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Padre Joaquín Sánchez.
Domingo, 11 de febrero de 2018
POR EL PADRE JOAQUÍN SÁNCHEZ

¿Recuperación económica?

[Img #15595]Se habla continuamente de que estamos en un proceso de recuperación económica, incluso, algunos dicen que hemos llegado a un nivel de recuperación muy importante y de lo que se trata es que esta recuperación llegue a la clase trabajadora, a la clase media, pero no acaba de llegar según los que defiende esta situación, por eso, yo me hago la siguiente pregunta ¿Estamos ante una recuperación económica? Anticipo la respuesta que creo y es que no. Vamos a remontarnos unos cuantos años.

 

Primero, hay que decir que no fue una crisis económica, sino una estafa financiera, provocada por los propios banqueros y financieros y como consecuencia de esta estafa financiera a nivel mundial se produjo una crisis económica. Por ejemplo, en nuestro país, las tasaciones hechas estaban sobrevaloradas, con lo cual los informes de dicha tasación eran irregulares, además de no pedir garantías mínimas como marca la ley, los banqueros, a través de sus directores y directoras, incumplían la ley y falseaban la documentación, a eso, se le llama estafa. Pero, los banqueros dieron miles de millones de euros a las empresas del IBEX-35, que llegaron acumular el 65% del total de la deuda, las familias tenían un 3% de la deuda y el resto corresponde a las administraciones públicas 32%. Todo el mundo recordamos que se echaba la culpa a las familias con la acusación de “habéis vivido por encima de vuestras posibilidades”, cuando lo que había que decir es que “nos han robado por encima de nuestras posibilidades”. Los que han causado esta estafa financiera no han tenido que pagar nada, el estado cubrió sus enormes agujeros y avaló préstamos y con el paso del tiempo se les ha condonado la deuda, más de 50.000 millones de euros. Las familias han pagado esta estafa muy cara, han pagado en paro, precariedad, en pobreza, en recortes sociales y laborales y en pérdida de la vivienda a través de procesos de desahucios. Los causantes de esta estafa han salido inmunes y la gente ha sufrido muchísimo, algunos se han suicidado, porque no han podido con tanto dolor.

 

Esta situación no se hubiera podido producir sin la colaboración necesaria de la clase política dirigente, que amparó estas prácticas ilegales, además de inmorales. Esta crisis económica, vuelvo a insistir, como consecuencia de esta estafa financiera, fue utilizada por los poderes como tapadera para realizar recortes sociales, laborales y civiles, hay que destacar lo que supuso la reforma del Código Penal y la Ley Mordaza para que la gente estuviera arrinconada y controlada en las protestas. Y ya tenemos el escenario actual, a los banqueros se les paga sus deudas, a los grandes empresarios se les paga sus deudas por parte del estado, lo hemos visto con las autopistas de peajes, hospitales públicos con gestión privada etc. Estas empresas se quedan con los concursos públicos, muchos de ellos envuelto en casos de corrupción, el negocio les va mal y acumulan deudas, se lo devuelven al estado que se hace cargo de dichas deudas y después vuelven a salir de nuevo a concurso público. Así es fácil hacer negocio. A todo esto, hay que añadir que los sueldos de los trabajadores se bajan (competitividad) y echan muchas más horas (productividad).

 

No hay recuperación económica, estas realidades han sido bien planificadas, y la precariedad y la pobreza se quedan. Lo que se está produciendo es una concentración de las riquezas y el poder como jamás ha habido, mientras nosotros estamos entretenidos con la recuperación y el modelo productivo. El informe de Intermón Oxfam señala esta concentración de poder y riquezas: en el año 2017, el 82% de las riquezas fue a parar al 1% de la población, es decir, a las élites económicas y sociales.

 

Tenemos que seguir luchando por ese otro mundo posible, necesario e imprescindible si queremos tener un futuro. Hay que seguir luchando desde la sensibilidad, la conciencia y la dignidad, desde la perseverancia y la coherencia, aceptando nuestros fracasos.

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