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Jesús de Las Heras.
Viernes, 27 de abril de 2018
se confirma la regla de que por robar una gallina vas a la cárcel, pero por robar millones no te pasa nada.

Sixteen tons: ¿puede un político ser un buen gestor aunque sea un chorizo?

[Img #16027]«Dieciséis toneladas» es una canción que me gustó siempre y que conocí en la voz profunda de un catalán español, Jose Guardiola. Luego, cuando estudiaba inglés, me enteré que la canción era original de Merle Travis, un cantante americano del norte que denunciaba la explotación de los mineros, a los que la empresa cobraba por el alojamiento y la comida más dinero del que ganaban con su trabajo, porque debían extraer de la mina cada uno dieciséis toneladas de material al mes para poder igualar la deuda.

 

Es curioso que la defenestración de Cristina Cifuentes haya ahorrado esa cantidad al Partido Popular, diciséis millones de euros en sueldos a los suyos, entre diputados, consejeros y otros chupatintas diversos, ya que en ese partido (como en todos los que tienen poder en la España actual), sólo se hace lo que dicta el jefe, y ay de quien ose discutirle o pensar por su cuenta. De no dimitir ella, como pretendía, por culpa de los naranjitos Ciudadanos, habría habido una moción de censura con éxito, dando la jefatura de la Comunidad de Madrid a un socialista, que colocaría a sus 240 personas de confianza, con lo que esos millones ya no ingresarían en las arcas de los del PP (sea para cada uno de ellos individualmente o para el partido, a los demás eso nos da igual) sino en la de las huestes del PSOE, o de PODEMOS, que están a ver si conquistan el Reino de los Cielos, como ellos mismos no se cortan en decir. Por lo tanto, ¿a quién beneficia la dimisión? Al PP, indudablemente. He ahí a quien cabe sospechar que la ha defenestrado. Por medios nada confesables, claro, porque una cosa que nos hurta la Constitución Española vigente a los ciudadanos, entre muchos otros derechos, es defenestrar, o sea, cesar, a los políticos que no cumplen con su contrato con los ciudadanos. Si la tuviéramos, habríamos cesado a Felipe González por su referéndum tramposo sobre la OTAN, a Aznar por la liquidación de servicios esenciales para el estado, como la telefonía fija o la energía eléctrica; a Zapatero por todos los dislates que cometió (y los sigue cometiendo, el pobre, aunque ya no nos afecta a los españoles excepto en la imagen externa de nuestro país), siendo el más lesivo para todos la paralización del Plan Hidrológico Nacional cuando Europa lo pagaba. Pero no, resulta que no tenemos protocolo o mecanismo para cesar al político que no cumple, robe o no. A Cristina se la acusa de robar dos tarros de crema. A Zapatero habría que acusarlo de robarnos todo un Plan Hidrológico Nacional, pero nadie dice nada. En Andalucía se han robado millones de euros que iban a ser para mejorar la situación de los parados, pero aquí todos callados, que eso es tabú porque «Griñán y Chaves son de los nuestros». Con lo cual se confirma la regla de que por robar una gallina vas a la cárcel, pero por robar millones no te pasa nada.

 

Cristina Cifuentes es una política eficiente que ha mejorado las cuentas de la Comunidad de Madrid. Ahora parece que lo que hizo su predecesora en el cargo no estuvo tan bien, hasta el punto de que el segundo de doña Esperanza Aguirre está en la cárcel. Y miren ustedes por dónde, la sucesora ha sido defenestrada por chorradas. Primero un máster mal dado, y ahora dos tarros de crema que acabó pagando. Seguramente ustedes nunca se han llevado nada de un sitio sin querer, o queriendo. Ni una toalla de un hotel, ni un cenicero de un bar…, en fin, cosas carentes de importancia a no ser que sean ustedes políticos algún día, y entonces se utilicen como artillería pesada para causar el mayor daño posible a ustedes o a su partido.

 

Pero yo creo que eso es poner el caballo detrás del carro: ¿puede un político ser un buen gestor aunque sea un chorizo? Recordemos que Berlusconi tenía cuentas pendientes con la justicia italiana, y los italianos lo seguían votando para que siguiera siendo presidente. Si es buen gestor, su vida privada es suya de él, y a los demás no nos importa. Pero tanto «Sálvame» tenía que acabar haciendo daño. Ahora los políticos tienen que ser santos, sean o no buenos gestores. A José Luis Rodríguez Zapatero no se le puede tachar de nada en su vida privada, al menos que se sepa: señor casado, padre de familia, sin escándalos conocidos… Sí, parece un ciudadano ejemplar. Casi lleva a nuestro país a la ruina, pero eso son pecadillos políticos sin importancia. Lo importante es que es un padre de familia y ciudadano intachable. Pues miren ustedes: yo prefiero a un sinvergüenza que haga mejorar el bienestar de los ciudadanos a un hombre intachable que nos lleve a la ruina. Después de todo, su vida privada es cosa suya y de su familia, y no me importa en absoluto, y a ustedes tampoco debería. Pero vivimos en un país de siervos y de hipócritas en que las consignas que vienen de arriba son obedecidas al pie de la letra y con ellas es fácil esconder la realidad porque nadie quiere verla. Que hagas bien tu trabajo parece que da igual. Tienes que seguir los dogmas que se dicten desde arriba en cada momento. Si no, estás perdido. Por este tipo de cosas yo jamás seré político, ni en este país ni en algunos otros, en caso de que pudiera.

 

[Img #16028]Porque en este país el acoso y derribo es fácil si viene de tu propio partido, como le ha pasado a la propia Cifuentes, en mi opinión. Si viene de otros partidos, es un poco más complicado, porque ellos carecen de información pormenorizada y concreta, aunque pueden sospechar cosas, y ya se encargan con sus medios masivos de información afectos en presentar teorías como si fueran realidades. Luego el juez, o la propia fiscalía, si le llegan como acusaciones de particulares, las archivan sin más, porque una cosa es lo que el vulgo considera justo (lo que favorece a «los suyos»), y otra cosa es lo que la ciencia jurídica entiende por punible. Pero a la gente en este desgraciado país desde hace muchos años le ha dado por constituirse en «jurado popular» aunque nadie le haya facultado para ello, y dicta sentencia siempre aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. Creo que hasta que no se tome el asunto en serio y empiecen a haber condenas por difamación y calumnia (recuérdese que no es lo mismo: sigue siendo difamación aunque lo que se denuncie en público sea verdad, pero se persigue sólo manchar el buen nombre del denunciado) y se tenga mucho más cuidado con la formulación de las frases de los «supuestos delitos». Porque uno no es supuesto ladrón, sino que se sospecha que lo sea. Uno no es ladron de la especie de los supuestos, sino que alguien, con razón o sin ella, sospecha que lo pueda ser, pero no lo demuestra.

 

Y yo me siento como los mineros del condado de Muhlenberg, Kentucky, cuya situación dramática cantaron Merle Travis y José Guardiola (entre otros) porque al igual que ellos se sentían vigilados por los capataces que les exigían las 16 toneladas de material, y mientras tanto no podían permitirse morirse porque su alma pertenecía a la tienda de la compañía, este estado de partidos demuestra que nos controla a todos, tiene acceso a las cámaras de seguridad de todos lados por los que pasamos (aunque en el caso de Cifuentes sólo se ve una secuencia de fotos de la que se deduce que la registran, pero los saltos entre cada foto dan a entender que la manipulación es altamente probable), y que en cuanto le interese nos puede chantajear en beneficio de sus intereses. Por eso creo que deberíamos espabilar y no dejarnos avasallar por una moralina ya obsoleta en el siglo 21. Necesitamos buenos gestores, no santurrones. Necesitamos gente que nos resuelva nuestros problemas, no gente enferma de ideología. Reivindiquemos el derecho a exigir a nuestros políticos que cumplan con sus obligaciones para con nosotros, no con sus partidos. Evitemos esos juicios de valor y tribunales de honor, que están prohibidos por la constitución. Es triste ver que precisamente las cosas buenas que contiene son las que menos se observan, y les sale impune.

 

Pero todo esto sucede porque en España no existe la democracia. Exijamos Cortes Constituyentes, y una República decente de una vez.

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