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Merche C. Servellera
Lunes, 14 de mayo de 2018
Merche C. Servellera

Cambia de hábitos y tu vida cambiará

[Img #16161]Es sencillo: compruébalo

 

Toda nuestra vida no es más que el reflejo de nuestras costumbres, así de simple.

 

Por herencia o por adquisición, tomamos unos hábitos de vida que marcan nuestro día a día, y con ello nuestro futuro, aunque éste no sea el que deseamos.

 

Estos hábitos no son más que eso, y como tales se pueden cambiar siempre. Lo único que nos lo puede poner difícil es nuestra actitud con respecto a ese cambio.

 

Ya hemos hablado anteriormente de la actitud personal, y el peso tan importante que tiene en cada paso que damos, con lo cual no lo repetiremos hoy.

 

Por consiguiente nos centraremos en nuestros hábitos: esos buenos y malos hábitos que marcan la diferencia, pero recordando que es tu actitud la que hará posible cambiarlos.

 

Identificando Hábitos.

 

Para saber si tenemos buenos o malos hábitos de vida, solo tenemos que hacer una lista de metas que queremos conseguir.

 

En cuanto las tenemos identificadas, automáticamente podremos averiguar si, lo que hacemos diariamente, nos lleva en la dirección precisa para conseguirlas, o por el contrario nos aleja de hacerlo.

  • Observa tus rutinas desde que te levantas hasta que te vas a dormir.

  • ¿Cómo organizas tu día?

  • ¿Qué tiempo empleas en programar las acciones que tus objetivos necesitan para ser alcanzados?

  • ¿Qué es lo que te suele distraer y robar tu tiempo y concentración de lo realmente necesario?

 

¡Fijemos prioridades!

 

Comencemos por una buena organización, teniendo siempre en cuenta que El Orden Nos Protege. Y para ello es indispensable hacer una lista de prioridades.

 

En esta lista irán reflejadas las cosas más importantes que esperamos alcanzar. Aquello con lo que soñamos tener, vivir, disfrutar...

 

 

Una vez establecida esta lista, bien sincera y realista por cierto, estaremos preparados para realizar un plan de acción y ponernos en camino.

 

Ten en cuenta que algunas prioridades es posible que se superpongan, o vayan unas en función de otras. Aún así deben tener su posición en esa lista.

 

Más adelante veremos que no se contradicen ni se superponen como parece, sino que van encadenadas a nuestros deseos por satisfacer. La cuestión es encontrar un orden para que estos deseos se hagan posibles.

 

Una vez definidas, haremos otra lista.

 

Pondremos por orden aquí las acciones necesarias

que debemos realizar, sucesivamente y a lo largo del día, en el camino que nos lleva a alcanzarlas.

 

Recuerda que en la organización está el aprovechamiento del tiempo. Esta lista será tu Agenda personal, tu Ruta de viaje, para llegar a tu destino: Tu Objetivo.

 

 

Todos los hábitos tienen sus raíces: vamos a averiguar cuáles son.

 

Para que nos resulte más sencillo, hagamos un parón para averiguar de dónde nos vienen estos hábitos de vida, que no nos dejan avanzar.

 

Tengamos en cuenta que un  hábito, para incorporarlo en nuestra rutina, es necesario repetirlo a diario por espacio no inferior a 20 dias seguidos. Con lo cual, para deshabituarnos de él, cambiarlo por otro positivo y razonable, según nuestros propósitos, deberemos hacer la misma operación.

 

Las raíces de los hábitos podemos encontrarlas en:

 Los pensamientos, que tienen una base común:

 

  • Nuestra experiencia y sistema de valores; lo que hemos hecho con la experiencia que hemos adquirido.

  • De dónde nos viene esa experiencia: si es propia o está hecha de visiones, prejuicios y tópicos, y nos hacen pensar de la manera que lo hacemos (valores preconcebidos o impuestos)

  • Los sentimientos que nos producen estos pensamientos,  y que nos llevan a actuar como lo hacemos.

  • La repetición de esta forma de actuar, haciendo de estos comportamientos un hábito, y por lo tanto, nuestra forma de ser: Lo Que Somos.


A partir de aquí no vale echarle la culpa a las circunstancias


Solemos buscar culpables a lo que nos pasa, a lo que nos toca vivir y, aunque es cierto que hay situaciones que no está en nuestra mano controlar, y estas situaciones, si son desagradables o dolorosas, su definición son "desgracias", en el resto de casos tenemos SIEMPRE implicación.


Afirmar que no podemos solucionar las situaciones que vivimos, adoptando el papel de víctimas de esas circunstancias, no es más que reconocer que no podemos hacer nada por solucionar el problema, que no somos parte de él. Y cuando no nos consideramos parte de un problema, difícilmente podremos formar parte de su solución: esto no es lo que deseamos, no es cierto?


Esto nos lleva a la resignación, que es una palabra mortal ante cualquier emprendimiento de superación, de crecer, de desarrollarnos.


Por tanto yo te invito a que respondas lo siguiente:

  • ¿Quién soy?

  • ¿Qué hago aquí?

  • ¿A dónde voy?

Y después, lápiz en mano, comienza a redactar tu ruta de vida.

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