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Jesús de Las Heras.
Jueves, 31 de agosto de 2017

¿Autoedición dijiste?

[Img #15095]La verdad es que la autoedición no es un mal menor, ni un mal necesario, sino una tomadura de pelo por parte de listillos que quieren dinero fácil a costa del narcisismo de la gente que tiene la ilusión de ver su nombre escrito con letras de imprenta en un libro en una librería.

 

El editor tradicional ha muerto, es cierto, y ahora nos tenemos que buscar la vida los escritores como podemos. Sí, es difícil ganarse la vida con este medio, pues para ello ha de apostar por ti una editorial importante, una de esas que consigue que tus libros se conozcan y que la gente tenga la opción de leerlos.

 

Mientras eso llega, muchos se pagan una edición, y luego no saben qué hacer con sus libros, teniendo que regalar ejemplares a amigos, conocidos, bibliotecas, y demás. Y luego pueden llegar a la conclusión de que tendrían más dinero si no hubieran hecho esa estupidez. Un viajecito a las Bahamas habría estado mejor que invertir en esa novela en la que uno tenía tanta fe. No es mi caso, porque yo sí soy de los que se va de crucero, y le dejo a la posteridad el enorme privilegio de descubrirme. Y si no lo hace, peor para ella.

 

Y ese es el fracaso de las editoriales: como no promueven el arte, sino que procuran hacer negocio (y cuando hicieron esa elección fue cuando murió la editorial tradicional, pese a algunos restos que quedan por ahí), lo que publican es morralla, lugar común, reflejo de una realidad cada vez más vil, sin tener en cuenta del efecto ejemplarizador de lo que se publica y lo que acaba llegando al cine, que no es más que literatura en imágenes, aunque mucho más imperfecta porque no tiene un autor único y es mucho más servil con las convenciones sociales que la literatura de letra.

 

[Img #15096]Por eso cada vez está habiendo más escritores que se acuerdan de eso de que «de perdidos, al río» y se plantean poner sus obras para lectura gratuita en Internet. Sí, en principio algunos piensan que eso lo hacen porque no hay Dios que los lea. En realidad no hay Dios que ponga un euro por ellos, ni los editores ni los lectores, cuyo gorronismo ya es endémico. Pero los autores inteligentes pueden utilizar a estos últimos para que le promocionen: una vez que los leen, puede que les guste la obra, y hagan un comentario positivo entre sus amistades, aunque ya sabemos que va a ser poco técnico y poco objetivo, porque ahora lo que se lleva es que le gusta o no le gusta, como esos iconos que se ponen en Facebook. Son hijos de Facebook (y dudo si eso será un insulto no, pero bueno, así lo dejo en pro de la libertad literaria) que llegan a mucha más gente que Quevedo en su día. Por lo tanto, tras varios cientos de miles de lectores, cuando algún despistado de entre ellos empiece a escribir al autor para decirle que es su favorito, que por qué no escribe más, etc., la promoción estará hecha. La promoción cuesta dinero, dicen los de estas neoeditoriales justo antes de poner el cazo. Pero los neoescritores de la cosa digital ya vamos diciendo que no ponemos ni un céntimo, pero sí ponemos nuestro tiempo, nuestro esfuerzo, y todo nuestro poder de convicción hecho literatura a disposición de los lectores gorrones, entre los cuales de vez en cuando hay alguno que tiene un ataque de cordura y honestidad, y llega a la conclusión de que si quiere tener algo más de este tipo de libro que tanto le gusta, a pesar de que el autor no le va a enviar nada en cartón o papel, o algo que no le dé a los demás, decide enviarle algo de dinero, un "regalo" para que pueda llegar a fin de mes y seguir dedicándose a eso que tanto le gusta, escribir, en lugar de ponerse a fregar escaleras o arreglar grifos, que siguen siendo actividades mucho más enriquecedoras para su bolsillo que escribir. Al fin y al cabo con mierda en el rellano o agua en el suelo de la cocina no se puede vivir, mientras que sin leer..., bueno, ya se leen las indicaciones de los postes de tráfico, ¿no?

 

[Img #15097]Pero justo es reconocer alguna que otra excepción entre las editoriales. Yo conozco tres:

 

1 El fantasma de los sueños, de Onteniente, Valencia: te publica gratis, o al menos lo hacía hasta ahora, si tu escrito tiene un mínimo de calidad. Además, organizaba maratones de cuentos bajo el título de Concurso literario.

 

2 Vegamedia Press, la casa que publica este periódico, que también publica y apuesta por escritores noveles con ganas de comerse el mundo. A mí me ha publicado “Oficial y bailarina” y es posible que me publique más en el futuro.

 

3 Amazon: ahí tengo publicada mi obra completa, excepto mis dos primeros libros, que publicaré en breve. Sí, es autoedición, pero es gratis, y con difusión a nivel mundial.
 

Si me he dejado alguna otra excepción en el tintero, espero que sus responsables se pongan en contacto conmigo para desfacer el entuerto. :-)

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