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Juan Eladio Palmis.
Sábado, 14 de abril de 2018
Juan Eladio Palmis

La izquierda y el cáncer

[Img #15925]Es casualidad; pura casualidad; quizá precisamente porque son gente mala, malísima, el cáncer es un castigo que “hacen bajar” los buenos de la tierra para que, gente como Fidel Castro, como Lula da Silva, como el bolivariano Chaves, y un puñado más de gentes que son más que necesarias en este puñetero y clerical mundo, casualmente “se” contagian con esa enfermedad que, a los cartageneros de España, de la cortijá, lo mismo que las gaditanas se hacían tirabuzones con las bombas que les tiraban los ingleses, aquí nos pasamos los fosfoyesos de Potasas por los compañones. 

 

El presidente que ha tenido Ecuador cuando Ecuador tenía atisbos de ser independiente y no dependiente del binomio amasado clero-usa, que es lo mismico que escribir capital-injusticia, don Rafael Correa, estuvo ayer en el Paraninfo de la Universidad de Murcia, y, por más de dos horas sin dejar de hablar y de exponer asuntos que según su criterio afectaban negativamente en la vida de los ecuatorianos de esa América Morena que entre liberalismos y cruces, entre libre mercado para mercar cualquier cosa menos las necesarias para la paz y la vida feliz, cuando el dirigente ecuatoriano termino de hablar me quedé pensando que no sabía que tenía un conocimiento tan preciso y abundante de la cortijá murciana, porque salvo en el acento y el deje de la voz, todo lo que expuso acontece, quizá con más injusticia e intensidad, en la cortijá murciana y en toda España.

 

Por el lado de la Universidad, por el lado del chanchullo, retrató don Rafael Correa con precisión, sin mencionarlo claro está, el binomio Pepé-Pesoe han logrado convertir y enmierdar algo que por siglos, salvo los egoísmos eclesiales, era un reducto social donde un catedrático de universidad siempre ha sido un referente social de rectitud y conocimiento de la especialidad que fuera, y no en esa  duda ponzoñosa actual, llena de cacurria, con un profundo olor a secta religiosa o carnet político, o ambas cosas a la vez, que han hecho perder todo un prestigio de siglos en apenas unos años de esplendor bipartidista democrático de carro o camión de la basura.

 

Para liquidar en su día a Fidel Castro, se cuenta que entre los más de trescientos intentos de acabar con su vida, se incluyó uno que incluía dispararle una flecha envenenada al más puro estilo nativo de aquellos territorios del poniente que tuvieron la mala suerte de que los poblara España; y si España no hubiera estado hipotecada hasta las trancas por una religión extranjera, el catolicismo tragador con garganta profunda, a lo mejor otro gallo cantaría al otro y a este lado de la mar.

 

Pasado los años, cuando el imperio territorial español se quedó disminuido hasta el extremo de no quedar un centímetro cuadrado territorial para izar una bandera española, pero ni sumados todos los terratenientes de todas la nacionalidades tienen, ni por asomo, las sumas extensísimas territoriales donde por millones y trillones se pueden izar banderas católicas vaticanas, un dominio de recursos así, junto a la brutalidad armada hasta los dientes de los usas, cabeza visible de la terrible situación de allá y de acá, como la bondad está de su parte porque son los buenos y los justicieros, el cáncer llega por su propio pie e infecta a todos aquellos que, casualmente, gritan y exponen la injusticia imperante explotadora actual.

 

Fue un placer tremendo escuchar y tener delante a la vista un líder que es carismático para gente como un servidor. Fue enormemente alentador para entender que nos están jodiendo pero sabemos que lo hacen; sabemos quien lo hace, quien lo aplaude y quien trata de publicitarlo en sentido contrario. Y sabemos que ni los famosos penales que han existido como el refinado de la Isla del Diablo de la Guayana explotada por Francia, donde aún hoy en día los tiburones acuden en manada al sonido de la campana que anuncia a medio día la muerte y comida para ellos, tiene grado penal suficiente para mantener dentro de su reciento a esos dueños de periódicos y televisoras y radios, de allá y de acá, que no les faltan esclavos que aportan sus manos para favorecer la injusticia, que con tanta precisión señaló renglón por renglón mi admirado Correa.

 

Fue un buen día para los que entendemos que hasta ahora nos están ganado todos los repartidores de basura; pero no existe razón básica alguna que los declare invencibles o duraderos los miles de años que estamos sobre la tierra y sabemos perfectamente dónde está la piedra que nos impide andar por la vida pisando con la andadura de hombres alzados, libres y racionales

 

Gracias excelente líder señor Correa.

Salud y Felicidad,

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