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Juan Mariano Pérez Abad.
Viernes, 12 de enero de 2018
eugen

Secuestros “marentales” en divorcios: Carlos Montaña

[Img #15498]Cuando una familia se rompe, padre y madre están obligados a anteponer el bien de los niños al suyo propio. Desafortunadamente, lejos de respetar esta norma, resulta muy frecuente que los utilicen en su provecho apropiándose de ellos con bajezas tan frecuentes como la Alienación Parental. Pero la forma más extrema de esta lacra social es el secuestro parental, eso que ha popularizado recientemente la ya famosa Juana Rivas, la “raptora Rivas”.

 

Este tipo de delito, que cuando lo comete un hombre es perseguido con dureza de inmediato, se ve indultado y hasta justificado cuando lo comete una mujer. Esta desigualdad alienta este tipo de “delincuencia consentida” y multiplica la frecuencia de estos terribles actos, que adquieren una frecuencia cotidiana en nuestro País.

 

Carlos Montaña Batalla es un barcelonés que entabló una relación de pareja con Pilar G.G. Aunque nunca llegaron a formalizar su relación “con papeles”, llegaron a constituir una auténtica familia cuando tuvieron una hija en común. Pero, desgraciadamente, esta también se rompió. Cuando ella decidió trasladarse sin consentimiento paterno y sin previo aviso a su pueblo natal, aparcó sus escrúpulos, aprovechó su ilegítima ventaja y secuestró impunemente a su hija común.

 

La injusticia siempre genera sufrimiento. El de los niños a los que uno de sus progenitores separa del otro, no tiene voz propia. La de los padres a los que se les despoja del contacto con sus hijos se ve silenciada por la presión mediática de un Loby de Género que mueve anualmente miles de millones de Euros de nuestros Presupuestos Generales del Estado.

 

En este Diario queremos darle voz a padres como Carlos, transcribiendo la carta que nos dirige para explicar su historia.

 

Apreciado Juan Mariano:

 

La relación entre Pilar y yo se vino abajo hasta que, tras varias rupturas y reconciliaciones, vino la separación. No hubo divorcio porque no estábamos casados pero, desde entonces, nuestra hija estaba una semana con su madre y otra conmigo alternativamente.  El pasado 27 de Julio de 2017, tomé la decisión de presentar una demanda para regularizar la guarda y custodia de nuestra hija. Fue imposible llegar a un mutuo acuerdo, pues ella quería la guarda y custodia exclusiva, mientras que yo la quería compartida porque la niña estaba acostumbrada a estar con ambos.

 

 

Intuyo que ella empezó a asesorarse legalmente a principios de Septiembre, porque fue a partir de entonces cuando percibí que me reenviaba mensajes redactados por su abogada, diciendo que no aceptaba el régimen de estancias alternas semanales con mi hija, porque eso le estaba ocasionando un maltrato psicológico por mi parte que ella no estaba dispuesta a tolerar. 

 

Preparó en secreto una mudanza y, durante la semana del 16 de Octubre en la que la niña estaba con ella, se la llevó desde Barcelona hasta Andújar (Jaén) a más de 800 km, sin previo aviso, con premeditación, sin mi consentimiento y sin autorización judicial. El mismo día lo puse en conocimiento de mi abogado y, el lunes 23 de octubre de 2017, presentamos una demanda de jurisdicción voluntaria por sustracción del menor y por no haber podido ejercer la patria potestad, además de presentar denuncia ante el Juzgado de Guardia de Barcelona por secuestro, que ha sido admitida a trámite.

 

A partir de este momento, mi vida se convirtió en un infierno en el que mi estado de ánimo está dominado por la desesperación y la angustia. Abusando de su situación, Pilar nos había atracado con alevosía, a mí me había arrancado el corazón llevándose lo que más quería y a nuestra hija le había robado el padre que tanto la amaba, sin sentir el menor remordimiento por el daño que nos estaba haciendo a los dos.

 

Entonces me dediqué a denunciar el caso ante todos los medios posibles, tanto judiciales, como administrativas y a los medios de comunicación. He escrito al alcalde de Andújar, al defensor del menor de Andalucía, al Síndic de Greuges de Cataluña y a otras organizaciones afines. Además del propio hecho del rapto, me preocupa muchísimo el hecho de que mi hija esté ahora en un entorno familiar insano (problemas familiares importantes que están puestos en conocimiento de los Defensores del Menor).

 

Pero cuando se trata de reclamaciones de hombres y niños perjudicados por mujeres, todas las puertas se nos cierran en la nariz. Por eso también creé una petición en Change.org para la que de momento he conseguido 1.500 firmas para que, en casos como estos, se tomen medidas urgentes en no más de 20 días posteriores al secuestro del menor. Y por eso envío mi caso a los medios de comunicación que no aceptáis censuras, como el vuestro, para conseguir que se publique.

 

Diez días después del secuestro, decidí ir a Andújar a ver a mi hija y la situación resultó caótica. Su familia me insultó y el tío de mi hija me amenazó con agredirme. Tuve que hacer un gran esfuerzo para contenerme pues, a pesar de que me acompaña mi padre como testigo por si la situación se complicaba, había que tener bien presente que, en aquel contexto, yo siempre iba a ser culpable.

 

La segunda vez que acudí a Andújar, 3 semanas después del secuestro, ella quiso impedirme ver a mi hija. La abogada le había dicho a la madre que retuviera a la niña en la casa de los abuelos maternos y que, si yo quería verla, que tuviera que ser allí. Después de 8 horas de viaje, me hizo esperar otras 2 h en el portal de su casa diciendo que la niña estaba echándose la siesta, como si fuera un trauma despertarla con cariño diciéndole que su papá había venido a verla. No consiguió que me aburriera de esperar, así que terminó por decirme que ya estaba despierta, la sacó al portal y me amenazó para que ni se me ocurriera sacarla de allí. En total, la vi 1 h y 15 minutos para un viaje de 18 h de ida y vuelta.

 

Habitualmente, el contacto con mi hija es telefónico y depende de la voluntad de la madre, así que prácticamente no puedo hablar con ella. Pilar dice que a la niña no le apetece hablar por teléfono, ¿Acaso no es esto un auténtico maltrato psicológico?

 

Lo que más me preocupa ahora es que, a pesar de que jamás ha habido malos tratos, ni físicos, ni psicológicos, siguiendo los consejos de su abogada, ella ha presentado una querella falsa por malos tratos psicológicos para justificar el secuestro y salirse con la suya. Tenemos claro que tomaremos las acciones legales que sean necesarias para que no burle a la justicia con denuncias falsas. Estas maniobras tan descaradas me parecen una burla y una falta de respeto hacia todas aquellas mujeres y hombres que sí que han sufrido realmente malos tratos psicológicos y físicos. Se está malgastando en causas falsas los recursos y el tiempo de funcionarios, fiscales y jueces para obtener ventaja en los divorcios, cuando hay miles de personas que sí que lo necesitan.

 

Afortunadamente, ya se ha celebrado el juicio por la demanda de jurisdicción voluntaria por sustracción del menor y estamos pendientes de sentencia. El fiscal se posicionó a favor de la menor, es decir, que esta tiene que volver a su lugar de origen previo al secuestro para poder tener relación continuada tanto con su padre como con su hermana, tal y como tenía antes, y solicita que, si la madre no quiere aceptar una custodia compartida, la guarda y custodia se me adjudique a mí durante 2 años.

 

Un cordial saludo,

 

Carlos

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1 Comentario
Fecha: Viernes, 12 de enero de 2018 a las 22:07
JUAN JOSE
Todo lo que cuenta la carta es el pan de cada dia en nuestro pais del alma. Las autoridades judiciales son cooperadores necesarios en la consumación del delito de muchas y muchas mujeres y algunos y muy pocos hombres. Desde aquí animamos a dichas autoridades a que no colaboren con esas progenitoras desaprensivas haciéndose culpables por dicha colaboración y a la rápida restauración de la normalidad por bien del menor al tiempo que el progenitor,a sea debidamente castigado por dicha autoridad y con rapidez de dicho procedimiento.

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