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Juan Eladio Palmis.
Miércoles, 11 de abril de 2018
Nuevo libro de Juan Eladio Palmis

Ministro de Marina Segismundo Bermejo

[Img #15879]El que en su día fuera ministro de marina desde el año de 1.897, hasta el siguiente de 1,898, Segismundo Bermejo Merelo, fue un marino nacido en La Isla, en San Fernando, en el año de 1.833, encuadrado desde bien jovencico en la marina preparada para la pelea, que llaman de guerra, adjetivo que, particularmente, no me agrada en absoluto.

 

Probablemente en vida el citado marino hubiese recibido de mi teclado unos puntos de vista diferentes a como la crónica que nos ha quedado de su paso por este valle lleno de paraísos fiscales y alto clero desmadrado, nos lo pinta como su habitual forma de pensar de aquel marino de profundo enraizamiento con Cartagena.

 

Días pasados, en mi reciente viaje a la Feria del Libro de Montilla, y a realizar una entrañables jornadas en Granada sobre el Hispanismo, el Iberismo, o el Reaunificacionismo, cualquier término puede valer, en la formidable biblioteca de Montilla, en su fondo de ejemplares singulares que en cuantía superior a los cuarenta mil volúmenes hablan de la positiva particularidad de la localidad andaluza y cordobesa de Montilla, patria de mi admirado mestizo austral, Inca Garcilaso de la Vega, y de su preparado y diligente personal que llevan tan singular fondo bibliotecario, a los que les pregunté  qué libros podían tener sobre Cartagena.

 

Foto: Juan E. Palmis en Granada, encuentro hispanistas.

 

Y con todo mimo y cuidado, entre otros libros, me presentaron un librico titulado CARTAGENA, de la autoría del marino Segismundo Bermejo Mereo, que tiene la particularidad de que fue impreso en la imprenta que en 1.889 tenía el arma o cuerpo de Torpedistas de la Armada en nuestra ciudad, y que cuando yo pensé que en Cartagena tendría que haber libros de aquella tirada de ejemplares, según el fondo que catalogado tiene  libros españoles, solo parecía un ejemplar en la Real Academia de la Historia de Madrid, y el que me estaban mostrando con sumo cuidado en Montilla.

 

El almirante Segismundo Bermejo, fue un marino dotado para la escritura de ficción y picado por el pato que te hace o no escritor, en su novela titulada el Doctor Juan Pérez, es con toda probabilidad la primera obra escrita en español, y en otro idioma cualquiera, que relata un encuentro en la ficción entre gentes de este mundo con extraterrestres. Pero claro está, lo ha escrito un español, no está escrita por ningún sajón, y a lo mejor el marino tuvo la osadía de ponerse a escribir sin pertenecer a ninguna secta religiosa del tipo de la actual del opus dei, que antes tuvo otras denominaciones.

 

El libro que escribió el marino, titulado Cartagena, si alguien lee estos renglones y tiene poder político, me dijeron en Montilla que amablemente ofrecían el dicho libro del que solo existen dos ejemplares catalogados en los fondos españoles, para realizar una edición facsímil del mismo, asunto que me agradó enormemente.

 

Dentro del cuido necesario, estuve ojeando el citado libro titulado Cartagena, y pude observar un sustancioso movimiento portuario de mercancías de aquellos años, y unos planos de las murallas de Carlos III de nuestra ciudad. Pero, claro está, no pude, por respeto a la obra, ojearla en profundidad; aunque de todas todas, según mi entendimiento no le vendría nada mal a nuestra ciudad una reedición del citado singular libro, más la novela el Doctor Juan Pérez, escritos por un amante a Cartagena, que Cartagena, una vez más, al más claro estilo español acentuado con redobles de tambor, nada le importa porque no habla de las “prosesiones”.

 

“Prosesiones”, que, de otro lado, todavía falta que alguien fuera de Cartagena, y creo haber viajado bastante, personalmente me hable de ellas como algo que desee ver; e incluso, en las jornadas granadinas de hispanista o ibéricos, a las que acudieron gente de toda España y varios países suramericanos, cuando me identifiqué como cartagenero, todos me hablaron de una ciudad mediterránea, luminosa, con un puerto y unos rincones preciosos; pero nada, ninguna mención hacia las prosesiones que años tras año nos merman nuestras arcas públicas.

 

Si por lo que sea Cataluña se independizara de España e hiciera el Estado Catalán y la Nacionalidad Catalana como consecuencia, España tiene ya mucha experiencia, en especial sus sucesivos gobiernos, en hacer las cosas con el culo. Y así como en 1.898 a gente española que vivían en provincias tan españolas como puedan ser hoy Canarias o Cataluña, como lo eran Puerto Rico y Cuba, con el cuento de que eran malos católicos y no iban a misa, a aquellos españoles, España, su madre patria nos le hizo ni puñetero caso y los dejó apátridas, cosa que nunca ha hecho ni Italia ni Portugal.

 

Con Cataluña, esperemos que no pase; pero desconfío mucho de este gobierno actual que habla inglés yanqui, y en sus ratos de intimidad alemán y francés; pero, lo español, ni lo entiende ni tiene interés alguno en aprenderlo.

 

Salud y Felicidad.

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