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Juan Eladio Palmis.
Viernes, 15 de diciembre de 2017
Juan Eladio Palmis

Las putas y la Pascua

[Img #15428]En verano, por aquello del calor, la solidaridad y pensar que con el estómago vacío te puedes bañar perfectamente sin miedo a que se te corte de digestión, hace que no nos conmovamos lo más mínimo; Es más, los pobres que se ahogan en verano, dicen los entendidos, los que piensan por nosotros, que se ahogan menos jodidos, más contentos, que aquellos otros que lo hacen en invierno, cuando en vez de quedarse en sus casicas al calor del hogar, por aquello de joder nuestra paz social, nuestra seguridad social, y nuestros colegios católicos, vienen hasta aquí a desestabilizarnos. Menos mal que disponemos de gentes del talante armonioso y delicado del actual delegado del gobierno de los populares en la cortijá y los muchos de su cuerda, que nos protegen.

 

Llega la pascua, bien en el calendario de la Encarnación, bien en el papal vaticano actual vigente, o bien en el chino, islámico, o judaico, que ni en la cuenta de los días nos ponemos de acuerdo, y con el frio, como lo de poner un pobre en la mesa parece ser que otorga menos puntos (indulgencias) para obtener el carné celestial que, irse con cargo al dinero público, a jubilarse en Caravaca previo pregón para que vean que los haces, nos acordamos entonces de la putas, porque sus lugares de trabajo, ¡qué cosas! con sus luces nos recuerdan los belenes que, también con dinero público, se montan en las ciudades y pueblos alegando que es cultura; Y qué casualidad, el solucionar de una vez por todas la prostitución, el sórdido mundo de las putas, no es cultura.

 

Mientras que se parchea y se busca la solución tratando de colocarle a los hombres puteros (más que granos de arena en las playas) unos calzoncillos del modelo “Braga de Santa Cruzada”, pasa un año, un quinquenio y el siguiente, y algo plenamente conocido como es la esclavitud del puticlub, se parchea con conferencias, charlas, algún cartel; y, a esperar que pase el frío y las pascuas, y que todo siga igual, como si el puterío sea algo como la Constitución: algo que no se puede variar ni solucionar.

 

Si ya de por sí, cada año para mucha gente más, el mes de diciembre se está convierto en un mes jodído y atragantado, faltaba que la moralina con anticongelante se preocupe sólo de una parte que, a pesar de su volumen y gran importancia, la prostitución, es una parte minúscula en el denso abanico de posibilidades para darle solución que presentan los pobres de la tierra, los pobres de España, los pobres de la cortijá murciana, que aunque no sepamos muy bien el nombre del político que nos lidera ahora a nivel de despilfarro máximo cortijero, es de suponer que si lo escuchamos y seguimos sus consejos este jodido mes de diciembre, podremos alcanzar la felicidad plena, porque los mocos colgando también entretienen mucho la atención antes de caer al suelo.

 

Está muy claro que la prostitución tiene solución si se quisiera subirla del escalón de esclavitud en el que se encuentra. Está claro que lejos de querer buscarle una solución honorable, las fuerzas vivas de la católica España lo que quieran es que exista pero, como los granos en el culo, que no se vea. Y cuando se trata el asunto, aunque será igual de puta una puta de Holanda, por ejemplo, que una española, está claro que el nivel social de trabajo no es el mismo.

 

Desde que tengo uso de razón, en relación a suprimir la prostitución estoy escuchando, lo mismico que con lo del Peñón de Gibraltar, que la solución es cuestión de meses; E, incluso, los mandamases más agresivos en tiempos del franquismo profundo, llegaron solemnemente a declarar a España libre de semejante lacra como era, es y será (de no solucionarlo) la prostitución.

 

Y en aquellos tiempos de clarísimo destino en lo universal y urbanizaciones, como ahora, más allá de las estrellas solo para españoles con bigote de carril de hormiga, la única diferencia que existe con nuestra actualidad, es que, por aquel entonces, la prostitución que se aludía era solo femenina, y ahora, en contra del bravo machismo ibérico, cuando uno habla de prostitución está claro que engrosa a los dos géneros, tanto al masculino como al femenino.

 

Y está claro que el escribir sobre un asunto tan manoseado como es la prostitución, solo tiene obediencia a que tenemos que ir recogiendo asignaturas pendientes, temas pendientes a debatir (lo de solucionar ya es harina de otro costal), porque parece ser que lo de Cataluña cada vez, aunque se insista mucho en ello, despierta menos interés en las audiencias, y lo de Venezuela, alternativa al palo Catalán, todavía menos.

 

Aunque claro está, no vamos a cerrar el año sin llenar de miedos al personal, teniendo como tenemos a micrófono abierto al  “cerebro rubio tintado del norte” Trump, que será lo que sea, pero para los medios de comunicación españoles, cualquier cosa que diga, en vez de ignorarlo, lo cacarean como gallinas cluecas que no ponen güevo.

 

De los pobres que se ahogan en la patera en la pascua, más vale ni hablar, porque cada vez se parecen más a los españoles de este lado, y eso es, socialmente, lo que aterroriza al grueso del personal, gracias al buen hacer de los partidos políticos y la culturaza política del pueblo español.

 

Salud y Felicidad.

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