen. Y en otras situaciones muy diversas.

 

Hoy es una expresión normal en nuestra lengua.

 

Creo que viene del inglés, idioma en el que se utiliza constantemente. La traducción sería “take care”. Pasa lo mismo con la expresión “genial”, que viene también del inglés: “great”. En ambos casos con o sin signos de exclamación, según el contexto en el que se use y del tono de la pronunciación. En los hablantes de español adolescentes y jóvenes cualquier acción positiva que se proponga siempre es “genial”.

 

Personalmente es una despedida que no me gusta. Aunque el uso normalizado de ella haga que, quizás alguna vez, se me escape, no la utilizo. Porque cuando alguien se despide así de mí o de otras personas a las que estimo, me queda la sensación interna de estupor y soledad. “Cuídate porque yo no te voy a cuidar”, “cuídate porque nadie te va a cuidar”.

 

El estupor aparece porque la expresión propone una acción que no es requerida por quien es despedido de esta manera. Y su tiempo verbal es el imperativo. Parece que me obligan a hacerlo. Y en este momento surge un leve enfado.

 

Cuando alguien se despide así de mí, le quiera más o menos, siento una soledad general y social –por su normalización-, y personal cuando proviene de alguien a quien quiero mucho.

 

Hace quizás 20 años no se escuchaba esta expresión de despedida en España. Hay muchísimas formas de despedirse en español utilizadas desde tiempos inmemoriales y que llegan hasta nuestros días. Es un idioma muy rico que tiene las palabras adecuadas para expresar cualquier matiz y expresión de situaciones explícitas o implícitas que los hablantes necesiten usar en cada momento.

 

Es muy importante para mí el acto de despedirme de alguien. Como el acto de encontrarme con alguien. Por tanto, no me parece banal hacerlo bien. Por supuesto si es alguien a quien quiero o respeto. O los dos sentimientos a la vez. Si es una persona que me molesta o me hace daño, procuro distanciarme silenciosamente.

 

El lenguaje que utilizamos cotidianamente es una de las mejores expresiones de la sociedad en que vivimos. El ámbito público y privado se caracteriza por un individualismo feroz que exige no tener problemas. Así que, esta expresión de despedida encaja muy bien en las relaciones vitales que hemos creado. Y en la soledad en que mucha gente se encuentra.

 

Cierro los ojos por un momento. Está lloviendo. Dos conocidos se encuentran. Se saludan. Rutinariamente. Se despiden.

 

–“¡Cuídate!”

-“¡Hasta otro día!”.

 

El primero se queda pensativo. Grita:

 

-“¡Cuídate!

 

El segundo ya se ha alejado lo suficiente como para no oírle. El primero se enfada, cierra el paraguas y va corriendo chapoteando en el agua hasta alcanzarle. El segundo se asusta muchísimo y empieza a recibir paraguazos del primero:

 

-¡Cuídate, coño, que nadie te va a cuidar en esta miserable vida, como tampoco nadie me cuida a mí…!

 

Al segundo se le ha caído el paraguas abierto e intenta esquivar con torpeza los palos del primero.

 

-¡Cuídate porque si crees que alguien te va a cuidar en tu vida, vas listo!-

 

El segundo ya está tumbado en el suelo, empapado de lluvia y de lágrimas. Algún transeúnte que pasa se aleja corriendo de lo que parece una pelea.

 

-¡Porque a mí no me cuida ni Rita la cantaora. O, ¿es que no sabes siquiera cuidar de ti mismo?!-, sigue gritando el primero, fuera de sí.

 

Abro los ojos. Frente a mí una cerveza fresca y el periódico del día. El cielo azul resplandece e ignora mis pensamientos.

 

¡Hasta otro día!

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1 Comentario
Fecha: Viernes, 1 de septiembre de 2017 a las 12:46
Juan Luis
De vez en cuando Vegamedia dá un salto hacia adelante fichando algún autor/a avezado en buenos artículos. Como esta mujer.
Otras veces da dos pasos hacia atrás.
Que extraña música rige este periodico.

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