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Coronel Amadeo Martínez Inglés
Sábado, 16 de septiembre de 2017
amadeo martínez inglés

El boicot de La Zarzuela obliga a la suspensión del acto de presentación del libro “Juan Carlos I El rey de las cinco mil amantes”

[Img #15179]El lanzamiento a primeros de julio con carácter de novedad absoluta del libro en el que saco a la luz pública las vergüenzas patológico/sexuales del anterior jefe del Estado, pilló absolutamente desprevenidos tanto al Gobierno del señor Rajoy como al palacio de La Zarzuela pues ambas instituciones esperaban su salida para el mes de Septiembre, como habíamos anunciado sus promotores.

 

La Zarzuela entró en pánico existencial al ser recogida su salida por el prestigioso rotativo inglés The Times que publicó un soberbio reportaje el mismo día de la llegada de los reyes de España al Reino Unido en visita oficial, y en el que asumía con total desparpajo mi teoría sobre “la adicción al sexo” del denominado ahora “rey emérito”.

 

Pero enseguida, ante el escándalo que se les venía encima, reaccionarían con toda presteza dando orden a los poderes fácticos de sus respectivas “cloacas” para que tumbaran como fuera y cuanto antes, por lo menos en nuestro país ya que en el extranjero medios muy importantes como Daily Mail, Gala, La Nación, periódicos de Miami, radios de varios países de Sudamérica y decenas y decenas de plataformas digitales y blogs de todo el mundo lo habían recogido de inmediato en sus páginas, tan brutal ataque a la institución monárquica española. “Matad el libro de Martínez Inglés”, sería la consigna y enseguida las bien dotadas células del terror institucional español se pondrían manos a la obra para cumplir a la perfección tal orden sistémica.

 

Sus principales y primeros objetivos serían TVE, las televisiones privadas, las radios propias y las que van un poco (solo un poco) por libre, los periódicos de papel (todos suyos) y los digitales (los propios, los semi independientes y los poquísimos que no piden permiso al poder para publicar sus noticias). En pocos días, más bien en pocas horas tras la salida del “pornográfico libro” (el periodista digital del impresentable Alfonso Rojo dixit), el 99 % de los medios informativos de este sumiso país se pondrían voluntariamente la mordaza para no ver, ni leer, ni vislumbrar, ni otear siquiera… semejante fiera editorial. Solo algunos valientes como El Español, con millones de lectores a su cargo, y, eso sí, centenares de páginas web y blogs resistirían la presión de los dictatoriales poderes que nos gobiernan y le darían una eficaz cobertura informativa.

 

Desde julio pasado la presión de los elementos fácticos subterráneos de Zarzuela y Gobierno sobre mi libro ha sido continuada y brutal, si bien el paréntesis vacacional y la tranquilidad que les daba a estos energúmenos del sistema el saber que ya solo Internet resistía sus fieros ataques contra la libertad de expresión, ha permitido que el libro aguantara bien y pasara a manos de cientos y cientos de lectores.

 

Pero quedaba el acto de la presentación de semejante revulsivo social y político, que la propia editorial había fijado desde meses atrás para el día 20 de Septiembre. Y ya con tiempo por delante y tranquilos, los emisarios de las cloacas del Estado se afanarían durante el verano en pergeñar una estrategia que cumpliera definitivamente con la orden marcada: Acabar definitivamente con el libro. La filtración de dicha estrategia le llegó a este autor por vías reservadas a primeros del presente mes de Septiembre y pude confirmar su existencia por otros canales el pasado domingo día 10. Inmediatamente me puse en contacto con la editorial a la que, como empresa portuguesa que no está habituada a estos tejemanejes políticos de origen franquista, le costó asimilar la nueva situación y aceptar mi propuesta de suspender el acto de la presentación.

 

Porque esa decisión de cancelar el evento promocional del día 20 de los corrientes, vistos y estudiados los planes endemoniados para impedirlo que había llegado a mi mesa y que habían pergeñado los patibularios del poder, era bajo todos los puntos de vista irremediable. Ni la editorial ni yo mismo nos podíamos exponer al ridículo más espantoso e, incluso, a poner en peligro físico a familiares y amigos.

 

Pues ahí va, amigos, en extracto la estrategia de los enemigos por encargo de la libertad de expresión:

 

Pensaban utilizar dos herramientas determinantes y sucesivas:

 

1ª.- La presión solapada del poder, con amenazas claras y suficientes, para que ningún medio de comunicación nacional o extranjero acudiera a cubrir dicho acto. Objetivo que tenían prácticamente asegurado ya que muy pocos, por no decir ninguno, iba a resistirse a sus requerimientos. Y que ya habían puesto en práctica en el momento del lanzamiento del libro en julio. Podría sacarles los colores, aquí y ahora, a unos cuantos de esos medios sumisos con el poder, pero solo citaré uno que no tuvo reparo en molestarme repetidas veces, estando de vacaciones, con sus mails y sus llamadas telefónicas en busca de una cita para confeccionar un amplio reportaje sobre mi trabajo, y que ante una llamadita de La Zarzuela huyó del escenario como alma que lleva al diablo ¿Quién fue semejante sujeto periodístico, más bien revisteril? Pues uno que nunca llega tarde a nada porque en su cabecera figura con grandes caracteres la palabra “Pronto”.

Este primer objetivo de la mafia anti libertad de expresión del poder dictatorial español lo tenían ya conseguido cuando me puse en contacto con mi editor para alertarle de la que se nos venía encima, ya que de las decenas de mensajes enviados a los medios españoles y extranjeros por su departamento de comunicación para que confirmaran su asistencia a la presentación, ni uno solo había contestado.

 

2ª.- Si la operación lanzada para asegurarse la ausencia total de los medios en el acto de la presentación no conseguía arruinarlo por completo, en esta segunda fase tenían previsto ”movilizar” a cinco o seis energúmenos o sicarios mediáticos para que diluidos entre los pacíficos asistentes al mismo, y una vez comenzado éste, lo “reventaran” mediante una muy medida violencia verbal dirigida a la mesa presidencial y al resto de los allí congregados con descalificaciones tanto al trabajo editorial en sí, tachándolo de libelo y basura, como a su autor y a los representantes de la empresa editora.

 

Con esta información sobre mi mesa, amigos, la decisión era obvia. No por mí, que uno tiene la suerte de metabolizar el miedo justo ante las arremetidas de estos sinvergüenzas que nos gobiernan y que me paso una y otra vez por el arco del triunfo, sino por la editorial, la familia y los amigos que ya me habían confirmado su asistencia, y a los que no podía meterles en la boca del lobo cuando sus aullidos ya habían llegado nítidamente a mis oídos.

 

Y es que , además, visto todo lo que está pasando estos días en este país de la mano del loco Rajoy, del sicario Maza, de la vice de corta estatura y mediana inteligencia, del soso Felipe y de todo el aparato de un partido político corrupto hasta las cachas que se resiste a morir… llegué a pensar que como el primero de toda esta panda ha perdido los papeles, se le han cruzado los cables y es capaz de procesar a su santa madre si es que vive la buena señora, igual me encontraba unos de estos días, hasta la celebración del evento que estoy comentando, con un recurso al Tribunal Constitucional para que lo declarara ilegal y lo suspendiera ipso facto. Con la consiguiente orden a la Guardia Civil para que registrara mi domicilio habitual (no el ático de millón y medio que tengo en Marbella) en busca de algún video pornográfico en el que saliera el protagonista de mi libro, el Borbón de marras, en pelota picada acompañado de una o más féminas de su harén particular de las cinco mil vestales. Ellas también con los bajos al aire y en posturas erótico/sexuales nada recomendables para las caderas de su depravado señor.

 

Pero no, de momento no ha pasado nada de eso, amigos. Lo que sí ha pasado, y bien que lo siento por los ya invitados al mismo, es que para que el ataque despiadado del poder borbónico caiga de nuevo en el vacío y el ridículo consiguiente a un acto fracasado tengan que gestionarlos ellos y no yo, he decidido, junto con el valiente editor que me publicó el libro, suspender el acto de presentación programado para el día 20 de Septiembre en la BPM Eugenio Trías de Madrid. Lo dejaremos para mejor ocasión, cuando la batalla de Cataluña haya terminado y todos volvamos a la cordura y la sensatez. El libro, por otra parte, ya no necesita promociones de ninguna clase, su título ha desfilado con todos los honores por medio mundo y saben de su existencia y de su contenido hasta las fieras de la sabana africana. Y es que el hecho de haber tenido durante casi cuarenta años en la jefatura del Estado español a un enfermo sexual, a un adicto al sexo que se ha pasado toda su vida fornicando a placer con el dinero de todos los españoles, tiene tela. Mucha tela. Pero está visto que en este vapuleado país a la mayoría de ciudadanos (y ciudadanas) les cuesta mucho decir ¡Basta!

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