Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Juan Mariano Pérez Abad.
Jueves, 10 de mayo de 2018
los nuevos niños robados

Y a ti… ¿Por qué te quitaron a tus hijos?. Adrián y Marina de Madrid

[Img #16136]En España, decenas de miles de niños se encuentran bajo la tutela del Estado, a menudo en contra de la voluntad de sus padres. Lo primero que pensamos todos es que “algo muy malo habrán hecho esos padres para que les quiten a sus hijos”. Sin embargo, analizando muchos casos reales, hemos tenido la ocasión de comprobar la inconsistencia de los motivos que habían justificado su castigo, así como la energía que dedican ellos a intentar recuperar a sus hijos.

 

Muchos de los afectados señalan a los enormes beneficios económicos que se generan en las Residencias de Acogida de Menores y las Adopciones como el motivo que provoca estos abusos de poder por parte de la Administración. Una auténtica “Industria del Tráfico de Menores” impulsada por los abusos de poder de las Instituciones del Estado.

 

Desde esta redacción queremos dar a conocer la verdad del problema exponiéndoles algunos de esos casos reales.

 

Si bien la profunda enemistad que enfrenta a la madrileña Marina García Ferrero con sus suegros naturales de Argentina, podría tener origen en algún tipo de “racismo inverso” de estos, hay que reconocer que ella tiene un carácter muy combativo. Sin embargo, a juzgar por sus fotografías de familia, ella y su esposo Adrián Marcelo Villareal Cuellos forman un matrimonio que era capaz de cuidar eficazmente a sus hijos y proporcionarles un hogar feliz.

 

La semilla de su infierno nació en Plenas, pequeña localidad de la provincia de Zaragoza, después de que Marina presentase una denuncia por amenazas contra la dueña del bar del pueblo, que era además la Teniente de Alcalde y sobrina del alcalde Baltasar Yus Gracia. Este era a su vez “Presidente de Comarca y Servicios Sociales” de la comarca aragonesa de Belchite. Según asegura nuestra protagonista, ya por entonces este señor la amenazó con “quitarle a los niños”.

 

Poco después de aquel incidente, se trasladaron a otro pueblito llamado Arcos de las Salinas que, aunque está en la misma comarca, ya es de la provincia de Teruel. Inicialmente, el matrimonio y las dos hijas que tenían entonces fueron bien acogidos gracias a la preocupación que sienten en aquellas tierras por la despoblación, pero todo se les puso en contra cuando, desde el Ayuntamiento de Plenas, pusieron al corriente a aquel otro de las disputas sufridas. Allí se les bloqueó la ayuda social que se les había concedido y, siempre según asegura Marina, les ofrecieron “recogerles” a las niñas si no les podían dar de comer. Años después, cuando ya se habían trasladado a un nuevo domicilio en Madrid, este litigio con funcionarios del Ayuntamiento de Arcos los llevó a juicio. Según parece desprenderse de una sentencia judicial posterior, ya entonces, los de aquella Comarca intentaron abusar de su poder solicitando la apertura de un expediente de desamparo ante Servicios Sociales del distrito de Usera (Madrid) pero no se puso en marcha al no existir “indicadores de riesgo”.

 

Ese traslado se debió al fallecimiento de una abuela de Marina. Aunque aquella desgracia abría paso a un conflictivo reparto de la herencia millonaria que dejaba, les permitió disponer de inmediato de un alojamiento en la Capital. Mientras se acomodaban en su nuevo hogar, tuvieron que acudir al hospital por la sospecha de que la hija mayor le hubiese pegado un trago a una botella de limpiador. Todo quedó en falsa alarma, pero los padres de Marcelo, que repudiaban abiertamente a esas nietas, aprovecharon para denunciar a Marina, acusándola por despecho, con difamaciones como que era una madre descuidada y alcohólica. Eso les costó la apertura de un expediente de desamparo en el CAI Nº 3 el año 2012, que volvieron a superar con buena nota al demostrarse la falsedad de las acusaciones.

 

Habiendo nacido ya en el 2013 su hijo menor, la mayor empezó a tener problemas en la guardería (por entonces tenía 4 años) porque sufría agresiones importantes por parte de algunos compañeros. Los desencuentros que tuvieron con la Dirección del Centro Educativo en relación al manejo de ese asunto terminaron en la reapertura del expediente de desamparo. Cuando tuvieron conocimiento del asunto recurrieron mediante abogados. Entre las irregularidades de la Administración y las de sus propios defensores, el trámite se prolongó hasta que el 24 de Junio de 2015 la Comisión de Tutela del Menor acuerda llevarse a los niños.

 

Adrián y Marina se negaron a entregarlos e impugnaron judicialmente la medida. La vista se celebró el 11 de Noviembre de ese mismo año, pero el 18 de Noviembre, antes de que fuese dictada la resolución correspondiente, cerca de 20 policías asaltaron la vivienda familiar. Derribaron la puerta y franquearon las ventanas, como si se tratase del asalto a una guarida de terroristas, y se llevaron a los menores. A una de las niñas la sacaron desnuda y mojada de la ducha y se la llevaron a la calle envuelta en una toalla.

 

Hemos leído el documento de resolución de desamparo para intentar entender los motivos de la Administración para adoptar una medida tan brutal. En él no se habla de las causas que se recogen en la Ley Orgánica de Protección del Menor, sino de unos “INDICADORES” que ellos mismos establecen, con los que parecen querer justificar su vulneración de los derechos fundamentales de padres e hijos. En el caso que nos ocupa, los motivos resultan ser tan etéreos como “dinámica disfuncional”, tan imprecisos como “seguimiento médico irregular” y tan demostradamente falsos como “posible adicción al alcohol de la progenitora”.

 

Cuando pudieron ir a visitarlos a las casas de acogida por primera vez, encontraron que los mantenían separados. Al pequeño, que aún venía siendo amamantado por su madre cuando lo arrancaron de su hogar, según afirma Marina que le confesó la cuidadora, lo mantenían sedado meses después de su “rapto” porque no habían conseguido que dejara de llorar.

 

La vida de todos ellos se ha convertido en un infierno del que aún no han podido escapar. Los padres se han dejado la salud y el poco patrimonio que tenían han perdido luchando por recuperarlos. Los niños han sufrido un trauma que les marcará de por vida. Marina y Adrián no son personas resignadas y sumisas, así que a menudo han tenido prohibidas las visitas con sus hijos como represalia por ejercer su derecho a expresar su protesta públicamente.

 

Pero la última palabra en estos temas la tiene el Poder Judicial. La vista de su recurso contra la resolución de desamparo se celebró 8 meses después de que se los llevaran. No se les admitió ningún tipo de prueba, ni testigos, ni informes periciales, ni siquiera se les tomó declaración a ellos mismos, dando la inequívoca impresión de que se encontraban en total indefensión. Después de haber analizado las sentencias de muchos de los casos que hemos venido publicando en este Diario, no cabe extrañarse de la pérdida generalizada del respeto a la Justicia en este País. En este caso concreto, la calidad del trabajo judicial plasmado en el documento nos parece absolutamente lamentable, pues no refleja ninguna prueba documental o pericial independiente, sino que repite fielmente los indicadores de los técnicos de los Servicios Sociales que, en su mayoría, se parecen más a un folleto con habladurías difamatorias vertidas por las enemistades con las que se han tenido que ir enfrentando, que a los hechos contrastados o verificables que debería contener el trabajo de funcionarios públicos de ese nivel de responsabilidad.

 

No es fácil de discernir si la existencia de este tipo de sentencias se debe a que la sobrecarga que parecen sufrir los Juzgados haya podido producir un deterioro tan vergonzoso de la calidad de su trabajo, al humillante sometimiento de nuestro Poder Judicial hacia el corrompido Poder Político-Administrativo de nuestro País o de ambas cosas a la vez, pero lo que sí sabemos es que han llevado a nuestra Democracia y a la familia de Adrián y Marina hasta el borde del abismo.

¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
VegaMediaPress • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress