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Juan Eladio Palmis.
Lunes, 2 de abril de 2018

¡Ay, hija, mira a ver si tu marido…!

[Img #15816]¡Ay, hija, mira a ver si tu marido…! Es una frase hecha que últimamente se escucha mucho por la cortijá murciana; pero que, en otras cortijás de esta España, en el supuesto caso que los mandamases elegidos democráticamente a dedo, fueran mujeres, entonces la frase, con menos poder de disuasión, se cambia de género al cónyuge, y, entonces, siempre tiene que ir acompañada de un ¡ay! lo más lastimero posible, la frase redonda y completa sería: ¡Ay, hijo!, mira a ver si tu mujer, encuentra algo para mi hermana que ha terminado la carrera en la católica….

 

Por razones obvias del partido que más tiempo lleva ostentando el poder en la cortijá, el partido popular y de los curas, sabe un rato a lo largo y ancho de su cortijá, la murciana, de lo mucho de amparo político que se solicita en frases como la escrita; y como son maestros en el arte del dedo y el camuflaje de puestos de trabajo bien pagados para ellos desde mil novecientos treinta y nueve, dejan las democráticas oposiciones para que se dejen los cuernos los rojos, que quieren estar en todas partes, como si el poder no fuera un don católico, en modo alguno para que esté en manos ateas o laicas. ¡Faltaría más!.

 

Cuando los sociatas han estado en el poder, tienen un antídoto cojonudo para frases como la escrita; y, al unísono, siguiendo órdenes directas en su día de don Alfonzo Guerra y el colombiano Felipe González, la repuesta siempre es la misma cuando escuchan la anterior frase: ¿Es que nos tomas a nosotros como si fuéramos la derecha? Nosotros no hacemos eso…Y si has tenido la mala suerte de indicar algún posible puesto de trabajo, no has salido de su despacho cuando ya están llamando a su cuñado, cuñada, a un payo que le quieren dar un revolcón, o a una paya para lo mismo.

 

Más o menos por esa línea van los tiros; aunque últimamente lo que más se está llevando, acompañado de un título en la católica (en el caso de que sea un puesto elevado no hace falta título alguno), es tener, por la vía de los catalanes de Ciudadanos, raíces caravaqueñas, conocencias de aquellas tierras, o, en el peor de los casos que no se tengan, ser muy devoto y tener en la casa una astilla de la astilla, siempre que no sea de noguera de Archivel, y, entonces, dejas las oposiciones para esos pobres que tienen la suerte de poder opositar y elegir el oficio o la profesión que quieran si aprueban los exámenes, mientras que el dedo tiene el grave inconveniente que, sí que vas a ganar mucho más, pero son los partidos, en la cortijá actualmente, ciudadanos y el pepé los que descubren tus facultades laborales ocultas; tan ocultas, que muchos de los del dedo, todavía solo saben ir a su mesa donde se debería trabajar.

 

El futbol es así, España es así; y en la cortijá murciana ya hay más jefes, más funcionarios a dedo, que población laboral activa procedentes de un examen en condiciones, de una oposición en toda regla, y todo fruto del buen resultado que da el ¡Ay, hija, mira a ver si tu marido, a mi hermana, que ha terminado la carrera, le puede encontrar algo, porque las oposiciones están tan duras, y, además, ella no quiere salir de esta diócesis… Y con tanto moro y sudaca (aquí conviene emitir una pequeña sonrisa indescifrable) no sé donde vamos a ir a parar…

 

Y el que tenga dudas, que cuente.

 

Salud y Felicidad.

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