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José Cantabella.
Lunes, 6 de noviembre de 2017
los antiartículos de José Cantabella

Libro murciano del año

[Img #15345]Mucho se está hablando estos días sobre la última concesión del Premio Libro Murciano del año que en su momento fundara D. Mariano Sánchez Gil, a través de la Asociación y después Fundación Amigos de la Lectura de Murcia en colaboración con la Dirección general del Libro. Y como siempre, se están diciendo cosas de las que estoy de acuerdo y de otras que no.

 

Para quien no lo sepa yo coordiné durante seis años el citado premio literario y desde luego, nadie, absolutamente nadie dijo públicamente que no era un premio literario como tal o que era de una asociación privada o cosas así para restarle valor. Debo recordar que los ganadores de esos seis años fueron: José María Álvarez, Eloy Sánchez Rosillo, Antonio Parra Pujante, Manuel Moyano, Ginés Aniorte y Luis Leante. Y fueron presidentes y miembros del jurado durante ese tiempo personalidades como Javier Díez de Revenga, Victorino Polo, Dionisia García, José Belmonte Serrano, Pascual García, Soren Peñalver, Rubén Castillo Gallego, José María Pozuelo Yvancos, entre otros.

 

A mí me da la impresión y lo digo, por supuesto desde el respeto y la humildad, que este año no ha gustado que se diera a los dos ganadores, y pienso sinceramente que siempre hay que respetar los premios, bien sean de entidades privadas o públicas; cabe recordar para dar un ejemplo nítido que el Premio Planeta, el José Manuel Lara o el Nadal, los rigen tres entidades privadas, y sin ánimo de comparar, dios me libre, pues las comparaciones son odiosas, son premios como lo es el Premio Libro Murciano del Año, cada uno en su contexto, éste regional y los otros nacionales e internacionales. Ahora, puedo decir claramente que los premios nacionales e internacionales, en su mayoría, no todos, están concedidos de antemano y puedo garantizar que el premio que coordiné seis años, siempre fue un premio limpio, concedido por un jurado democrático y libre, sin nada de mafia, cosa que de los muchos premios nacionales e internacionales no puedo decir lo mismo.

 

Cuando dejé de coordinar el premio por haber sufrido una enfermedad muy grave, me sucedió en el cargo del premio del que hablo, Isabelle García Molina, y un jurado democrático y libre consideró que el premio era para María Dueñas, y creo recordar también, que nadie se quejó, por lo menos en público, (lo de hablar a la espalda, ya sabemos que es muy típico de este país y sus parroquianos, pero esa sería otra cuestón).

 

Por más problemas de salud y otros aún más graves, me desvinculé totalmente del Premio Libro Murciano del año, y debo advertir que su presidenta Encarnita García Álvarez, me pidió en reiteradas ocasiones que volviera a coordinar el premio, pero ante la mala salud persistente y otros asuntos personales, decidí estar al margen.

 

Estos últimos años he seguido la evolucíón del premio murciano, y han habido ganadores a los que admiro como escritores y otros que no, pero jamás se me ha ocurrido opinar sobre ello; pero esta es mi postura muy personal y me parece muy bien que la gente se queje o manifieste su malestar. A nadie se le debe ocurrir criticar a los que critican porque creo sinceramente que gracias a las críticas en muchos sectores se puede conseguir mejorar las cosas. Pero también creo por otra parte, que lo que no es lícito es criticar un premio literario porque sea una asociación, un club de lectura, un Hogar del Pensionista, una biblioteca de Macondo o un café de Comala... Creo firmemente en el respeto a los demás, sean amigos o no, y cuando las gentes o las cosas no me agradan, me alejo de esas personas o cosas para no intoxicarme; pero esto último ya forma parte de mi carácter.

 

Ya para ir terminando, hace mucho tiempo, cuando yo coordinaba el premio, se intentó crear un premio que incluso un año tuvo cabida y fue: Libro Murciano del año y de la Crítica, avalado por Francisco Giménez Gracia y con gran apoyo de José Belmonte, incluso tuvimos varias entrevistas pero aquello no cuajó; pero me parece una cosa necesaria pues casi todas la Comunidades Autónomas tienen su Premio de la Crítica.

 

Solo me resta felicitar a todos los ganadores de todas las épocas del premio Libro Murciano del Año, que han sido valedores de una recompensa literaria, la cual creo firmemente que hay que respetar, cuanto menos, e insisto que acepto y aceptaré siempre las críticas que estén bien fundadas.

 

Por mi parte me despido ya, subrayando que estoy muy orgulloso del periodo que llevé a cabo como coordinador de este premio, Libro Murciano del Año, un premio que quizás, dicho sea con todo el respeto, debería reformar algunos aspectos, y al que le deseo una larga vida.

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