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Redacción
Lunes, 15 de enero de 2018
Pregonero de las fiestas de San Antón

Angel Carrillo: "Somos un barrio vivo y en constante crecimiento"

[Img #15512]El pasado domingo, el director de Coral Discantus, Angel Carrillo, ofreció el pregón de las fiestas de San Antón, en la ermita del barrio. Dicho pregón también fue leído al término de una misa en la parroquia de San Francisco Javier.

Angel Carrillo hace un recorrido por los recuerdos y retrata, con palabras, la vida del emblemático barrio murciano. Por su interés, reproducimos aquí el pregón para los lectores y en especial para los vecinos de San Antón.

 

Señor Presidente de la Junta Vecinal, Vocales de la Comisión de Fiestas, Señor Párroco, Presidenta de la Junta de Distrito, Señor Concejal…amigos todos…

 

Palabras como Sorprendido, Abrumado, Sobrepasado incluso, pero sobretodo… Agradecido son los sentimientos que priman en mí ante esta responsabilidad de pregonar las Fiestas de San Antón en este año 2018.

 

-Sorprendido… por esta elección de mi persona… un simple hijo de este barrio, descendiente de al menos cuatro generaciones anteriores San Antoneros, pero en el fondo sólo soy músico y ….no soy historiador, que es lo que suele primar en estos actos.

 

-Abrumado…porque han sido tantos y tan buenos mis predecesores en esta tarea de Pregonero, que realmente me planteaba qué novedades podía yo aportar a este Pregón, cuando antes de mí han podido disfrutar de tan buenas soflamas, por lo que creo que mi humilde aportación será desgranar mis vivencias en este barrio, condimentadas de algunas reflexiones y algunas historia familiares que oído mil veces.

 

- y sobre todo…agradecido, por considerarme digno de esta gran honor y permitirme aportar, más allá de una simple visión histórica, mi experiencia vital sobre el cambio que ha vivido este barrio, de ser un barrio castizo de la antigua Murcia…a ser un barrio moderno que ha sabido mantener y combinar a la perfección ese encanto de la tradición y buen sabor añejo, con la modernidad y el imprescindible progreso.

 

HISTORIA DEL BARRIO

 

Como todos sabemos, San Antón es un barrio antiguo, pero antiguo en el mejor de los sentidos.

 

Estando situado en los arrabales de la antigua Medina Mursilla, fuera de su imponente muralla de 95 torres y 9 puertas, nuestro barrio ha sido desde el siglo XII (con la reconquista del Rey Alfonso X el Sabio) la entrada a Murcia en su zona norte, iniciándose desde aquí el Camino Real hacia Castilla, lo que colocó a nuestro barrio en una importante posición urbanística, y quizás esa “puerta a nuestra ciudad” ha ido imprimiendo de forma inconsciente en sus vecinos un sentimiento de acogida al visitante, de bienvenida sincera al caminante que después de muchas jornadas llegaba a nuestra ciudad por esta Puerta de Castilla.

 

Además, pienso que desde antiguo las gentes de San Antón asimilaron esa capacidad de acogimiento a los demás… porque desde nuestros orígenes este barrio surgió con vocación de entrega y de servicio, ya que no se construyó de forma razonada a extramuros de la ciudad por decisión de un gobernante, si no que fue surgiendo de forma espontánea en torno a la casa-albergue-hospital regido por los Hermanos de San Antón allá por el siglo XIV, encargados de dar asilo y cobijo a enfermos, peregrinos y menesterosos que llegaban a nuestra ciudad.

 

Al amparo de aquel Convento-Hospital, que finalmente desapareció y del cual hoy sólo queda esta preciosa capilla, surgió un barrio de buena gente, gente servicial como son los Sanantoneros, gente humilde y sana, abierta, amable que disfruta ayudando al vecino y al visitante y provocando que vivir en este barrio sea un privilegio en esta vorágine que nos rodea.

 

APORTACIONES

 

Realmente me siento muy afortunado de haber podido vivir toda mi infancia, adolescencia y parte de la madurez en este barrio, en el que siempre se pudo jugar en la calle, en el que los vecinos te conocían y los conocías, en el que cada día al oscurecer sabías que era un barrio seguro y lleno de buena gente. Un barrio donde poder vivir en esta “Gran Familia” que son todos los vecinos, porque cuando sales fuera a vivir por cuestiones de la vida (como ha sido mi caso) y vuelves de nuevo a San Antón, lo primero que te das cuenta es de…¡lo difícil que es aparcar!...pero eso es algo bueno, porque significa que somos un barrio vivo y en constante crecimiento.

 

Y ese constante crecimiento ha hecho que San Antón avance y madure sabiendo conservar su esencia de barrio importante y tradicional para nuestra ciudad.

 

Personalmente me siento orgulloso de haber vivido en primera persona momentos esenciales que demuestran esta evolución del barrio. A modo de pequeño ejemplo, recordaré ciertos momentos de mi historia personal que casualmente ha ido a la par de la renovación de este barrio hasta llegar al barrio moderno y de referencia que es en la actualidad, como fue la principal renovación de esta Ermita de San Antón donde nos encontramos ahora y tan querida para mí familia, donde mi abuelo Juan (carpintero, carrocista y artesano) trabajó con ilusión en la restauración de su camarín, donde mi hermana hizo la Primera Comunión y donde tantas horas he pasado estudiando en su maltrecho armonio, porque desde pequeño D. Manuel Mondejar, el sacerdote enamorado de San Antón, me dio las llaves para que pudiera estudiar aquí.

 

Otro de los momentos esenciales en la historia de nuestro barrio fue el derribo de la Fábrica de la Seda (…o de las dos fábricas, pequeña y grande) que fueron orgullo de Murcia y San Antón y de todos los murcianos y en la cual mi otro abuelo Mariano fue director y mi padre trabajó muchos años en sus hilaturas, y yo, he jugado muchas veces en sus escombros hasta la construcción del gran parque de la Seda, que afortunadamente aun mantiene una de las chimeneas como recuerdo y homenaje a este emblema de la ciudad.

 

También recuerdo con cariño y un gran símbolo de modernidad lo que supuso hace ya 30 años la construcción de nuestro querido MERCADONA (uno de los primeros de Murcia) que puso en el callejero moderno de Murcia a nuestro barrio, porque ahora no hacía falta dar muchas explicaciones indicando donde estábamos y bastaba con decir: “donde está MERCADONA”…porque en aquel momento no había muchos. Después vino “SUPERDUMBO”…pero ya no es igual (….por lo que significó para nuestro Barrio, claro)

 

Otro cambio trascendental en la ordenación urbana y que me afectó personalmente fue la apertura de la Plaza de San Antón. Recuerden que hasta hace tan sólo 20 años, esta Plaza era cerrada y no tenía salida a la calle Nueva, pues precisamente una de las casas que miraban ese cerramiento era la mía, una casa “añeja” como tantas otras del barrio, con sabor a huerta, con dos plantas, un pequeño patio, un olivo y grandes terrazas desde la que se podía ver la huerta y los atardeceres entre huertos de naranjos.

 

O también la construcción hace más de 30 años de la gran Iglesia de San Fº Javier, símbolo de nuestro barrio y empeño personal del muy querido por todos padre Joseico, que supo imprimir con ese diseño innovador y único de nuestra iglesia ese espíritu de superación y progreso que tienen los vecinos de San Antón.

 

Pero no todo han sido grandes cambios y construcciones en nuestro barrio, si no que los vecinos de San Antón ha sabido reinventarse y adaptarse a los nuevos tiempos sin perder su esencia, y así gracias a la presencia de comercios que ya son instituciones… como “El Secretario” en sus diferentes ubicaciones, la panadería “Ricardo” (tan vinculada a las Fiestas), el Estanco (que también ha cambiado de ubicación), el bar Haití, la carnicería de Benito, la farmacia de Simón, la barbería de Juan, el Huerto de Manú, o algunos ya cerrados como el Horno del Nene, la tintorería Badimar, la tienda de Salvador….(¡qué bonito poder nombrar a estos comercios por su nombre!,no?)....creo que eso es un valor muy entrañable que sólo se aprecia cuando vives fuera de San Antón y vuelves al barrio. Pues como decía, estos establecimientos y muchos otros que no podría nombrar sin hacer interminable mi intervención… son los que han mantenido la cohesión del barrio y han hecho que se aglutine de forma perfecta la modernización de San Antón sin perder el sabor de la tradición.

 

Pero no sólo de comercios vive nuestro San Antón, sino que es un foco de cultura muy importante para la ciudad, ya que podemos sentirnos muy orgullosos de las diferentes agrupaciones culturales y musicales que tienen su sede y desarrollan su actividad en nuestro barrio, como por ejemplo los diferentes coros de gran calidad de la iglesia de S. Francisco Javier (realmente un logro a valorar), o la fabulosa Hermandad del Rocío (único en su género en nuestra ciudad y que decidió con acierto instalarse en nuestro barrio), o los cuatro colegios que tenemos en nuestro barrio (Federico de Arce, José Castaño, Jesús María y Cristo Rey) , pero…hay emblema del barrio al que quiero dedicar especial atención: la Peña La Zaranda, un valor en alza que todos los vecinos deberíamos cuidar y mimar con esmero.

 

Ciertamente no puedo ser muy imparcial con esta gran asociación, ya que debo mucho a ellos, porque mis primeros contactos con la música comenzaron aquí con mi primer maestro “Antonio el viejo”, que… seguramente tendría mi edad cuando empecé a estudiar música con él, pero en aquel momento… a mí me parecía viejo.

 

Como decía, nuestra Peña La Zaranda es un valor que debemos cuidar y mantener con cariño y esmero por parte de todos los vecinos y gobernantes, porque son emblema del barrio y cuna de cultura y valores ancestrales, son protectores y difusores de nuestra más antigua tradición y son embajadores culturales de San Antón a nivel nacional e internacional en sus viajes y certámenes… Tenemos algo muy importante en nuestro barrio, que tanto aportan a todos sin pedir nada a cambio y sé que como Santoneros todos, sabremos valorarlo y mantenerlo en el tiempo.

 

SIGNIFICADO DE LAS FIESTAS

 

Y si hablamos de tradición…¿qué sería de nuestro barrio sin sus famosas Fiestas de San Antón?, emblema de nuestro barrio y uno de sus principales atractivos.

 

Las Fiestas de nuestro barrio son abiertas a todos, como fue el espíritu de su Patrono San Antón, como fue la creación de nuestro Barrio y como son sus vecinos.

 

Estas Fiestas, que con tanto esfuerzo y esmero preparan desde la Junta Vecinal y Comisión de Fiestas creo que desde siempre han sido para los chiquillos del barrio un gran alivio, al ser un pequeño estirón de las Fiestas Navideñas, ya que veíamos que no todo había acabado y que nuestros mayores nos habían preparado unos días maravillosos que harían que la vuelta al cole no fuera tan dura.

 

Y desde que tengo recuerdos, las Fiestas han sido un momento esencial del año para mi familia: y tengo claros recuerdos de mi madre trabajando afanosamente en el obrador de la panadería en la elaboración de los panecillos de San Antón, esos que con esmero guardábamos cada año como símbolo de buena suerte gracias a la intercesión del Santo (…y que aun guardo cada año) o la ilusión de visitar en familia cada puesto de frutos secos y algodón de azúcar, disfrutando de los olores de la Fiesta, o negociar con mis padres cada año la compra del querido San Antón de terracota, los caramelos redondos (que yo siempre he llamado Caramelos de “san Antón”), o las apetitosas manzanas cubiertas de caramelo…que nunca conseguía acabarme …. o la ilusión por tener una de esa pelotas con un hilo de goma…o los coches de choque, las casetas de tiro al blanco…en fin un cúmulo de sensaciones para todos y especialmente para los niños, que en ningún modo son diversiones ya desfasadas en un barrio moderno, si no que recogen la esencia de nuestra tradición, porque nuestras Fiestas son así y así deben ser. Las Fiestas de San Antón no buscan la modernidad o la innovación sin más, si no que han sabido entender la importancia y necesidad de mantenerse fieles a la tradición.

 

Pero de unos años hacía acá, nuestras Fiestas han ido creciendo y convirtiéndose en referente en nuestra ciudad gracias al trabajo y la ilusión de la Junta Vecinal, de la Comisión de Fiestas, de la Peña La Zaranda y a la ilusión de los vecinos que mantienen y engrandecen el nombre de nuestro barrio y que hacen que sean un verdadero orgullo ser vecino del barrio de San Antón. Ahora y en perfecta fusión con lo tradicional, tenemos concursos, conciertos, exposiciones Paella Gigante y hasta… “Ruta de la Tapa” (a ver si no vamos a caber en el barrio). En fin…un gran trabajo colectivo del que todos podemos sentirnos verdaderamente orgullosos.

 

Yo, personalmente, ni un solo año he faltado a mi cita con las Fiestas de San Antón en la que tanto disfruté de niño, y aun viviendo fuera del barrio, estas fechas eran ineludibles para que primero mi esposa y posteriormente mi hija, conocieran y disfrutaran con orgullo el sabor de estas Fiestas, que como el buen vino…mejoran con el paso de los años.

 

Pero la culminación de las Fiestas más allá de la diversión, la gastronomía y la tradición….es el traslado del Santo precedido de la entrañable Bendición de los animales. ¡Qué momento tan importante para el barrio y nuestra ciudad cuando se abren las puertas de la Ermita y todos acudimos con nuestras mascotas a recibir la bendición del Santo! Y qué bien se portan los animalicos, porque saben que están asistiendo a un momento importante junto con sus dueños y ellos seguro que también se sienten en ese momento hijos de San Antón.

 

Y el momento final y conclusión de Las Fiestas se debe en gran parte a la importante Cofradía de San Antón (de la que mi padre, hermano, tíos y primos son refundadores), cuando con una mezcla de alegría y profundo respeto, estos Cofrades que tanto trabajan durante el año en labores solidarias bajo el amparo de San Antón, hacen procesionar sobre sus capas marrones a nuestro Patrono por las calles del barrio pidiendo al Santo la protección para todos los vecinos de San Antón.

 

Buena gente, vida cultural, tradición y modernidad, amigos más que vecinos, comercios de calidad, estupendas infraestructuras… y fácil comunicación con el exterior…¿acaso se nos ocurre un sitio mejor donde vivir?.

 

San Antón te acoge con cariño familiar, tanto a los que hemos vivido aquí desde generaciones como aquellos que escogen vivir en estas calles de nuestro maravilloso barrio, porque uno “no vive en San Antón, uno… es de San Antón” y eso es un sentimiento independiente del lugar donde tengas tu casa.

 

Yo soy de San Antón y siempre lo he dicho con orgullo, porque quien ha vivido en este barrio y… lo ha vivido de verdad… siempre será de aquí, siempre será de San Antón.

 

Así que ¡¡viva San Antón!!, ¡¡viva su gente!! y ¡¡vivan sus Fiestas!!

 

Muchas gracias.

 

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