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Juan Eladio Palmis.
Lunes, 30 de abril de 2018

Valcárcel, zorro plateado

[Img #16058]La vida política en la cortijá murciana de Valcárcel, que cuando salga por la punta al margen de haber tenido una capacidad de ahorro acojonante, seguramente será catedrático apto para chiringuitos expendedores de títulos académicos superiores católicos, más superiores que los de las universidades públicas que, para empezar, con el cuento de la falta de presupuesto, lo que realmente ha faltado y falta es mucha dignidad.

 

De zorrería en zorrería, de viaje trasatlántico en viaje trasatlántico a todo confort, la vida de un profesor sin plaza, por el arte que tiene el Partido Popular y de los curas de que en su organización no falte nunca de ná, y mucho menos las perras fáciles, el señor Valcárcel, va a dejar ninguneado a todos esos magnates de las revistas del corazón, y sería curioso saber cuánto dinero hemos empleado del erario público en la persona y figura de Valcárcel, aunque sea ahora, perdonando lo que le queda por gastar en viajes y en atenciones a su cuerpo serrano.

 

Aunque en la cortijá murciana a nivel de prensa del día y hemeroteca desde aquellos tiempos gloriosos que se fletaban aviones para llevar dos bombonas de agua embotellá al Sahara abandonado a su suerte por España, o se cazaba el primer oso polar de la temporada; o se iba a visitar la similitud murciana cortijera con los bosquimanos del Congo, en la cortijá nunca, judicialmente, se ha pasado en los medios y en las vestimentas con puñetas, de, todo lo más, reñir los desajustes mil millonarios en euros ( ¡ Y un pijo voy a escribir robos, pa que me trinque la inquisición pepe-pesoe-vaticano!) en autopistas, cajas, desalinizadoras, aeropuertos, jubileos…y un largo etcétera que, ladinamente, con mucha zorrería, teniendo todas las válvulas de seguridad timbradas, dándole a cada cual lo que ambicione y pida, la cortijá murciana sigue siendo un territorio donde todo, absolutamente todo, pasa por lo atado y bien atado del zorro plateado Valcárcel.

 

Muchísimo más inteligente, pillo y listico que Franco, Valcárcel, siempre ha dado de comer en su cortijo a todo el elenco popular del resto del país, puede que en una mayoría de euros muy superior a los exhibicionistas populares valensiás, pero, aquí en la cortijá, donde el clero vaticano realmente está en el cielo económico que lo que quiera no ha tenido y tiene, más que abrir la boca, sus ataduras de zorro plateado, sus orines marcando territorio son en extremo tan poderosos, que cuando alguno se ha sentido con poder suficiente para intentar dar fin a más de treinta años de su cacicazgo cortijero, cuando ha querido recular se ha dado cuenta que estaba pisando el charco más denso, extenso y contaminado de cuantos el amasijo pepé-pesoe, todo manejado por Valcárcel, el próximo doctor o catedrático en Historia y Realidad del Arte Político Cortijero, ha creado.

 

¡Boinas fuera!.

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