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Juan Sánchez.
Domingo, 27 de mayo de 2018

La felicitá

[Img #16217]Happiness, félicité, felicità, felicidad. Qué bien, qué bonito, qué bueno, qué chupi, que céntrico y qué todo. Y fueron felices y comieron ‘cagarros’ de perdices. Porque en Este país de tontos del ciruelo y cojones raudos y veloces a saltar sobre la mesa, absolutamente todos, nadamos en un océano de incuestionable felicidad. Que no te vengan con milongas trasnochadas, la gente se queja de puro vicio: la gente no sabe lo bien que se está por estos lares y se pasan el día de lamento en lamento cual gemebunda turbamulta de brevicas tiernas. ¿O no?

 

Pues, para ser todo lo contrario, no veo a la gente tomando riendas en el asunto. No se vayan a malinterpretar estas inocuas palabras, que servidor es fiel discípulo de Gandhi y nunca animará ni ensalzará lucha amartillada alguna, ni discordia, ni cualquier otro tipo de ‘intervención ciudadana’ que no sea dentro del marco democrático. ¡Por favor!. Que ya vamos conociendo a los pastores y su gallao siempre atento al garrotazo vil, sentencioso y carcelario contra el borrrego respondón: “Te voy a hartar yo de salirte de la fila”, te espetaba furibundo el abuelo Paco. Y sabía perfectamente lo que decía; no en vano, se chupó una mili de tres años más la prórroga de otros tantos en el frente de los Pirineos, con batalla del Segre incluida. Después, el campo de concentración que nunca existió, según los carceleros, y una posguerra de tripa reseca y dolorida, sin mendrugo ni camisa blanca de domingo para curar los estacazos del sol a sol de aquella y esta España sin salida.

 

Por ende, estimado lector, lectora, no vengo a ‘esclafar’ ningún bando enaltecedor de animadversión hacia nuestros cancerberos. Sarna con gusto pica un ‘güevo’, pero te jodes por tarugo. Porque somos tarugos y tarugas sin solución. Felices de boquita de piñón ante la vecinita del cuarto, no sea que descubra la orfandad de nuestro frigorífico y seamos la comidilla del rellano. Y, Pasa la vida y no has notado que has vivido, cuando pasa la vida… Tus ilusiones y tus bellos sueños… todo se olvida…” que canturrearan tan cojonudamente los “Pata Negra”.

 

Y tú dirás: ¿a qué pijo viene toda esta monserga? Bueno pues, mira de mirar hacia lo que no quieres o no te atreves a reconocer. Esto es, colega de cuitas patrias, ¿tas dao cuenta de la vidorra que se ‘mantecan’ nuestros mandatarios? ¿Sí, o qué? Y que todo ese tren de lujo salga de nuestros riñones, no te sugiere nada de nada. Y que nos ordeñen y pastoreen cual ganado lanar, ¿no te irrita una miajica? Bueno pues, a joderse que son dos días en este valle de lágrimas llamado España, y Olé. Porque la vida que se meten estos sinvergüenzas con mando en plaza puede ser así únicamente porque nosotros, borregos y borregas, se lo consentimos. Y no busques otra interpretación del tema: somos chuleados por su cara bonica y punto pelota.

 

Vamos a ver una cosica: que un alcalde o alcaldesa disponga del coche blindado oficial para ir al pico esquina del ayuntamiento a comprarse una bolsica pipas, con escolta policial y todo. Es que eso no te da pistas sobradas del descojone que se llevan con nosotros. Huelga la comparativa hacia los miles de ciudadanos que no tienen ni para un bocata salchichón del malo, que no procede porque ese plebeyo harapiento  no tiene derecho a vivir siquiera. Que no se te olvide que siempre hubo clases, ojito al dato, y tal, pascual. Pero eso solo sería un mote sin sustancia política en el inmenso anecdotario ‘chulesco’ por la ‘dote’ que los ciudadanos otorgamos a nuestros políticos en esa ceremonia nupcial llamada “elecciones libres y democráticas”, ja!. ¿Estás en lo que es, o no?. O es que no has leído la letra pequeña de la papeleta electoral donde se establece claramente que los candidatos electos tiene carta blanca para joder al personal desde el mismo momento de su toma de posesión. Pues estate atento, coño!, y luego no te quejes, si aún tienes ese derecho vigente. Hay que leerse muy concienzudamente hasta el prospecto del rollo del papel higiénico, no sea que después de limpiarte los bajos te dé por sonarte los mocos, cojones!; a ver si estamos en lo que tenemos que estar, que así nos va. En resumidas mierdas: los, las, les, lus, lis-tos siempre nuestros políticos, muy pero que muy listos, y prestos a llevársela cruda por derecho democráticamente inalienable. La pasta, narices, la pasta; ¿qué otra cosa motivaría su participación pública?

 

En fin, hasta aquí esta largada ‘revolucionaría’. No voy a mencionar siquiera sus indecentes sueldazos mientras decretan una salario base de pura esclavitud. Tampoco mencionaré sus complementos salariales: dietas, pernoctas, garbeos en Bussines Class, las, los secretarios mamporreros/as para llevarles el dietario y el móvil, los cargos de confianza y, o, u, desconfianza, las comilonas a costa del españolito cazurro pero sabelotodo -así somos, no te canses-, las prebendas por comisión extraplenaria no incluida en su cometido ‘normal’ de politicastro de medio peo. Y por supuesto, jamás se me ocurriría mencionar comisiones por concesiones externas, mordidas o regalos por servicios prestados en el juego a los poderosos, -y el pueblo siempre en la puta miseria-, que según nuestra escurridiza legislación concurrirían en delitos de corrupción, caso de ser pillados. Otra cosa es que se dejen pillar, ay!, ahí está el truco amigo.

 

Y de los presupuestos con meti-culoso diseño a la carta más alta y con un tufo a chanchullo que tiran de espalda, ¿qué me dices, colega?. Bueno, pos na, a rascarse tocan. Y fueron felices, y comieron… ya tú sabes.

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