Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Merche C. Servellera
Domingo, 24 de junio de 2018
Merche C. Servellera

Si actúo con el corazón

[Img #16318]Tenemos la falsa creencia de que, cuando actuamos guiados por nuestro corazón, nos solemos equivocar.


Ponemos entonces por delante a nuestro cerebro, nuestra mente, que pensamos que es donde está nuestro conocimiento y sabiduría, y confiamos en que él no se va a equivocar, que será objetivo, y nos ayudará a tomar las decisiones correctas.....Vaya!


Si así fuera, la ciencia, esa de la que tanto nos fiamos, estaría completamente equivocada.


A saber, es en nuestro cerebro donde se almacenan nuestros conocimientos, que no son otra cosa que lo que hemos hecho con lo aprendido a través de nuestra experiencia, y de lo que hemos hecho con ella.


Y ¿cómo se produce el procesamiento de nuestra experiencia?..Es decir, ¿cómo hago para aprender y adquirir conocimiento de lo que me pasa, de la información que me llega?...Pues a través del corazón queridos amigos.


Veréis. Todos tenemos un mapa mental donde se almacenan nuestros recuerdos, toda la información que a lo largo de nuestra vida hemos ido guardando. Y esta información se almacenó según nos hizo sentir. Por esto diremos que tuvimos una buena o mala vivencia o experiencia, en función de esos sentimientos que generó.


Si esto es así, cuando recurro a mi cerebro para que me guíe en una percepción, análisis o decisión, le estoy pidiendo que utilice el resultado de los sentimientos que he guardado, y en base a ello decidir. Estoy utilizando mi corazón de igual manera....!!! Pero no de una manera pura, como sería si directamente dejara que él actuara, limpio de recuerdos buenos o malos. Lo haría esta vez a través de filtros creados que puede que no sean para nada objetivos.


Filtros en los que juegue un papel muy importante los prejuicios creados inconscientemente, los miedos generados por un fracaso, las dudas por una traición.....No me sirve entonces!


El cerebro hay que utilizarlo para adquirir conocimientos con sabiduría. Y si dudamos de nuestro corazón, de nuestra intuición, es que no estamos adquiriendo sabiduría. Todo lo contrario. Estamos utilizando ese almacén gris para acumular miedos y frustraciones y esto no nos va a ayudar en absoluto. Ni siquiera nos va a proteger como muchos piensan, absolutamente de nada.


El cerebro, la cabeza como solemos decir: ...."¡piensa con cabeza!..." , nos hará un buen papel si en él hemos almacenado sabiduría en la gestión de nuestras emociones, en esas que nos ha creado lo que hemos vivido, ya sea bueno o no tan bueno.


Y si eso se ha producido, entonces, no hará falta "pensar con frialdad para acertar", puesto que cerebro y corazón estarán en perfecta comunión.


Cuando esto se produce, y somos capaces de oír nuestro corazón, lo que llamamos intuición, ésta nos dirá sin fallo alguno cómo debemos actuar. Es como cuando sentimos que estamos en algo que no encaja, como un zapato que nos va pequeño, no entra, no estamos cómodos.....ahí está hablando el corazón, sin razonamiento alguno, solo nos informa, y está acertando. Debemos prestarle atención.


Si vamos a tomar una decisión, pensada, meditada, le hemos dado mil vueltas, creemos que es lo correcto, a todas luces comprobado, pero sentimos que no, que no nos entra el zapato.....error. No estamos haciendo caso a la verdadera sabiduría. A la unión de nuestro cerebro y nuestro corazón.


Y es que en realidad, hemos sido nosotros, a través de nuestro miedo a fracasar, que lo hemos separado, culpando a nuestro corazón como si él nos hubiera empujado a cometer ciertos impulsos. Y no es verdad.

Cuando nos dejamos llevar por un impulso, el corazón también nos avisa...con una mariposa, con un nudito en el estómago. Solo que no le hacemos ni caso. El impulso es mayor!


Ser capaz de hacerse responsable de las consecuencias de seguir estos impulsos nos traerá sabiduría obviamente, pero no miedo. Dirigir esos impulsos a favor nuestro y no en nuestra contra, es cuestión de escuchar al corazón más que a la cabeza, podéis estar seguros.


Por lo tanto, mi consejo hoy es que escuchéis y hagáis caso a vuestra intuición, no se equivoca nunca. Ponerlo en práctica, estar atentos y ya me contaréis.

¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
VegaMediaPress • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress