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Juan Mariano Pérez Abad.
Miércoles, 2 de mayo de 2018
Los cuentos del Pity-Power

La manada, el rebaño y la chica que no dijo no

[Img #16059]Creo que si alguien violara a una de mis hijas, yo sería uno de esos padres que esperaría al culpable en la puerta de la cárcel, para coserlo a tiros cuando le dejasen salir. También creo que la mayoría de nosotros siente la misma indignación que yo ante este tipo de crímenes. Afortunadamente, vivimos en el país con menor tasa de violaciones de la Unión Europea y por eso me resultaba tan extraña la machacona insistencia con la que durante tantísimos meses han venido difundiendo los “Grandes Medios de Comunicación” el caso de “La Manada”. Al fin y al cabo, tan solo parecía ser un caso policial más que ya estaba en manos de la Justicia.

 

La Prensa, Cuarto Poder, quizás para ayudar a sobrellevar esa enorme carga de trabajo que enlentece al Poder Judicial de nuestro País hasta hacerlo inoperante, ha venido celebrando un juicio paralelo en todos los canales de la tele. Hoy en día, el Poder Ejecutivo se ha apoderado por completo de la Prensa, a la que mantiene mediante publicidad corporativa y subvenciones. Todos los canales nos resaltan las mismas noticias y las orientan en el sentido que se les indica, como si se tratasen de perros empujando un rebaño en la dirección que les indica el pastor. Y para nuestros políticos, el Feminismo se ha convertido en el más fabuloso negocio que hayan inventado en todos los tiempos. Lo pudimos comprobar cuando, tras repetir las elecciones, la llave que permitió que los grandes partidos formasen gobierno resultó ser el Pacto de Estado contra la Violencia de Género. Es un negocio que vive de una imagen que hay que alimentar con casos como este. Por eso, toda la prensa ya había conducido al rebaño a sentenciar prisión permanente revisable para los agresores.

 

Tengo que confesar que, aunque no veo casi nunca la tele, ante tanta presión mediática no pude resistirme opinar. No soy cordero de rebaño y acostumbro a hacerme mi propia opinión en vez de dejarme llevar por la que me impone la tele. Por eso escribí en su momento que me parecía muy raro que se estuviese hablando de violación cuando, al parecer, la boca de la chica no dijo “NO” hasta después de lo sucedido, cuando vino a darse cuenta de que le habían robado el móvil.

 

Entiendo muy bien la desesperación que debió de sentir la muchacha cuando vino a darse cuenta de lo que acababa de hacer, de la clase de gente a la que había entregado su sexo, de lo que sucedería cuando llegara hasta los ojos de sus padres lo que había quedado grabado en aquellos momentos a través de las redes sociales. Pero, por mucho que nos indigne la conducta de la Manada, eso no parecía tratarse de una violación, sino de un gran error de la chica aprovechado por unos truhanes. Si yo fuera su padre, guardaría la escopeta y me preguntaría qué fue lo que no le expliqué sobre “la vida real” a mi hija, qué es lo que no entendió como para meterse en semejante “marrón”.

 

Pero, si había que meter en la cárcel a 5 “tíos”, era necesario que hablara quien tenía que hablar: la Justicia. Pero el Poder Judicial no es tan fácil de doblegar, por mucho que los políticos se han reservado el derecho a designar sus altos cargos, por muchos incentivos con los que premien a los jueces sumisos y por muchos otros rebeldes que consigan inhabilitar, siempre aparece el que quiere sentenciar en conciencia, en vez de seguir las indicaciones que se le dan. Y en un País que ha perdido la capacidad de pensar y el concepto de valentía, todo el mundo interpreta como una temeridad el que la sentencia se haya atrevido a contradecir a una muchedumbre tan enfervorecida por las campañas mediáticas. Ahora todo el mundo piensa que se trata de corrupción o machismo por lo que el tribunal dice que no hubo violación, sino abusos. Y todo el rebaño pide la cabeza del que se ha atrevido a decir lo que él considera “verdad”, junto con las de los integrantes de la Manada.

 

En estas jugadas de manipulación social sucede como en los juegos de cartas, que la banca siempre gana. El Gobierno ha aprovechado para entrenar a nuestro rebaño en su “doma ideológica” para mejor expoliarnos y, aunque la sentencia no sea la que buscaba, ahora aprovechará para darle otra vuelta de tuerca al Poder Judicial, para doblegarlo y allanarse los obstáculos.

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