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Juan Eladio Palmis.
Domingo, 28 de enero de 2018
PALABRA DE PALMIS

Si en mis manos estuviera cogería todo el Magisterio y lo tiraría al mar

[Img #15550]Así de claro y contundente se expresaba en la cortijá murciana un gobernador civil de los vencedores de la rebelión pasada del treinta y seis, partidario (no voy a escribir su nombre) de que las doscientas treinta y cinco pesetas mensuales que cobraba un maestro de escuela español, era una carga para el estado, y que la enseñanza muy bien la podían hacer los curas, pero solo en aquellos jóvenes que se les viera el halito (halito, palpito, no palmito ¡cojones!) de santidad.    

 

Estuve en La Unión, en la Casa del Piñón, según lo de Piñón, mote de un rico minero que era más bajico aún que Franco. Como todo fueron amabilidades de las buenas durante la presentación de mi libro Blanca de Guerra, no de las de compromiso, sino las que ves que la gente las siente, agradezco en mucho la soltura y la presencia sana del señor Alcalde de la Unión y de la funcionaria señora Inma: un placer cuando te tropiezas con gente inteligente.

 

Como me sentía muy a gusto, se vino a mi recuerdo cosas que escuché en casa de mis añorados mayores, y otras que las leí en el libro de mi padre, maestro de escuela por aquellos difíciles años en los que la España vencedora franquista, a poco no lleva a la práctica y realidad lo del falangista gobernador de la cortijá murciana por aquel tiempo de entonces cuando un cura era un cura, y un puto rojo, era un puto rojo, más o menos como ahora.

 

Pensaba mientras presentaba el libro, que no se cuanto gastaría el franquismo en darle cursillos a la Guardia Civil en psicología de trato de gentes, pero al margen de que daban unas ostias de pan de hogaza, miedo, lo que se dice pavor cuando llegaban a una casa, tenían una especial habilidad de dejar a las gentes temblando de miedo. ¡Y qué cosas de la mente!, de aquel temblor en mi buena madre me estaba acordando en pleno acto de presentación del libro, el día que a mi casa en el Llano del Beal, vino la dicha guardia civil a preguntar por mi buen padre, porque había cometido el delito de escribir, y ya era la segunda carta de queja y sugerencia al generalísimo Franco.

 

El tren de vía estrecha hacia un recorrido por la mañana y otro por la tarde llevando y trayendo mineros a la mina unas temporadas antes de que se pasaran a perpetuidad de polvo en los cementerios, y la sugerencia de mi padre y el motivo por el que le escribió a Franco, fue con el objeto de que en vez de un viaje solo por la mañana y otro por la tarde, el “tren chicharra” hiciera dos por la mañana, y dos por la tarde para beneficio económico de la zona.

 

Como ya la cortijá despuntaba en tener políticos muy competentes en joder al débil y favorecer al cacicón, incluso con menos esplendor que los de ahora mismo, el hecho de que un maestro de escuela que había estado en el frente, en primera línea, cuando los franquistas sabían que por tener también el título de maestro y el de licenciado en derecho podía haberse librado de ir al frente, entendieron que era un peligro social y que entraba de lleno en el manojo que el gobernador de entonces, que encaja a la perfección con el de ahora, tranquilamente los hubiera tirado al agua y dejar el dinero de la enseñanza para los jubileos de Caravaca o las cofradías, sus cordones y sus medallas (como ahora).

 

El otro escrito primero, que funcionó, fue que tuvo que recurrir a Franco para colocar un joven de cartero.

 

Dije que tenía “un par” de poemas hechos a La Unión, y, en realidad, cuando me he puesto a pensar, tengo un buen puñadico de ellos, porque no en vano mi vida, el recuerdo de mis vivencias, se inicia en el Llano del Beal, donde me viene al recuerdo un niño, Juanito, meando sobre las gachas de un gachero.

 

Gracias gente de la Unión.

 

Salud y Felicidad.

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1 Comentario
Fecha: Miércoles, 31 de enero de 2018 a las 13:27
baritono
la gente que temblaba con la G. civil, eran los delincuentes..., ojito, lengua sucia, que te gusta faltar, y eres un vaina, que ni empujas , ni repites, mucho mierda echas, y a lo mejor tu eres , el peor....que te la das de izquierdoso, y eres un repelente a la faena y el decoro

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