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Juan Eladio Palmis.
Sábado, 7 de abril de 2018

Cartagena: Cómo quieres el cáncer, ¿con gas o sin gas?

No les da ninguna vergüenza. Militan, o han militado, en todos los partidos políticos. Su amor por Cartagena, a muchos de ellos, está basado en el “olor a las flores frescas sobre los tronos, mezclado con el sudor de los esforzados piquetes de soldados desfilando…” Son poetas; verdaderos poetas; pero solo para Cartagena, para otra ciudad serían una pandillica de granujas que al caminar por la calle sería señalados con el dedo.  

 

Después de 104 años de actividad febril en la zona del Hondón de Cartagena, los suelos se han contaminado, tal y como consta en el registro de la Propiedad de Cartagena (nº4), pero, para el ayuntamiento de Cartagena y la Comunidad de Murcia, tal contaminación no existe. Y a pesar de que la ley del suelo, nacional y la comunitaria establece como premisa básica que todos los suelos son susceptibles de urbanizar, excepto los que tienen una  protección del tipo que sea, y la fiscalía anticorrupción de la cortijá murciana lo tiene más claro que el agua: todos y cada uno de alcaldes y concejales que hayan votado favorablemente a la aprobación DEFINITIVA  de un Plan Parcial para construir viviendas sobre los suelos CONTAMINADOS del Hondón (5.000 casas son las previstas) son reos del delito que la ley tenga establecido al respecto.

 

La cronología de la compra del suelo que por más de un siglo tuvo una actividad fabril contaminadora en la zona del Hondón, es digna de una novela realista que alumbra la tristeza de una ciudad cuyas gentes cartageneras, siempre alegando desconocimiento, dejan que sus representantes roben a placer, con la esperanza de que alguna vez le toque a ellos o a algún pariente suyo, o a un allegado:

 

Una vez acabado los pelotazos entre el INI (Instituto Nacional de Industria) y un grupo de Kuwait, aparece en Cartagena una singular sociedad denominada PODECASA, con un accionariado distribuido (según registro) de la siguiente manera: 25% del capital social a nombre de la Comunidad Autónoma de Murcia. Otro 25% a nombre del Ayuntamiento de Cartagena, y el 50% restante, a nombre de esos amichis catalanes que encontraron en la cortijá murciana su cerro Potosí y sus minas de plata mejicana, Cam Sabadel.

 

 

La singular sociedad, efectúa la compra del suelo del Potasas y Derivados un año y dos meses antes del cierre de la fábrica (1 de junio 2.000) porque disponen de información privilegiada que la utilizan para QUITARLE DE TODA RESPONSABILIDAD DE DESCONTAMINAR a la dueña del suelo, y que LA DESCONTAMINACIÓN, si el CENTRO NACIONAL DE ENERGÍA NUCLEAR obliga a hacerlo, que se haga con el dinero de los cortijeros cartageneros y murcianos. Y ellos, los políticos que aperan con PODECASA, puedan pegar un buena “uñetá” en el asunto, y respirar con lágrimas de emoción el olor de las rosas al paso marcial de los tronos.

 

Por eso, con toda la impunidad del mundo, siete días antes del cierre de la fábrica, registran la compra en el Registro de la Propiedad de Cartagena, que les obliga a que los suelos de la compra se anoten con la carga de suelos CONTAMINADOS, cosa que le jode a nuestros mandamases y mandamasillos, que creían que como ellos hacen y deshacen sin que nadie les ponga pegas, en el registro se pondrían a sus democráticas decisiones.

 

 

El resto hasta el día de hoy, es una sinvergonzonería completa, degradadora de la condición política y de la gente y entidades cartageneras, en línea con lo que es una cortijá que dentro de su suelo acoge impunemente los mayores desastres medioambientales de toda España, a pesar de que dispone información precisa y concisa al respecto de que el Centro de Energía Nuclear cuando interviene en un asunto de contaminación no lo hace por placer o gusto.

 

El dicho de que no hay dinero para descontaminar porque la empresa se fue de rositas, sería conveniente que hubiese una comisión política permanente constituida, y a todos aquellos familiares que acaban de perder a uno de ellos, le expliquen bien su preocupación, porque pensaban pegar un pelotazo con los terrenos del Hondón, y ahora tienen que estar esperando un descuido para hacer edificios con casas, pasándose por los compañones los informes que hablan de un suelo radioactivo, letal para la vida.

 

Y que se sepa no les ha pasado nada ni a los que firmaron para la compra del suelo contaminado, ni los que firmaron para aprobar en definitiva un Plan Parcial para edificar sobre los terrenos contaminados de Potasas y Derivados.

 

Cartagena y la corrupción son así.

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