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Juan Mariano Pérez Abad.
Martes, 19 de junio de 2018
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Luces y sombras en la manifestación por los tutelados del 15-Jun

[Img #16310]El pasado viernes 15-6-18 tuvo lugar en Madrid la anunciada manifestación en protesta contra los Servicios Sociales, por sus abusos e irregularidades en la sustracción de la tutela de menores a muchas familias. El acto fue convocado por Pepe Maldonado, presidente de la Asociación Nacional de Menor Gitano y se desarrolló sin incidentes dignos de mención, pero dejó un sabor agridulce entre los asistentes.

 

En el lado positivo cabe destacar que el Fiscal General del Estado saliente, Julián Sánchez Melgar, recibió a Maldonado en la sede de la Fiscalía. Tras el encuentro, recogió con sello de registro todos los expedientes de desamparo presuntamente irregulares que quisieron entregar las familias de afectados que acudieron al evento.

 

En el lado negativo llamó poderosamente la atención el escaso número de asistentes, cuyo número fue radicalmente inferior al previsto y esperado, tanto por los organizadores de la manifestación como por el despliegue policial previsto para escoltarla que, inicialmente parecía superar en número a los manifestantes. Ni las amenazas hacia los padres de las Instituciones de Menores, ni el silenciamiento del problema por la Gran Prensa, ni las maniobras de boicot de las asociaciones de la órbita del feminismo extremista (de las que subvenciona la misma Administración que arrebata la tutela a las familias) parecen poder justificar el absentismo masivo que protagonizaron las familias de afectados.

 

Sin embargo, quien sí asistió fue un representante de una de esas asociaciones pertenecientes a la órbita del feminismo fanatizado y subvencionado por la misma Administración contra la que se protestaba, como Familias del Siglo XXI o Marea Turquesa, incluso después de haber estado desacreditando a los organizadores en las redes sociales durante las semanas previas al encuentro en su mal disimulada labor de “topo”. Resultó esclarecedor que la escasa representación de una Asociación que supuestamente representa a los afectados como APRODEME, pero que se encontraba bajo sospecha de colaboracionismo y fraude a sus representados, no dudase en mostrar públicamente su amistad y afinidad hacia el infiltrado.

 

Resultó desalentador que, a pesar de que muchos de los progenitores afectados no dejan de repetir en Internet la expresión de -“yo por mis hijos mato”-, en la práctica real, más bien parecen mantener la actitud pasiva y acomodada de quienes esperan o creen tener derecho a que alguien venga a resolverles las tareas de la denuncia pública y la lucha colectiva, sin tener que moverse de delante de la pantalla de su ordenador ni realizar esfuerzo alguno.

 

Como era natural, dentro de ese ambiente de desengaño, los ánimos se crisparon, abundaron los desencuentros y se desataron rivalidades entre los escasos asistentes, lo que aún empeoró más el desánimo de todos y deterioró la confianza y la unidad. De entre todos los presentes, el que probablemente debió quedar más defraudado fuera Pepe Maldonado que, a pesar de los errores que su humilde condición económica y académica pudieran llevarle a cometer, había echado sobre sus espaldas el enorme esfuerzo de organizar y liderar esta causa.

 

Maldonado siempre ha figurado entre los activistas más destacados del Pueblo Gitano. Tanto él, como todos los luchadores contra la corrupción de este País, hemos sufrido en algún momento el acoso de las Instituciones a las que denunciábamos. En el caso de este Diario, tenemos la suerte de carecer de antecedentes penales después de que fuese archivada una denuncia en contra nuestra de la Fiscalía Provincial de Cádiz, por publicar sobre Menores. Pepe tuvo menos suerte cuando, hace muchos años, fue condenado por “Amenazas” por dar una palmada en la mesa del funcionario ante el que debatía por un problema concerniente al Asociacionismo Gitano. Ahora, con más de 70 años y sin patrimonio que lo respalde, era el único activista de la Península que había sido capaz de organizar actos colectivos de protesta pública que consiguiesen notoriedad como para haber sido recibido por políticos, jueces y fiscales del más alto rango a nivel nacional. Organizar esta manifestación le ha costado una nueva campaña de acoso institucional, por la que ahora se le reclama 6.000 € en concepto de costas judiciales por un proceso contra la Administración que tuvo lugar hace casi 20 años y se está haciendo una campaña de divulgación de su antecedente penal, tergiversando su significado, a través de su “prensa vasalla”.

 

Ahora Maldonado se retira, materializando su ya anunciado retiro del activismo. Ahora la defensa de los niños tutelados y sus familias se queda sin líder. Ahora serán los propios afectados los que tendrán que demostrar si les importan sus hijos, si son capaces de superar sus discrepancias y no aferrarse a cualquier excusa para ausentarse de los actos de protesta esperando a que sean otros los que se los hagan, corriendo con los riesgos. Ahora esta causa busca nuevo líder. Se busca personas comprometidas que cumplan la condición de ser o haber sido un afectado y de ser capaz de renunciar a la palabra “YO” y substituirla por “NOSOTROS”.

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