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Jesús de Las Heras.
Jueves, 19 de abril de 2018
Jesús de las Heras

Sentimiento español

dedicado a todos los que
no se atreven a ser españoles

MMXVIII

 

[Img #15936]Lo llaman nacionalismo español. Yo lo llamo españolidad. Es lo que hace que uno se sienta orgulloso de ser español, de lo que los españoles han hecho en el pasado, y de lo que podemos hacer en el presente y en el futuro, si nos dejamos de tonterías y victimismos. Porque se ha hecho mucho bueno, aunque se tenía que haber hecho mucho más, y no se hizo; y también se hizo alguna cosa que no se tenía que haber hecho y sí se hizo. Pero hay que encarar el futuro sin complejos. Porque este país creó América, mal que les pese a los enemigos de España, a ambos lados de la frontera. Desde el Cabo de Hornos a Oregón, ambos incluidos, se les dio una cultura y lenguaje común a los pueblos que vivían a lo largo de más de doce mil kilómetros, así como una religión común. Por primera vez los americanos de origen dejaron de hacerse la guerra los unos a los otros. Lamentablemente los ingleses interfirieron todo lo que pudieron, y si no hicieron más fechorías fue porque el Imperio Español no les dejó. Excepto en el norte, el resto de América disfrutó la unidad política, religiosa y cultural hasta que se produjeron las independencias, en plena invasión napoleónica de la metrópoli, llevada a cabo no por caudillos amerindios, sino por criollos, o sea hijos de españoles que aspiraban a constituirse en oligarquía. ¿Les suena esa música?

 

En cuanto se fragmentaron en naciones independientes las unas de las otras comenzaron las rencillas y guerras entre ellos, de las que conocemos en mayor profundidad las de Argentina y Chile por hacerse con el Cabo de Hornos, y Brasil y sus dos vecinos por cuestiones de fronteras. La paz y armonía que los americanos del sur habían disfrutado durante trescientos años se evaporó porque las oligarquías criollas locales querían más poder las unas a costa de las otras. Aún hoy quedan coletazos de aquellos supuestos libertadores liberticidas en Venezuela, donde se invoca la figura del el libertador Simón Bolivar para seguir cometiendo tropelías.

 

Se sabe que en esos tres siglos doscientos mil españoles (de los cuales cincuenta mil eran mujeres) se establecieron en el Nuevo Continente. Asimilaron las diferentes culturas locales basándose en la Lengua Española, que funcionó como el verdadero Esperanto de América, pues sin suprimir las lenguas autóctonas (ahí están el quechua y el guaraní, por ejemplo), se posibilitó a artistas locales, como Rubén Darío, ofrecer sus obras a un público mucho más amplio y más rico en su diversidad. Los incas ya podían comunicarse con los aztecas sin utilizar los unos la lengua de los otros, o viceversa.

 

Si comparamos el Imperio Español con otros imperios, como el Romano o el que intentaron construir los ingleses pero se les quedó sólo en el nombre (porque resultó solo un expolio económico sin contrapartidas culturales en ambos sentidos), vemos que el nuestro fue mucho más humano y enriquecedor, porque aprovechaba lo que encontraba, como hicieron en general los romanos, pero no los despreciaban o aniquilaban, como hicieron los ingleses y más tarde sus criollos y descendientes, los yanquis. La gran diferencia se ve también en que los líderes de la rebelión contra el imperio inglés surgieron del propio pueblo oprimido, como Gandhi y Nehru, Cochise o Jerónimo, mientras que contra el Imperio Español se levantaron Bolívar, Santander y San Martín, criollos (o sea, hijos de españoles) que querían el poder, como hicieran los criollos del norte con Gran Bretaña, para después hacer lo mismo que ellos: despreciar y anular a los amerindios. Si no cometieron los genocidios que sucedieron en el Norte fue porque tras trescientos años la población era francamente mestiza, y estaba muy mezclada en intereses y racialmente, por lo que el establecimiento de reservas indias era imposible. Pero aquellos criollos se sintieron sin duda alguna de una raza superior, pues no les dieron ninguna participación en el gobierno a ningún amerindio, hasta el punto de que los que ahora presumen de tales se llaman Evo, Hugo o Nicolás, Morales, Chávez, o Maduro, nombres que nada tienen de amerindios y sí mucho de hispanos. No hay ningún Atahualpa o Moctezuma entre los mandatarios sudamericanos, no. Ni Dakota, Wapi, Kanda, Nayeli, Tadan, Yahto o Taima. Quizá algún día se enteren de quién ha sido el opresor de verdad de los pueblos amerindios y dejen de dar la tabarra con las falsedades de siempre. Los indios tenían un consejo propio que escuchaban los virreyes españoles, ante los cuales podían exponer sus quejas y recibir soluciones. Pero eso se suprimió con la supuesta independencia de la metrópoli que les había dado la primera universidad del continente, en Méjico. No se conoce ninguna universidad que los ingleses establecieran en América antes de la independencia de Estados Unidos, pero sí se sabe que los comanches, los sioux y otras tribus indias se sublevaron contra los ingleses primero, y luego contra los yanquis, sus criollos. Al sur de Río Grande, en cambio, los indios se aliaron con los españoles en contra de sus opresores, los imperialistas aztecas e incas, y luego bajo la dominación española pudieron por fin medrar y mezclarse con los supuestos invasores europeos, cosa imposible en ambos imperios indios mencionados, el inca y el azteca…, y por supuesto en el yanqui, en cuya administración los funcionarios indios son desconocidos.

 

[Img #15937]Ahora parece que se ha puesto de moda el sentimiento anti español tanto en América como en España. Parece que fue cosa mala para ellos pasar de la prehistoria a la Edad Media merced a La Conquista. Abjuran de sus antepasados los que combatieron codo con codo con y bajo el mando de los españoles en la mayor derrota de la Marina Británica hasta el siglo 20, en Cartagena de Indias. Si hubieran perdido aquella batalla los ingleses se habrían apoderado de toda América, y los sudamericanos de ahora hablarían todos en inglés y no presentarían los rasgos indígenas que muestran hoy, porque habrían corrido la misma suerte que sus desventurados hermanos de raza del norte… Se calcula que en los actuales EEUU había varios millones de personas cuando llegaron los ingleses. Ahora quedan unas decenas de miles encerrados en las reservas. ¿Ese destino es preferible al de las actuales repúblicas sudamericanas?

 

Pero no sólo se encuentra ese sentimiento bastardo en América, sino también en algunas partes de España, como si los problemas los causara la unión en lugar de la desunión. Todos los nacionalistas son racistas, porque dicen que ellos tienen más derechos que sus vecinos de las demás regiones, o por lo menos quieren tenerlos. Son insolidarios por naturaleza, y se quieren constituir en grupo humano diferente, por supuesto superior a los demás, como ya dejara por escrito aquel deficiente intelectual llamado Sabino Arana, que felicitó a los cubanos al principio de su dependencia de Estados Unidos, después de una guerra causada por una mentira y la demagogia de los políticos de ambos lados del Atlántico y la campaña culpable de los periódicos de Hearst. Pero así es el racismo: desprecio al diferente en función de su rh o de su idioma. Y todo por obtener ventaja económica y de poder por parte de una minoría con aspiraciones oligárquicas a costa de la mayoría de la población a la que le venden la moto de que ellos son mejores y que deben luchar contra “el poder central” del estado que les roba y les desprecia, cuando son ellos los que desprecian la ley y la democracia, como están demostrando los prófugos y los presidiarios, Puigdemont y Junqueras y algunos de sus seguidores. Los creen héroes cuando en realidad son súper chorizos que no sólo se quieren ir de España (que pueden hacer en cuanto salden las cuentas con la justicia, simplemente comprándose un billete de avión), sino que además quieren robar en el proceso treinta y dos mil ciento ocho kilómetros cuadrados de territorio que es de todos los españoles. Aunque todos los catalanes votasen por unanimidad, no podrían cometer semejante dislate, porque ese terreno no es solo suyo. Es de todos los españoles. Pero aunque todos los españoles decidiésemos por unanimidad que Cataluña se independizara, eso tampoco sería factible, porque el Estado Español emana de la nación española, mientras que los catalanistas pretenden crear un estado catalán para inventar después una nación catalana que no existe más que en sus mentes enfebrecidas.

 

Por todo eso a mi me ofende que todos esos indigentes intelectuales machaquen continuamente en los medios de comunicación (por cobardía o maquiavelismo del gobierno español) con la majadería del “nacionalismo español”. El nacionalismo español no existe: lo que existe es la nacionalidad española. La nacionalidad catalana no existe: lo que existe es el nacionalismo catalán. Y no es lo mismo, no: la nacionalidad es algo concreto, mientras que el nacionalismo es una teoría, un espejismo que elucubran mentes febriles incapaces de aprehender la realidad porque no les gusta. Lo que llaman los psicólogos “denegación de la realidad”. Es como si uno dijese que existen las hadas o los dragones porque no le gusta lo que tiene en casa o a su puerta.

 

Por todo ello yo insto a TODOS los políticos actuales A DIMITIR e irse a su casa, y al Rey a convocar ELECCIONES A CORTES CONSTITUYENTES ya, para que los políticos del futuro (honrados, para variar, porque no es honrado el que no sirve al pueblo sino a su ideología o a su partido) se enteren qué demonios quiere el pueblo e intenten resolver los problemas que nos preocupan de verdad a los españoles en lugar de pretender adoctrinarnos continuamente en las gilipolleces que se les ocurrieron hace siglos a Carlos Marx, Adam Smith o al Súrsum Córdam. Porque lo que los españoles queremos es vivir felices y tranquilos, en paz, y llegar a fin de mes sin sobresaltos. Y eso algo que ninguno de los políticos o partidos políticos actuales es capaz de darnos, por su propia definición. ¡Abajo este sistema perverso de partidos estatales! ¡Viva la República!


 

Puerto de Mazarrón,
a 14 de abril de 2018,
festividad de la República.

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