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José María Hernández.
Lunes, 2 de octubre de 2017
josé maría hernández

El futuro siempres es impredecible. Milagro

[Img #15238]Pero cuanto más cerca se encuentre ese futuro es más fácil aventurarse al acierto. Las variables que conjugan ese porvenir son más entendibles porque sus posibilidades e indicios van tomando forma real y así, sus consecuencias y sus conjunciones son más fáciles de predecir. Pero, a pesar de todo ello, cabe, siempre es posible, la llegada del milagro y sobre todo cuando las manos de los hombres dejan de ser respetuosas y se mantienen cerradas en un puño.

 

Y eso que llamamos milagro es lo que algunos esperamos que aparezca en el momento más preciso, porque, a tres días de ese futuro impredecible, ha quedado más que suficiente que las personas responsables de la situación actual solo han estado jugando con el fuego y todos sabemos que el fuego es muy peligroso porque una vez que descontrola no hay bombero que lo pare. Nuestra historia está llena de esos incendios, de los que parece que nunca hemos aprendido y a los que siempre volvemos a pesar de que, tras cualquier incendio, no quedan más que cenizas.

 

Las competencias, los derechos e identidades, las leyes de unos y de otros, las tergiversaciones de los órdenes, el engaño y los chantajes, toda una retahíla de justificaciones y despropósitos que demuestran una ceguera total de cuál o cuáles debieran haber sido los verdaderos procesos de una política escrita con letras mayúsculas. Gran cortedad de vista, alimento insulso y muy peligroso para la egolatría y el cinismo de quien se piensa y cree autosuficiente y poderoso en un mundo cada vez más globalizado y donde la suma de las partes son fundamentales para mantener esa identidad de la que no se puede o debe renunciar si pretendes tu sobrevivencia.

 

Hasta ahora solo han conseguido quemar todas las alternativas y prender chispas donde no debieran y esas chispas, cuando son demasiadas y muy variadas, pueden ser utilizadas por ajenos que tan solo buscan un buen incendio y, entonces, apaga y vámonos.

 

La sin razón; la obcecación; la omisión y dejación; y todas las paranoias juntas de políticos mediocres jugando con sus propios egos, son un caldo de cultivo para epidemias altamente contagiosas y nocivas para el verdadero interés del cuerpo mayor que debiera prevalecer por encima de la búsqueda de una hoja en la Historia. Y mucho menos cuando esa hoja para la Historia puede no ser honrosa ni digna. Porque el sacrificio puede ser demasiado alto y porque los sacrificados siempre suelen ser los mismos. Al final de esta historieta cada una de las partes harán uso de sus instrumentos y quien tenga más fuerza saldrá ¿Vencedor? ¿Siempre es la fuerza la que impone, siempre hay un ganador y un perdedor? No aprendemos de los errores y eso nos condena irremediablemente a repetirlos.

 

Esperemos tenga a bien llegar ese milagro, porque solo parece que una acción angélica o divina nos puede salvar del desastre al que nos han conducido todos los conspiradores paranoicos de la no política.

 

¡¡Que venga ya, por Dios!!

 

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